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sábado, 31 de julio del 2021

Gobierno incompleto

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La no elección de los Magistrados de la Sala de lo Constitucional convierte al paí­s en un Estado incompleto desde una perspectiva institucional, funcionando solo con dos Órganos, el Ejecutivo y el Legislativo, en violación impune a la Constitución de la República. (Art. 86), que incluye al órgano judicial como uno de los tres Órganos fundamentales del Gobierno.

Los motivos para no elegir en tiempo a los miembros de la Sala de lo Constitucional como lo señala la Constitución (Art. 174 inc. 2º), son los múltiples intereses de los partidos polí­ticos incrustados en la Asamblea Legislativa y de sus principales financistas y socios.

La Sala anterior en muchos de sus fallos demostró el poder que la Constitución tiene en sí­ misma cuando es aplicada sin compromisos que no sean los que la misma Constitución defiende y protege en función del orden establecido.

Es totalmente improbable que los Magistrados a nombrar sean independientes a esos partidos e intereses y que tengamos como siempre una Sala fallida plegada al mandato de sus diputados electores, como ha sido tradicional hasta antes de la elección de los Magistrados salientes en el año 2009.

Esta situación pone de manifiesto el total fracaso del sistema de elección de funcionarios de segundo grados (léase Fiscal General de la República, Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, Magistrados de la Corte de Cuentas de la República, Procurador General de la República, Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Concejo Nacional de la Judicatura y por supuesto Magistrados de la Corte Suprema de Justicia) que dicho sea de paso hay que sacar de las manos de la Asamblea Legislativa creando un sistema que impida el rompimiento del orden constitucional como ahora ocurre.

Serí­a saludable en extremo que los treinta candidatos a Magistrados se pronuncien rechazando este inadmisible atraso de la Asamblea Legislativa no por beneficio de ellos mismos sino por el bien del paí­s o renuncien a sus nominaciones tomando en consideración que frente a sus ojos los Diputados que los elegirí­an están pisoteando la Constitución que en algún momento van a jurar defender y que por ahora no defienden y dejan pasar ese estado de cosas. Los todaví­a candidatos a ser elegidos, sean quienes sean los elegidos, estarán bajo la sospecha pública de compromisos con los partidos que los elijan. Es previsible que tengamos una Sala totalmente manipulable y comprometida con sus patrocinadores en detrimento de nuestra cultura y de la justicia constitucional.

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