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domingo, 16 de mayo del 2021

EXCLUSIVO: Reforma de pensiones en Francia genera mayor movilización sindical en dos décadas

Este 5 de diciembre, el movimiento sindical movilizó solo París a 250.000 personas, 150.000 en Marsella, 33.000 en Tolosa y 20.000 en Montpellier

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PARIS – Una histórica movilización sindical se realizó del jueves 5 de diciembre en Francia. Los observadores apuntan que alrededor de un millón de personas se movilizaron contra la reforma de las jubilaciones en todo el país. El éxito es total para las organizaciones sindicales. El gobierno francés creyó haber marginado las protestas tras las dificultades sindicales que les impidieron unirse y oponerse a la reforma del código laboral en el 2016, y la irrupción del movimiento de los «chalecos amarillos» que algunos observadores entendieron como el fin de la representación sindical o partidaria.

Los «chalecos amarillos» aglutinaron a su máximo a 280.000 personas en todo el territorio, el 16 de noviembre de 2018. Las semanas siguientes vieron, a pesar de algunas acciones espectaculares en los Campos Elíseos, el progresivo debilitamiento de los «chalecos amarillos» y la necesidad de «convergencia» entre el movimiento de las rotundas y la acción sindical tradicional en las empresas.

Este 5 de diciembre, el movimiento sindical movilizó solo París a 250.000 personas, 150.000 en Marsella, 33.000 en Tolosa y 20.000 en Montpellier. Tanto los manifestantes como los observadores buscaron paralelos históricos ante la masiva movilización de un 70 % de profesores de primaria y 61 % de los trabajadores del sector ferroviario, que incluyó la ocupación de siete de las ocho refinerías de petróleo con las que cuenta el territorio francés. La magnitud de la movilización solo puede compararse con el movimiento del invierno de 1995 contra la reforma del seguro social y del sistema de jubilación del sector público, último movimiento social que permitió derrotar a los planes del gobierno de Jacques Chirac, tras 23 días de paralización completa del país.

La reforma del sistema de pensiones.

Emmanuel Macron prometió durante la campaña electoral que lo llevo al poder en 2017, reformar el actual sistema de pensiones para que fuera más justo. Un nuevo sistema universal de jubilación iba a integrar a los 42 sistemas existentes entre el sistema general, los servicios públicos, transportes, agricultores, pequeños empresarios, etc. El actual presidente prometió nivelar todos los sistemas en nombre de la igualdad, al tiempo que aseguraba que mantendría la posibilidad de jubilarse a partir de 62 años.

El presidente encargo a Jean-Paul Delevoye, exministro del presidente Chirac, la preparación de un documento de orientación para reformar el sistema de pensión. El sistema actual ya ha sido ajustado varias veces para equilibrar el sistema de recaudación y de pago de las pensiones.

En julio pasado, el documento fue entregado al gobierno francés. Aunque fuera un documento de trabajo, algunas tendencias son demasiado claras para no provocar la ira de los sindicatos, incluidos hasta los más reformistas como la CFDT, favorable a la reforma del sistema de pensiones:

  • La base de cálculo de la pensión se calculará sobre toda la carrera laboral y no sobre los mejores años (25 años en el sistema general, último año para los profesores). De hecho, la base de cálculo integrará los salarios más bajos de la carrera bajando el promedio.
  • El sistema se basará sobre un método de puntos. Cada mes trabajado tendrá un equivalente en puntos: Hoy nadie sabe cuál es el monto de estos puntos y cuál será su evolución con el alza de los precios. Antes de la reforma, cada trabajador puede conocer el monto de su pensión. Nadie puede anticiparlo sin conocer el valor atribuido por el gobierno a los puntos.
  • La reforma no tomará en cuenta de la misma forma las licencias por maternidad, accidente laboral o desempleo.
  • Si el gobierno pretende mantener la edad de jubilación en los 62 años, la tendencia al aumento del número de años trabajados necesarios retrocederá la edad legal a 64 años para tener una pensión completa.

La central de sindicatos CGT ya hizo varias simulaciones de cálculo de pensiones con el nuevo sistema. Demostró que cada jubilado perderá entre 10 % y 30 % de su pensión en comparación con el sistema actual.

François Fillon, exprimer ministro de Nicolas Sarkozy, detalló en marzo 2016 a varios empresarios lo que permitía la reforma de cálculo por puntos:

«Muchos políticos juegan con el asunto de las pensiones y prometen reformas formidables, por ejemplo, con lo que llaman «pensión por puntos»: Soy favorable al sistema por punto, pero no hay que hacer creer a los franceses que esto va a solucionar el problema de las pensiones. En realidad, el sistema por punto permite una sola cosa, que ningún político quiere reconocer. Permite bajar cada año el monto de los puntos y entonces, disminuir el nivel de las pensiones. Ya está».

¿Huelga general?

El 5 de diciembre, varios sindicatos de los sectores de la energía o los transportes habían llamado a seguir la huelga hasta el domingo 8 de diciembre. Después de la movilización, en varias ciudades del territorio, se formaron Asambleas Generales para determinar nuevas acciones de protesta contra el gobierno. Para el martes 10 de diciembre están previstas nuevas movilizaciones para el paro nacional. Los actores sindicales y políticos de izquierda están conscientes que la reacción tiene que ser rápida y masiva. Las movilizaciones contra la reforma laboral en 2016 y el movimiento de los «chalecos amarillos», a lo largo de meses de movilización, gastaron sus fuerzas y su credibilidad ante un gobierno decidido a no negociar. Los próximos días determinaran la correlación de fuerzas entre los sindicatos, que volvieron al primer plano, y un gobierno que pensaba abordar la reforma de las pensiones después de las elecciones municipales de marzo de 2020. Estos comicios serán esenciales para la organización de Macron, La República en Marcha (LREM), que cuenta con un presidente de la República, diputados electos sobre los escombros de los partidos republicano y socialista, pero sin base electoral en el territorio.

(*) El autor es corresponsal de ContraPunto en París

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