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miércoles, 27 de octubre del 2021

La  alternancia presidencial obligatoria debe ser abolida

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La Sala de lo Constitucional ha habilitado al  presidente Nayib Bukele a  que pueda competir  en las siguientes elecciones presidenciales, en otras palabras, le abre el camino hacia la reelección. Esto ha encendido la alarma de la oposición. Invocan fuertemente la alternabilidad en la presidencia, el Estado de derecho y la democracia.

 La prohibición de la reelección se ve como uno de los candados que evitan el surgimiento de una dictadura. Pero la reelección presidencial no lleva necesariamente a una dictadura. Incluso, si un presidente se reeligiera por tiempo indefinido, eso no es necesariamente dictadura.

Existen dos tipos de derechos: los derechos  negativos y los derechos positivos. Los derechos  negativos son  el poder de exigir  a otros que se abstengan de intervenir en los planes de vida que hemos elegido dentro de nuestra libertad individual. Mientras que, los derechos positivos son el poder de exigir a otros que intervengan en favor de los proyectos de vida que hemos elegido dentro de nuestra libertad individual. Isaiah Berlín sostuvo que, en los derechos positivos está la raíz de los totalitarismos. Es por eso que, el liberalismo clásico se inclina a favor de las libertades negativas. Son las libertades negativas la verdadera libertad, las reales bases de una sociedad libre.

Una  dictadura es una forma de gobierno que sostiene su poder irrespetando la división de poderes, la democracia y los derechos negativos de las personas. La naturaleza humana es corruptible y viciosa, por eso no es  conveniente que el poder se concentre en un individuo o un grupo, porque les da la tentación de obtener beneficios a costa de los derechos negativos de las personas. Por eso, es necesario un sistema de poderes divididos e independientes que se limiten mutuamente.

El Estado de derecho es un Estado sometido a un ordenamiento jurídico que demanda la protección y respeto de los derechos negativos de las personas. La democracia es una manera de mantener la paz social, ya que permite la sustitución pacífica de gobiernos que no gustan a la mayoría. Vemos que, el Estado de Derecho,  la división de poderes y la democracia, son necesarios para garantizar el respeto a los derechos negativos de las personas.  En otras palabras, los pilares esenciales para una sociedad libre son la división de poderes, el Estado de derecho y la democracia. 

El derecho del pueblo a cambiar mediante elecciones a los gobernantes que ya no les gustan, trae como consecuencia la posibilidad de la  alternabilidad en la presidencia. Pero la democracia no sólo debe ser el derecho del pueblo a cambiar los gobernantes que no le gustan, también debe ser el derecho del pueblo a reelegir a los gobernantes de su simpatía, por lo tanto, la alternancia en la presidencia no debe ser algo impuesto desde una constitución. En otras palabras, la alternancia en la presidencia debe depender exclusivamente de la voluntad popular y no ser impuesta por una constitución. Si el pueblo quiere reelegir veinte o treinta veces a un presidente, entonces tiene el derecho de hacerlo, y eso no significa la existencia de una dictadura.

Puede existir perfectamente una sociedad libre basada en la división de poderes, la democracia y el respeto a los derechos negativos de las personas sin la imposición de la alternancia presidencial. No es dictadura que un presidente se haya reelegido diez veces y aun así el pueblo quiera darle otro periodo en las siguientes elecciones presidenciales, siempre que haya respeto a la división de poderes y a los derechos negativos de las personas. Incluso una sociedad libre podría ser  compatible con una monarquía constitucional.

Podemos concluir que, la alternancia presidencial obligatoria debe ser eliminada del orden constitucional. La alternancia presidencial  debe depender exclusivamente de  la voluntad popular. Porque los pilares que garantizan la defensa de los derechos negativos de las personas es la división de poderes, el Estado de derecho  y la democracia,  no  la alternancia en la presidencia.

Independientemente de la discusión si el gobierno de Bukele es dictadura o no, es totalmente justo  que la alternancia en la presidencia no deba ser impuesta desde una constitución, que la reelección indefinida es legítima si se basa en el consentimiento del pueblo, en la división de poderes y el respeto a  los derechos negativos de las personas.

Es hora de abolir la alternancia presidencial obligatoria del orden constitucional, por ser antidemocrática y no contribuir a la paz social

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Mario Mejía
Artista salvadoreño y columnista de ContraPunto
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