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lunes, 17 de mayo del 2021

Espejitos por democracia

Un día de estos, me hice  una pregunta: ¿De dónde había salido el argumento de que  los conquistadores ofrecieron espejos  a los indios para quitarles el preciado oro?  Busqué una referencia histórica, pregunté a los que se vinculan al tema histórico en las redes sociales sin obtener ningún resultado e indicio. Pues compré la famosa crónica del capitán conquistador Bernal Díaz del Castillo: Historia  Verdadera de la Conquista de la Nueva España, capítulo X de la edición  de la colección Pensamiento, pág. 18 y dice el fragmento: “Que acordamos de llamarlo, se les dijo que no tuviesen miedo, y que les queríamos dar  de las cosas que traíamos, y luego se les mostró sartalejos de cuentas verdes y espejuelos y diamantes azules, … Y desde que lo vieron parecía que estaban de mejor semblante, creyendo que eran chalchives (Chalchihuitz)  que ellos tienen en mucho”.

Esto fue una estrategia diplomática de acercamiento en base a obsequios por parte de los peninsulares, que los indígenas respondieron muy bien, su aprecio por los espejos sin importar intercambiar sus metales preciosos incluyendo el oro.  Y de esa manera los peninsulares inducir a la sumisión  de los naturales al emperador de España, y que posteriormente formaran parte de  las encomiendas que tributan a la Corona.  Por  medio de espejuelos los indígenas del nuevo mundo entregarían sus tesoros y lo más preciado su libertad, de ser tributarios de un imperio que no era el suyo.

Cotejando ese ejemplo del siglo XVI muchas naciones latinoamericanas han sido seducidas por los neo espejuelos modernos que vislumbran y atraen para perder  lo más preciado que un pueblo tiene: Democracia.  Un sistema democrático que equivale a la salud de un Estado y que por medio de esa  buena salud se  podrá  hacer muchas cosas y alcanzar grandes metas y desarrollo. Sin esa salud, no hay más destino que pobreza, amplia brecha de desigualdad y  el estallido social.

Esos espejuelos que se les han entregado a los habitantes de muchos pueblos, como aquel petróleo barato, aquellos estadios espaciosos, aquellos grandes proyectos de infraestructura social, trenes súper veloces a cambio votos y de la acumulación total del poder que desembocan en un mayor control social y de limitar libertades, y lo más  lamentable la marginación de democracia hacerla a un lado para que no estorbe; han hecho de algunas naciones auténticos desastres donde  únicamente es visible la pobreza y la muerte, el retroceso social.

Algunas naciones latinoamericanas han entregado su valiosa democracia  a mentiras populistas, luego  saqueados y premiados con enormes yugos y gruesos grilletes, a pesar de encontrarse en tierra firme son auténticas islas desoladas, donde sus pobladores claman  por pan y agua; y huir de su opresión es realmente imposible y doloroso. Nunca imaginaron  que de la manera más simple y engañosa (populista) la democracia iba ser arrebatada de manera fulminante de sus manos y para ya nunca volverla a ver.

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Carlos F. Imendia
Columnista Contrapunto

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