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jueves, 05 de agosto del 2021

La iglesia católica salvadoreña ante las próximas elecciones

La iglesia centra su mensaje en el siguiente concepto: “todos somos hermanos. Sí, todos somos hermanos. Hemos nacido en esta bendita tierra, que el Creador adornó con paisajes tan bellos", en un enunciado ante la confrontación política agudizada en el último año

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Ante las próximas elecciones para alcaldes y diputados la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) advirtió este miércoles a los ciudadanos a observar que  “detrás de esos rostros (en las papeletas) hay personas concretas, con virtudes y defectos, con mayor o menor interés en la búsqueda del bien común de la comunidad salvadoreña, sobre todo de los más pobres y excluidos”.

Las elecciones, conocidas como intermedias, serán para elegir a 262 alcaldes y sus concejos municipales, así como a 84 diputados propietarios y la misma cantidad de suplente que ejercerán durante 3 años. Igualmente se escogerán a 20 diputados del Parlamento Centroamericano (PARLACEN).

“Es importante conocer cuáles son los principios y valores que rigen su vida como personas y como políticos. Los obispos de El Salvador siempre nos hemos pronunciado cuando el pueblo ha sido convocado a las urnas. ¿Qué hemos dicho? Son cosas obvias que conviene tener en cuenta antes de emitir el voto:

· El voto es un derecho y un deber de todo ciudadano.

· Debemos emitir un voto consciente, libre y responsable

· Votemos siguiendo la voz de la conciencia rectamente formada y pensando en el futuro.

· Tengamos respeto y tolerancia hacia quienes no piensan como nosotros en materia política.

· Las elecciones son un pilar fundamental de la democracia.

· El país que soñamos se construye con la contribución de cada ciudadano o ciudadana.

· En una sana democracia, el pueblo debe expresar responsablemente su voluntad, la cual debe respetarse”, dice el texto de la jerarquía católica, la dominante en un país de un poco más de 6 millones de habitantes.

La iglesia centra su mensaje en el siguiente concepto: “todos somos hermanos. Sí, todos somos hermanos. Hemos nacido en esta bendita tierra, que el Creador adornó con paisajes tan bellos. Somos un pueblo que se ha ganado el respeto de quienes nos admiran por las virtudes que nos adornan, como el sentido de familia, el amor al trabajo, la fortaleza ante las adversidades, la gran capacidad de solidaridad y nuestra profunda fe en Dios”.

Profunda crisis por pandemia y clima hostil

Sin embargo, apuntan los prelados que “la familia salvadoreña atraviesa actualmente por una profunda crisis, agravada por la pandemia y el clima tan hostil que reina en El Salvador. Pareciera que hemos ido perdiendo nuestra identidad y nos hemos dejado contaminar por los antivalores que van destruyendo lo mejor de nosotros mismos como personas y como comunidad nacional”.

“…Esto es lo que percibimos cuando echamos una mirada a nuestro alrededor, al leer el periódico, encender la radio, al sentarnos ante el televisor o al asomarnos a las redes sociales. Y esto es lo que nos transmiten algunos de nuestros dirigentes políticos. Si esto es grave en tiempos normales, se vuelve aún más grave en tiempos de pandemia. Decía Monseñor Arturo Rivera Damas: No hay que añadir más aflicción al afligido…”

Concluye el mensaje: “Desgraciadamente, da la impresión de que como comunidad nacional nos hemos resignado e incluso, en algunas ocasiones, quizá hemos caído en la trampa de la confrontación, de la ofensa, del desprecio del que piensa diferente. Y no sólo eso: muchos hemos perdido la capacidad de diálogo, de respeto, de tolerancia y de  solidaridad”.

Proyecto de nación

Los obispos salvadoreños llaman a conformar un proyecto de nación. Y dicen que “tenemos que mirar con sinceridad al pasado, marcado por la pobreza, la marginación, la injusticia y el irrespeto a los derechos humanos. Marcado también y sobre todo por distintas formas de violencia que han ido desgarrando el tejido social hasta llegar a la locura de una guerra fratricida”.

“San Óscar Romero intentó detener la guerra y, con su martirio, se convirtió en la más ilustre de las víctimas inocentes de esta despiadada realidad de confrontación total. Gracias a Dios, por medio del diálogo, superamos la guerra y recuperamos la vida democrática mediante la firma de los Acuerdos de Paz, en enero de 1992”, añade el texto de los religiosos.

“Que Dios le conceda a nuestro pueblo elegir, en un ambiente de armonía y paz, a las personas más convenientes, las que mejor puedan legislar en favor de todos los salvadoreños y en defensa de sus derechos; y los gobiernos locales que más convengan a nuestras municipalidades. Invocamos una especial bendición del Señor para todos los salvadoreños, por intercesión de la Reina de la Paz, San José y San Oscar Romero”, finaliza el documento de CEDES.

Mensaje de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES)

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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