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domingo, 28 de noviembre del 2021

Igual -o peor- hoy que siempre

Cuando el poeta Oswaldo Escobar Velado escribió su excepcional poema “Patria Exacta”, a finales de la década de 1950, El Salvador  padecí­a las dolencias sociales de siempre: marginación, corrupción, pobreza, represión, abuso de poder…, ocasionados por el sistema autoritario de siempre. Y Escobar Velado lo sintetizaba en un fragmento de su poema: “…Digan que somos lo que somos:/ un pueblo doloroso/ un pueblo analfabeto/desnutrido y sin embargo fuerte/ porque otro pueblo ya se habrí­a muerto…”,

Y aquella “Patria Exacta” del poeta sigue igual -o peor- que siempre. Más de 60 años después -aunque con apreciadas excepciones por significativos logros- aquel esquema social y polí­tico subsiste y, en algunos aspectos, hasta ampliado con creces, lo cual genera mayor incertidumbre y desesperanza en la población. Basta echar un vistazo al pasado reciente, para develar y dejar muy claro que los funcionarios de gobierno -con las apreciables, por mí­nimas, excepciones- anteponen el interés personal, a los sagrados intereses y necesidades de la honrada y laboriosa población salvadoreña. Estamos mal…

Puntualmente, el aquí­ y ahora del paí­s es cuestionado. Un suculento “arroz con mango” polí­tico, que -quizás como nunca- descarna la ambición de poder partidario o de grupo, en perjuicio de la estabilidad jurí­dica y la tranquilidad social. Todo un enredo socio-polí­tico-cultural, motivado por el inocultable interés de los polí­ticos por seguir agenciándose cuotas de poder.

El incumplimiento de los plazos en la Asamblea Legislativa, al no elegir a tiempo a los magistrados a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), no es un hecho simple como quieren mostrarlo algunos diputados, analistas y dómines del Derecho. Es inconstitucional. La trillada explicación de los diputados sobre que no importa el plazo incumplido si un dí­a “elegimos a los más idóneos”, no se la creen ni ellos mismos, y el pueblo honrado menos. Es el forcejeo por cuotas de poder. “Me das, te doy”, un antipopular toma y daca. Estamos mal…

Ningún tipo de interés y menos partidario -nunca he pertenecido a partido polí­tico alguno- ha movido mi ejercicio periodí­stico durante casi 6 décadas. a defender o atacar injustamente a personas, funcionarios, lí­deres, movimientos sociales o partidos polí­ticos, Y ahora, menos. Pero también, nunca antes me tocó cubrir una alianza tan orquestada y “multi-ideólogica”, contra un movimiento pro formación de un partido polí­tico, con evidente rechazo para que no logre su objetivo. Independientemente de si es bueno o no el Movimiento Nuevas Ideas, es menos bueno el accionar “conjunto” del bloque descalificador de dirigentes polí­ticos, analistas, medios de comunicación, presentadores de TV y otros poderes fácticos, en un afán desesperado por evitar su avance “a como dé lugar”. He visto nacer y morir movimientos populares y partidos polí­ticos, y nadie dijo nada. Nunca vi tanto temor y escándalo contra ninguno, como el de este bloque “multi-ideológico” y solidario en su evidente temor. Estamos mal…

“Y a eso amigo se le llama Democracia/ y se le canta un himno y hablamos de ella como cosa suave…” parafraseando al poeta Escobar Velado, quien de seguro lamentarí­a este “Dolor tremendo”, de su amada Patria. Quizás por eso también, el candidato presidencial del FMLN Hugo Martí­nez; el Ministro de la Defensa, David Munguí­a Payés; el Alcalde Municipal de San Marcos, Fidel Fuentes, y otros dirigentes de diversos partidos, se han pronunciado en contra de toda acción anti democrática, como esa de oponerse, de manera sistemática, a la participación polí­tica a la que tiene derecho todo ciudadano…

Esta realidad, sin embargo, no es privativa de El Salvador. Lo ideal serí­a que no ocurriera, ni aquí­ ni en otro paí­s. En todo caso, quizás un dí­a los salvadoreños, con valentí­a y estoicismo, dirán hasta aquí­ a las malas actuaciones de quienes -por ignorancia o malicia- hacen mofa de la dignidad e inteligencia de los salvadoreños, anteponiendo sus propios intereses a los sagrados intereses del paí­s. Como dirí­a el poeta Escobar Velado: “Esta es la realidad. ¡Yo no la callo aunque me cueste el alma!”.

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