Por Alonso Rosales
Kuwait denuncia una ofensiva sostenida contra infraestructura vital
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva etapa de alta peligrosidad. Lo que comenzó como una confrontación centrada en objetivos militares ahora golpea directamente la infraestructura civil estratégica de los países del Golfo, aumentando el riesgo de una crisis humanitaria y energética de grandes proporciones.
El Gobierno de Kuwait denunció que, por cuarto día consecutivo, instalaciones eléctricas y plantas desalinizadoras fueron alcanzadas por ataques atribuidos a Irán. Según el Ministerio de Electricidad, Agua y Energías Renovables, varios incendios obligaron a sacar temporalmente de operación unidades generadoras, mientras equipos de emergencia trabajaban para controlar las llamas y evaluar los daños.
Las plantas desalinizadoras representan un recurso esencial para Kuwait, ya que el país obtiene prácticamente toda su agua potable mediante este sistema. Cualquier afectación prolongada podría repercutir directamente en el suministro de agua para millones de habitantes.
Irán intensifica los ataques contra posiciones estadounidenses
La Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber lanzado drones, misiles balísticos y drones suicidas contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y Baréin.
Entre los objetivos mencionados por Teherán se encuentran:
- Sistemas de defensa aérea.
- Radares militares.
- Instalaciones de recepción satelital.
- Bases utilizadas por tropas estadounidenses.
Las autoridades iraníes sostienen que estas acciones constituyen una respuesta directa a los bombardeos ejecutados por Washington durante los últimos días contra instalaciones militares dentro del territorio iraní.
Por su parte, el Pentágono confirmó nuevas operaciones aéreas dirigidas contra centros de mando, plataformas de lanzamiento de misiles y sistemas defensivos iraníes.
Baréin activa las alarmas y Jordania intercepta drones
La tensión se extendió rápidamente a otros países de la región.
Las sirenas antiaéreas sonaron en Baréin luego de que las fuerzas armadas informaran la interceptación de varios proyectiles iraníes.
Mientras tanto, el ejército jordano anunció haber derribado cinco drones iraníes que se dirigían hacia territorio del reino, en lo que representa un nuevo episodio del creciente involucramiento regional.
Estos acontecimientos reflejan que el conflicto ya no se limita exclusivamente a Irán e Israel o Estados Unidos, sino que involucra cada vez más a los Estados del Golfo.
Washington emite una alerta mundial
Ante el incremento de las hostilidades, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta global para todos sus ciudadanos.
La advertencia recomienda evitar viajes hacia Medio Oriente y extremar las medidas de seguridad debido al riesgo de atentados contra instalaciones diplomáticas estadounidenses, intereses occidentales o ciudadanos norteamericanos en distintas partes del mundo.
Expertos consideran que este tipo de alerta suele emitirse únicamente cuando los organismos de inteligencia detectan riesgos de acciones coordinadas fuera del teatro principal del conflicto.
Los hutíes amenazan el comercio marítimo
Otro frente comienza a complicarse.
Los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudita y advirtieron que cualquier embarcación que cargue o descargue mercancías en puertos saudíes podrá convertirse en objetivo militar.
La medida incrementa la incertidumbre sobre las rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo y gas desde el Golfo Pérsico hacia Europa y Asia.
Analistas del sector energético advierten que cualquier interrupción prolongada podría provocar nuevas presiones sobre los precios internacionales del crudo.
Líbano busca evitar una nueva guerra
Mientras la confrontación continúa escalando, el presidente libanés Joseph Aoun viajó a Washington para reunirse con Donald Trump.
El mandatario libanés pretende obtener respaldo estadounidense para lograr la retirada de tropas israelíes de territorios ocupados en el sur del Líbano y presentar un plan gradual para el desarme de Hezbolá, uno de los principales aliados regionales de Irán.
Simultáneamente, el ejército libanés inició el despliegue de tropas en varias “zonas piloto” acordadas dentro del marco de negociaciones impulsadas por Washington.
Sin embargo, el propio ejército denunció disparos israelíes cerca de sus posiciones, lo que amenaza con dificultar la implementación del acuerdo.
Gaza continúa pagando el costo humano de la guerra
Mientras la atención internacional se concentra en la confrontación entre Washington y Teherán, la guerra en Gaza continúa dejando víctimas.
Las autoridades sanitarias del enclave informaron que el número total de palestinos fallecidos desde octubre de 2023 supera los 73.000, mientras los heridos sobrepasan los 173.000.
Organismos internacionales siguen alertando sobre la crisis humanitaria que afecta a la población civil.
El silencio del líder supremo iraní alimenta interrogantes
El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, aseguró que mantiene una comunicación constante con el líder supremo Mojtaba Jamenei, quien permanece fuera de la vida pública desde el ataque que provocó la muerte de su padre, Alí Jamenei, al inicio de la guerra.
Aunque el Gobierno sostiene que el líder continúa ejerciendo plenamente sus funciones, su ausencia pública ha generado numerosas especulaciones tanto dentro como fuera de Irán.
Desde Irán
El analista político iraní Sadegh Zibakalam considera que la estrategia de Teherán busca elevar el costo militar para Estados Unidos sin provocar una guerra nuclear o una invasión terrestre.
Según su evaluación, los ataques contra infraestructura energética y posiciones estadounidenses pretenden demostrar capacidad de respuesta y fortalecer la posición negociadora iraní ante una eventual mediación internacional. No obstante, advierte que una escalada sostenida podría ejercer una fuerte presión económica y social sobre la propia población iraní.
Desde Omán
El exdiplomático omaní Badr Albusaidi, cuyo país ha desempeñado históricamente un papel de mediador regional, ha reiterado en diversas intervenciones públicas que ningún actor obtendrá una victoria estratégica mediante la ampliación del conflicto.
Desde la perspectiva de la diplomacia omaní, la prioridad debería ser reabrir canales de negociación antes de que la guerra comprometa la seguridad del estrecho de Ormuz y desestabilice aún más el suministro energético mundial. Omán ha mantenido tradicionalmente una política de diálogo tanto con Estados Unidos como con Irán, lo que le otorga un papel relevante en eventuales esfuerzos de mediación.
Perspectiva
La actual escalada representa uno de los momentos de mayor tensión militar en Medio Oriente de los últimos años.
La incorporación de Kuwait, Baréin, Jordania, Arabia Saudita y Líbano dentro del escenario operativo evidencia que el conflicto ha dejado de ser estrictamente bilateral para adquirir una dimensión regional.
Los ataques contra infraestructura energética, las amenazas sobre las rutas marítimas y la creciente participación de actores estatales y no estatales aumentan el riesgo de afectar el comercio internacional, la seguridad energética y la estabilidad económica global.
Mientras continúan los intercambios militares entre Washington y Teherán, la comunidad internacional enfrenta el desafío de impedir que una guerra regional derive en una confrontación aún más amplia con consecuencias imprevisibles.
Fuentes consultadas
- France 24 (cobertura en directo del 21 de julio de 2026).
- Agence France-Presse (AFP).
- Reuters.
- Associated Press (AP).
- EFE.
- Al Jazeera (seguimiento regional y contexto geopolítico).
- Comunicados oficiales del Ministerio de Electricidad, Agua y Energías Renovables de Kuwait.
- Departamento de Estado de los Estados Unidos.
- Ministerio del Interior de Baréin.
- Fuerzas Armadas Libanesas.


