spot_img
spot_img
jueves, 06 de mayo del 2021

Hasta la coronilla con el coronavirus o la crónica de una cuarentena

Con mi proyecto de lectura entré, literariamente hablando, a un mundo de situaciones ficticias y/o reales descritas por autores que vivieron en diferentes épocas y, por lo tanto, diferentes formas de reflejar la condición humana

spot_imgspot_img

El título de la nota podría sugerir, prima fascie, que el autor ya está hasta el gorro, hasta los cojines, hasta las boleadoras, hasta las criadillas, vaya, hasta las gónadas con lo del coronavirus. Afortunadamente, este no ha sido el caso hasta ahora. Estoy harto sí, de escuchar tanta estupidez y tanto bulo acerca del origen del coronavirus y su tratamiento con gárgaras de agua de salmuera, inyecciones intravenosas de lejía y otras estrambóticas recetas, a tal grado de estar casi al borde, no a los límites que el cineasta español Almodóvar llevó a sus chicas, sino simplemente al punto de bloquear a unos cuantos internautas o cerrar cuentas en la red.

Por el contrario, la situación pandémica en sí, provocada por el SARS CO2, me ha dado la oportunidad de leer libros que desde hace mucho tiempo estaban en capilla ardiente, esperando pacientes en los estantes a que llegara el día y la hora en que les metiera el diente; y, por otra parte, de informarme con más detalle, acerca de la genealogía de los coronavirus, sus particularidades de desarrollo, propagación y su virulencia.  Con estos conocimientos generales me fue mucho más fácil comprender desde el principio, que las únicas medidas para contener el contagio viral eran las higiénicas y el aislamiento social.

El periodo especial provocado por el coronavirus comenzó el sábado 14 de marzo para los friburgueses y los habitantes de las comunidades aledañas a la ciudad de Friburgo, la “capital” de la Selva Negra. El lunes 16 de marzo se cerraron las escuelas y las fronteras con Suiza, Francia, Austria, Dinamarca y Luxemburgo; mientras que el transito con Polonia, república checa, Bélgica y Holanda fue regulado de manera especial. El 17 de marzo la canciller Angela Merkel se dirigió a la ciudadanía explicando en términos concretos la situación de crisis en la que ya se encontraba gran parte de los países europeos sin caer en ditirambos ni galimatías. Apeló a la conciencia, a la solidaridad, a la disciplina y a la paciencia de la ciudadanía en general para enfrentar la epidemia, haciendo hincapié en la imperiosa necesidad de acatar las ordenanzas dictadas y asumir las restricciones sociales como el único vehículo para contener y ralentizar la velocidad de proliferación del virus.  El objetivo principal de esta campaña anti epidémica era el de contener y ralentizar la velocidad de reproducción del SARS CO2 y evitar el eventual colapso del sistema de salud pública.

Una semana más tarde, es decir el día 22, se prohibió el contacto entre personas que no pertenecieran al grupo familiar habitacional.

Teniendo como trasfondo esta medidas preventivas y profilácticas, se llegó rápidamente al 27 de marzo, fecha en que comenzó la tercera fase de la compaña que comprendió reglas y limitaciones. Es precisamente en ese día que me propuse como meta personal la lectura de seis libros: Castellio contra Calvino (Ein Gewissen gegen die Gewalt) y Erasmo de Rotterdam (Triunfo y tragedia de un humanista) ambos de Stefan Zweig y el Decamerón de Boccaccio, Ulises de James Joyce, El fin de la Evolución (Das Ende der Evolution) de Matthias Glaubrecht y 2666 de Roberto Bolaño en los próximos cuarenta días y cuarenta noches.  En realidad, la ciudadanía alemana nunca estuvo en “cuarentena”, salvo aquellas personas que por razones sanitarias tuvieron que pasar 15 días en aislamiento, ya sea en un hospital o en sus casas, sino que más bien se trató, en relación con otros países europeos, como España e Italia, de un confinamiento light.

Con mi proyecto de lectura entré, literariamente hablando, a un mundo de situaciones ficticias y/o reales descritas por autores que vivieron en diferentes épocas y, por lo tanto, diferentes formas de reflejar la condición humana. Entré por una puerta en cuyo portal se encontraba el austriaco Stefan Zweig, a quien conozco mejor como autor, ya que he leído varias de sus obras. Así pues, acompañado de Zweig, haciendo las de Virgilio como guía de Dante, me lancé a esta aventura. Comencé mi odisea literaria con el fanatismo oscuro, miope y brutal de Calvino hasta llegar al humanismo excelso de Erasmo de Rotterdam enfrentado a Martin Lutero, pasando por toda la escoria que el hombre ha ido esparciendo por todo el mundo a lo largo y ancho del planeta tierra.

Día uno (27.03.20):

El Coronavirus Resource Center de la universidad Johns Hopkins (JHU) en Baltimore/USA[1] reportó este día a las 14:45 horas un total de 47278 infectados y 285 muertos en Alemania desde que se registraron los primeros casos el 27.01.20.

Comencé la lectura con el Decamerón, libro que leí por primera vez en mi época de estudiante de secundaria. Esta vez no lo leí de corrido, sino que me limité a leer diez historias por día. Boccaccio nos introduce en los sucesos históricos que dieron pie a que siete doncellas y tres jóvenes caballeros se recluyeran en las afueras de Florencia de 1348 para escapar de la peste bubónica.   En el reinado de Pampinea, reina con corona de laurel y elegida democráticamente por los ahí reunidos: Fiammetta, Filomena, Emilia, Lauretta, Neifite, Elisa, Pánfilo, Filostrato y Díoneo. Es de suponer – Boccaccio no dice nada al respecto– que solamente estos nobles jóvenes tenían derecho a voto y por lo tanto, Misia, Stratilia, Licisca, Chimera, Sirisco, Tíndaro y Parmeno en su calidad de sirvientes no dijeron ni pio, al menos en el momento de la elección de Pampinea como la primer monarca  en esta “cuarentena” voluntaria que duró catorce días y terminó bajo el “reinado” de Pánfilo, quien ya estaba cansado de escuchar tantas historias, algunas buenas, otras demasiado cursis o inocentes  y unas pocas picantes, divertidas e interesantes, apuras cachas[2] sentencio cansino y con mucho elitismo clasista : “…Sin contar con que, si os fijáis, nuestra compañía (que ya ha sido conocida por muchas otras) podría multiplicarse de manera que nos quitase toda nuestra felicidad; y por ello, si aprobáis mi opinión, conservaré la corona que me habéis dado hasta nuestra partida, que entiendo que sea mañana por la mañana; si juzgáis que debe ser de otro modo, tengo ya pensado quién para el día siguiente debe coronarse…” Al día siguiente, los jóvenes emprendieron el retorno a Florencia. Sin embargo, la peste duraría hasta 1353 con un saldo aproximado de 25 millones de muertes solo en Europa.

Así como la pulga de rata oriental (Xenopsylla cheopis) infectada con la bacteria Yersinia pestis sirvió de vehículo para transmitir la peste; el SARS CO2 utilizó al hombre como medio de transporte para propagarse hasta la fecha en 187 países de los 194 reconocidos oficialmente por la ONU.  

Mientras que la pulga asesina de antaño se conformó en viajar a pie o en bestia, el SARS CO2 es un bicho viajero regodeón que prefiere viajar por avión, tren o cualquier vehículo motorizado. Por esta razón, el gobierno alemán cerró cinco de sus fronteras y limitó y/o condicionó el tráfico en las cuatro restantes. 

Día diez (05.04.20):

JHU reporta a las 13:45 horas que Alemania tiene 4949 nuevas infecciones y 1444 muertes.

Fin de la lectura del Decamerón y del libro de bolsillo “Castellio contra Calvino”.

Sí Boccaccio me enseñó allá  por los sesenta del siglo pasado lo que se puede hacer con el pico en un convento de monjitas de clausura haciéndose pasar como jardinero, como lo hizo el mudo de mentiras Massetto di Lamporecchio, un joven campesino fuerte y muy apuesto,  Homero, por su parte,  con las aventuras del astuto Ulises me inspiró también en esos días a escalar el Picacho, una elevación de aproximadamente 1960 metros sobre el nivel del mar, perteneciente al complejo volcánico de San Salvador, mi ciudad natal.

Según Stefan Zweig, el “secreto” de todo dictador se esconde detrás del terror o la violencia. Pero, desde mi punto de vista, el terror solamente fue el instrumento con el cual Calvino impuso su exégesis cristiana en la Helvetia francesa, principalmente en Ginebra. Sin embargo, todo instrumento es inicuo mientras no se encuentre en las manos de un experto o de un aprendiz de operario. Alrededor de Juan Calvino había un círculo cerrado de Zelotes militantes que actuaban como marionetas del autonombrado vocero oficial del Todopoderoso. No fue la mano de Calvino la que prendió la hoguera en que se achicharró el cuerpo del teólogo, médico y astrologo aragonés Michael Servet. Para todos los protestantes ginebrinos estaba claro que detrás de la disputa teológica entre Calvino y Servet (en realidad las diferencias exegéticas no eran primarias ni secundarias, más bien se trataba de nimiedades) lo que había era una lucha de poder, por lo menos, así lo entendió Calvino, puesto que, según él, la única persona que podía definir el cristianismo era él mismo. Michael Servet fue quemado en la pira calvinista el 27 de octubre de 1553, convirtiéndose así, obviamente sin pretenderlo, según Stefan Zweig, en el primer “hereje protestante” asesinado. A estas alturas del cuento, el avezado lector se preguntará a lo mejor: ¿Y qué pinta en esta historia el mencionado Castellio? Pues bien, de hecho, juega el papel principal, puesto que Sebastián Castellio, filósofo y teólogo protestante, pero menos dogmático que Calvino y que el mismo Servet, y, además con una gran reputación académica en Suiza, predicaba un cristianismo más humano que el de Calvino, anteponiendo la tolerancia a la intolerancia del fanatismo y del dogmatismo ciego. Para él era un derecho inalienable del hombre y, por lo tanto, negaba en sí la teocracia impuesta por Juan Calvino, ya que “Buscar y decir la verdad, tal como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre”.  Sebastián Castellio demostró con maestría y transparencia las incoherencias teológicas del pensamiento de Calvino en el proceso contra Michael Servet, también conocido como Miguel Serveto.

Día veinte (15.04.20): JHU reporta a las 13:30 horas que Alemania tiene 2130 nuevas infecciones y un total de 3495 muertes.

Entre la diversidad biológica, biotopos, exterminio y extinción de muchas especies de animales vertebrados e invertebrados, la destrucción por la mano del hombre del hábitat natural de la fauna salvaje de la que escribe Matthias Glaubrecht y la aventura interminable de Mr. Bloom y Mr. Dedalus por las calles de Dublín, me siento como un náufrago solitario navegando en una balsa de totora en el inmenso mar de la filología de Joyce y la biología de Glaubrecht. El camino todavía es largo y no sé cuándo llegaré a Ítaca o al fin del “Fin de la evolución”. No obstante, gozo con las aliteraciones, con los calambures, con las ironías y con toda la gama de figuras literarias y estilos narrativos del maestro Joyce. El monólogo de Mrs. Bloom/Molly/Penélope en el último capítulo consta de tres oraciones, escritas en 75 páginas con la técnica de escritura sin puntuación de Homero. La misma técnica utilizó el italiano Nanni Balestrini en 1994 en su novela “I Furiosi”, que trata sobre la barra brava del AC Milán. Constato que el Ulises de Homero se lee con más facilidad y no requiere que el lector sea necesariamente letrado ni poliglota ni filólogo ni lingüístico ni historiador ni conocedor del mundo.

Fin del “Fin de la Evolución”: Oscuro pronóstico para la humanidad sino cuidamos y atendemos la diversidad biológica.

Día treinta (25.04.20):

Datos JHU para Alemania, 13:45 horas: 1839 nuevos casos de infección y un total de 5575 muertes.

No cabe la menor duda que Mr. Bloom/Ulises y Mr. Dedalus/Telémaco conocen la ciudad de Dublín, probablemente la ciudad que los vio nacer, como la palma de su mano. De la misma forma, conocí la ciudad de San Salvador de los cincuenta y los sesenta del pasado siglo. De niño y de joven recorrí a pie las calles de mi ciudad de norte a sur de oriente a occidente, cosa que es normal cuando se es hijo de una familia de a pie, y, sobre todo, cuando se es un niño inquieto, aventurero y patiperro como lo fui.  También viví mis Odiseas en San Salvador. Mi padre igualmente tuvo que recorrer las calles de la capital, de farmacia en farmacia, para ganarse el pan nuestro de cada día.

Por fin, puse pie en Ítaca. Ni Argos salió a husmear mis pies cansados ni Penélope se sorprendió al verme. Tampoco me encontré a Antinoos y no hubo necesidad de sacar mi arco y mis flechas impregnadas con curare.

2666: Mi primera experiencia literaria con Roberto Bolaño (RB) fue “Una Novelita Lumpen”, que me gustó mucho y ahora, esta “novelota”, que dicho sea de paso me gustó menos.   Erre Be es el escritor chileno más mexicano que he leído hasta el momento. Parafraseando al mismo Bolaño, en la voz de Lothar Junge, el crítico literario alemán en la novela, podría decirse que él es como su figura fictiva central, Benno von Archimboldi, un autor…no tan bueno como él piensa.  Es decir, su estilo es innegable el de un latino, su prosodia se rige por las reglas de la lengua hispanoamericana, vulgar cuando es mexicano, en fin, que no me parece un autor chileno cien por ciento.  Pero, sin embargo, su estilo me gusta. Roberto Bolaño es un escritor hibrido en cuanto a forma y estilo de escribir. Como buen conocedor de la idiosincrasia mexicana y me atrevería a decir, mesoamericana, los relatos de México en general, y en especial los de Santa Teresa (trasunto de ciudad Juárez) y el Distrito Federal son muy auténticos y reflejan que Bolaño respiró los buenos y malos aires mesoamericanos. No así, cuando se traslada a Europa/Alemania durante la segunda guerra mundial. Ahí el relato es frío y no se percibe en su prosa la calidez de la percepción sensorial verdadera, la que se vive con los cinco sentidos. Esta novelaza (por las 1119 páginas) en realidad no me “agarró” como fue el caso de Los Miserables de Víctor Hugo o La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón o la Guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa o La ciudad de los ciegos de José Saramago o La Pastoral Americana de Philip Roth.  En realidad, 2666 consta de cinco libros, los cuales están entrelazados entre sí, para mi gusto, a la fuerza. La parte de Los Crímenes y La parte de Archimboldi representan más del 60 % de la novela (678 páginas) y son precisamente los temas más cansadores, sobre todo, Los Crímenes, en que RB se repite en demasía.  La parte de Archimboldi me supo a una historia muy rebuscada y hecha ad hoc para que las otras partes calzaran de una u otra forma. Por esta razón, no es posible leer las partes como libros separados, es decir, que el orden de los factores sí altera el resultado. Mientras que en el Ulises de Joyce no es “obligatorio” comenzar por el principio y llegar hasta el final.

Comencé y terminé “Triunfo y Tragedia de Erasmo de Rotterdam”. El Humanismo platónico de Erasmo contra el radicalismo de Martin Lutero. La eterna lucha entre “duros” y “blandos”. Erasmo fue un cosmopolita y libre pensador, un hombre de letras, mientras que Lutero fue un hombre de acción, pero también un pensador, rebelde y agresivo. Erasmo evitó toda su vida tomar partido por alguien o por una causa. No fue papista ni luterano. Siempre quiso mantenerse independiente y nunca asumió ninguna responsabilidad, salvo la de escribir como un poseso. Eso sí, siempre procuró contar con las condiciones materiales óptimas para dedicarse a su misión: escribir. Por esa razón, siempre se relacionó con la nobleza y nunca con la plebe. Murió en su lecho en la ciudad de Basilea/Suiza en julio de 1536.

Día cuarenta (05.05.20) 

JHU reporta a las 14:15 horas que Alemania tiene 535 nuevas infecciones y un total de 6993 muertes.

Como se puede apreciar en la gráfica, las medidas preventivas y profilácticas tomadas por el gobierno alemán en conjunto con los ministros federales tuvieron sus efectos positivos.

A tal grado, que el día de ayer (06.05.20) en conferencia de prensa, la canciller de la República declaró oficialmente que la primera fase de la batalla contra el SARS CO2, es decir, la contención y ralentización del virus se había logrado, evitando así el colapso del sistema de salud pública. Ahora, nos encontramos en la fase de la desescalada sistemática. En el estado de Baden-Württemberg (BW) se han definido 5 etapas para alcanzar en el transcurso del año a una “normalidad” relativa. Las cuatro primeras están calendarizadas. La primera comenzará el 11 de mayo con la apertura de instalaciones deportivas, la segunda y tercera antes de que comiencen las vacaciones de pentecostés ( principios de junio) apertura de la gastronomía, escuelas y Jardines Infantiles; la cuarta, a partir de las vacaciones de pentecostés con la apertura del turismo, parques de recreo, escuelas de baile, gimnasios, piscinas, etc. y la quinta todavía no tiene fecha de inicio, pues éste estará en función del desarrollo de la pandemia en  BW y abarcará grandes espectáculos , ferias, festivales de música, teatros, cines, etc.

Reflexiones parciales en los tiempos del coronavirus

El SARS CO2 es el virus zoonótico patógeno responsable del síndrome respiratorio agudo severo, conocido como COVID-19, el cual nada tiene que ver, créamelo querido lector, con el síndrome coronario agudo. La ironía me salió sin querer queriendo, como decía Chespirito[3], ya que desde la aparición del coronavirus en diciembre de 2019 en Wuhan/China, se desató a escala mundial, es decir, de manera pandémica, una sarta de teorías conspirativas y subversivas, colocando al coronavirus en el ojo del huracán de todos los males habidos y por haber que ocurren en nuestro planeta. Desde ser un “arma biogenética” de fabricación china para provocar una crisis económica-financiera mundial hasta ser un instrumento político para evitar que el payaso Donald Trump pierda las elecciones en noviembre de este año o que el “Toni”[4] Piñera aguante estoicamente los rounds finales de su contienda político-social chilena. Bullshit! Sí Donald Trump pierde las elecciones en noviembre no será por el SARS CO2, sino por la corona de tonto que él mismo se ha colocado en las últimas semanas.

El brote del nuevo SARS CO era solamente una cuestión de tiempo; pero la razón de esa presunción no fue especulativa, sino que científica y se encuentra afincada en la genealogía de los virus pertenecientes a la familia Corona. 

En todo caso un “Elogio a la Estupidez” a todos aquellos mandatarios mundiales a quienes la pandemia los sorprendió con el trasero al aire, como diría Erasmo de Rotterdam, y dispensen el sarcasmo, pero a veces declaraciones presidenciales (“No soy médico, pero sí alguien que tiene un buen…”, dijo un presidente señalándose al cerebro), provocan en mí y en millones de ciudadanos un jocoso espasmo.   

La comunidad médica y científica[5] internacional, después de un estudio intenso y sistemático del SARS CO1 en sus conclusiones se plantearon la pregunta: SHOULD WE BE READY FOR THE REEMERGENCE OF SARS[6]?

The medical and scientific community demonstrated marvelous efforts in the understanding and control of SARS within a short time, as evident by over 4,000 publications available online. Despite these achievements, gaps still exist in terms of the molecular basis of the physical stability and transmissibility of this virus, the molecular and immunological basis of disease pathogenesis in humans, screening tests for early or cryptic SARS cases, foolproof infection control procedures for patient care, effective antivirals or antiviral combinations, the usefulness of immunomodulatory agents for late presenters, an effective vaccine with no immune enhancement, and the immediate animal host that transmitted the virus to caged civets in the market at the beginning of the epidemic. Coronaviruses are well known to undergo genetic recombination (375), which may lead to new genotypes and outbreaks. The presence of a large reservoir of SARS-CoV-like viruses in horseshoe bats, together with the culture of eating exotic mammals in southern China, is a time bomb. The possibility of the reemergence of SARS and other novel viruses from animals or laboratories and therefore the need for preparedness should not be ignored.

¿Qué haré yo ahora?

Pues continuar respetando las reglas del juego, ya que sí bien es cierto, que aquí en Alemania hemos ganado una batalla importante, pero, la guerra o la lucha contra el SARS CO2 todavía continua. Seguiré haciendo las de Juvenal con mis ASICS diariamente y llevando el control diario del desarrollo del coronavirus, especialmente en Alemania, y, por supuesto, leyendo.

Por el momento, en los últimos tres días, es decir, después de mis cuarenta días y cuarenta noches, las nuevas infecciones han ido decentemente aumentando.

No obstante, me quedo tranquilo, atento y con confianza en la sociedad.

Mañana con seguridad será otro día  

[1] Johns Hopkins University (JHU): Todos los datos estadísticos aquí expuestos provienen de esta fuente.

[2] A puras cachas: Salvadoreñismo de a duras penas, a las justas.

[3] Roberto Gómez Bolaños: Famoso cómico mexicano ya fallecido.

[4] Toni: Payaso en chileno. Es el apodo de Sebastián Piñera.

[5] Clinical Microbiology Reviews, October 2007

[6] Estimado lector: Sí usted no mastica el inglés como chicle Adams, le sugiero le pida a alguien el favor que se lo traduzca. A lo mejor le aclara un poco las ideas con respecto a los coronavirus. 

spot_imgspot_img

También te puede interesar

spot_img

Últimas noticias