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jueves, 23 julio 2026

Gaza: mejora la situación alimentaria, pero dos tercios de la población aún podrían enfrentar hambre aguda antes de finalizar 2026

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Por Alonso Rosales

Aunque la situación alimentaria en la Franja de Gaza ha mostrado una leve mejoría tras el alto el fuego alcanzado en octubre de 2025, organismos internacionales advierten que la crisis humanitaria continúa siendo extremadamente frágil y podría agravarse nuevamente en los próximos meses.

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) informó este jueves que, si continúan reduciéndose los flujos de ayuda humanitaria debido a la falta de financiamiento y a las restricciones operativas, más de 1,4 millones de personas, equivalentes a cerca del 67 % de la población gazatí, podrían enfrentar niveles de hambre aguda antes de concluir 2026.

El informe señala que el cese de las hostilidades permitió incrementar la entrada de alimentos, medicamentos y suministros básicos, lo que redujo considerablemente los casos más graves de desnutrición, especialmente entre la población infantil. Sin embargo, advierte que estos avances dependen casi por completo de que la ayuda internacional continúe llegando de forma constante.

Actualmente, todas las gobernaciones de Gaza permanecen clasificadas en la fase de “crisis” según la escala del IPC, mientras que más de 200.000 personas siguen en condición de “emergencia”, el nivel inmediatamente anterior a una hambruna.

Persisten condiciones de extrema vulnerabilidad

El organismo internacional explica que, pese a la reducción de la desnutrición aguda, la mayoría de las familias aún no logra cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Muchas sobreviven recurriendo a estrategias desesperadas, como reducir drásticamente el número de comidas, mendigar o buscar alimentos entre los desechos.

La devastación provocada por el conflicto también ha dejado prácticamente paralizada la producción agrícola del enclave. Gran parte de las tierras cultivables continúa inaccesible o destruida, por lo que la población depende casi exclusivamente de la asistencia humanitaria para sobrevivir.

Los niños continúan siendo la población más afectada

El informe advierte que las consecuencias de casi dos años de guerra seguirán afectando durante largo tiempo a la niñez palestina.

Se estima que alrededor de 75.000 niños menores de cinco años necesitarán tratamiento contra la desnutrición aguda entre ahora y abril de 2027. Asimismo, unas 25.000 mujeres embarazadas y en período de lactancia podrían presentar cuadros de desnutrición durante ese mismo período.

La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, alertó que miles de menores continúan padeciendo hambre y que muchos podrían sufrir secuelas irreversibles en su crecimiento físico y desarrollo cognitivo debido a la prolongada falta de una alimentación adecuada.

Además del déficit alimentario, las agencias humanitarias advierten sobre el deterioro de los sistemas de agua potable y saneamiento, cuya situación favorece la propagación de enfermedades y agrava aún más la emergencia sanitaria.

La continuidad de la ayuda será determinante

El IPC sostiene que la estabilidad alcanzada desde el alto el fuego podría perderse rápidamente si disminuye la asistencia internacional.

Programas destinados a mujeres embarazadas y madres lactantes ya han reducido significativamente su cobertura debido a la escasez de recursos, mientras diversas organizaciones humanitarias alertan sobre crecientes dificultades financieras y obstáculos para mantener sus operaciones dentro del enclave.

Israel rechaza las conclusiones del informe

Por su parte, el Gobierno de Israel volvió a cuestionar las conclusiones del IPC y negó que exista una política destinada a provocar hambruna en Gaza.

El organismo militar israelí COGAT, responsable de coordinar el ingreso de ayuda al territorio palestino, afirmó que desde el alto el fuego han ingresado importantes cantidades de alimentos, agua, medicamentos y otros suministros esenciales.

Asimismo, las autoridades israelíes reiteraron su acusación de que Hamás desvía parte de la ayuda humanitaria destinada a la población civil, una afirmación que el movimiento islamista ha rechazado en reiteradas ocasiones.

La guerra comenzó tras el ataque perpetrado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 personas secuestradas, según cifras oficiales israelíes. Desde entonces, la ofensiva militar israelí sobre Gaza ha causado más de 73.000 muertes palestinas, en su mayoría civiles, de acuerdo con las autoridades sanitarias del enclave.

La evaluación del IPC concluye que, aunque el riesgo inmediato de hambruna disminuyó tras el alto el fuego, la seguridad alimentaria de Gaza sigue dependiendo casi por completo del mantenimiento de la ayuda internacional. Cualquier reducción en ese apoyo podría revertir rápidamente los avances alcanzados y volver a colocar a millones de personas en una situación crítica.

Fuentes: France 24, Reuters, Associated Press (AP), Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) y UNICEF.

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