Por Gabriel Impaglione
El Almirante Giuseppe Cavo Dragone, jefe del Comité Militar OTAN dijo que “estamos evaluando reaccionar contra Rusia a nivel preventivo”. Sin profundizar en el asunto, la “advertencia” incendió las redacciones y se multiplicaron los titulares distópicos en todo Occidente y el mundo. Representa una escalada en las tensiones. Un alto oficial militar no dice estas cosas por liviandad o narcisismo, como sí lo hacen algunos políticos. Su educación los forma en el uso de pocas palabras, precisas, entendibles incluso para la tropa. Detrás de ellas hay una historia y varios planes que buscan un lugar en el mundo real.
Algo parecido al discurso del general francés Fabien Mandón que ordenó a los padres franceses hacerse a la idea de ver morir a sus hijos en una guerra contra Rusia.
El militar italiano hablaba de un ataque informático pero los misiles aparecieron en la prensa y todo sumado más o menos explica lo mismo.
Si se trata de acostumbrar a los pueblos europeos al guerrerismo estas frases cumplen con su objetivo, ayer se disparó una, hoy otra y mañana caerá la próxima hasta que la insistencia ayude a incorporar la palabra muerte como un destino cercano e ineludible.
Es crucial para la UE y los gobiernos romper el rechazo popular a la guerra. Sin el apoyo civil no llegarán muy lejos con sus planes bélicos.
Italia aumenta su producción de armas, la industria italiana del sector ve como se disparan sus acciones y engordan sus cuentas beneficiando a una franja muy pequeña de su población. “Italia no quiere una guerra contra nadie” grita la oposición en el Parlamento y representa el sentir de la gente, pero CEOS y dirigentes de los polos industriales militares no están con la gente.
La OTAN, la UE y el polo militar industrial de EEUU pierden la guerra si Ucrania la pierde. Y esto sucederá tarde o temprano. Para los pueblos europeos crece la idea que la única amenaza no llega de Rusia sino de sus propios gobiernos.
Me sorprende que algunas personas que sostienen la causa Malvinas en Argentina ignoren que Inglaterra es el cerebro de las operaciones “ucranianas” sobre Rusia y los territorios ocupados. Ellos tienen en Ucrania los mismos intereses geoestratégicos que han movido a la ocupación de Malvinas, su objetivo principal es Crimea, desde esa península se domina el Mar Negro, y no es poco.
A Londres no le interesa nada que no sea su propio interés.
Boris Pistorius, ministro de Defensa alemán, dijo que antes del 2029 podría iniciar la guerra contra Rusia. Tampoco este señor irá a una trinchera. Su granito de arena para la tragedia lo aporta a diario con declaraciones por el estilo. No hay pais europeo que no hable de reclutamiento voluntario u obligatorio y “haga esfuerzos” para destinar porcentajes mayores de su PBI a la compra de armas.
Tal vez Europa tendrá necesidad de usar sus enormes ejércitos modernizados para enfrentar, reprimir y destruir a sus pueblos que saldrán a las calles a rechazar la locura belicista y el hambre que dominará los territorios. Eso sí, reprimirán siempre en defensa de la paz y la democracia.
Lo terrible: hombres de Rusia y de Ucrania mueren en las trincheras. Las trincheras han sido primorosamente diseñadas por estilistas militares de la OTAN y financiadas por los pueblos que corren el peligro de ver a sus hijos caer en esos pozos del infierno.
Los personajes del Gran Capital que financia y gana con la guerra almuerzan muy lejos de esas tumbas abiertas en Ucrania. Los siervos locales (Macroleones, Heilmertz, Heill von der leyen, Heilkallas, Starmerbisnis, entre otros) desconocen el olor de los cuerpos quemados bajo la bomba, y no obstante, piensan que es un deber patriótico mandar a los hijos de sus ciudadanos al frente. De qué patria hablan los virreyes?
Hillary Clinton dijo, años atrás, que estaba bien crear un Afganistán en pleno corazón de Europa para debilitar a Rusia. El marido, entonces presidente, daba curso a la idea de extender la OTAN hacia Oriente e incorporar Ucrania. Luego pasó lo que pasó.
La tragedia tiene varios padres. Y muchos imbéciles que saltan en la tribuna como si se tratara de un partido de fútbol.



