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sábado, 16 de octubre del 2021

En independencia de la independencia

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La bandera escribió “libertad” con su sangre, es decir, para que hubiese libertad tuvieron que morir muchos antes de que existiera dicho concepto. Pero ¿qué es libertad? Según el Diccionario de la Real Academia Española es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”.

Considerando que la libertad es la capacidad de ser responsable de los hechos y que fue escrita con sangre, creo que no somos libres. Si fuéramos libres no tendrí­amos razones para callar lo que pensamos. Si tuviéramos libertad, nunca hubiese leí­do cosas como “que hablamos ayer de las publicaciones. Guarde su boca, sus labios, sus manos y sus pensamientos. No contradiga a las personas con lo de Nayib, usted bien sabe cuánta gente loca hay y no sabe dónde viven”.

Más allá de que la libertad es lo más bello del mundo, es una estupidez. Dentro del perfil del alumnado de donde estudio no dice que somos libres, dice que somos responsables, el problema es que no dejan ser responsable por el modo de ser, pero eso es bastante bueno. Una docente es conocida como “la córtese el pelo gay”, en chistes de redes sociales ella es nombrada de esa forma, ver esto es como decir “mi casa está segura” cuando en realidad está a punto de caer o, en el caso real, decir “nuestros estudiantes son respetuosos” y llaman con un apodo a una docente.

En mi opinión, la sociedad deberí­a ser narcisista, no depender de nadie más que nosotros. El problema es que los salvadoreños nos hemos desviado de un concepto que podrí­a ser bien utilizado, los salvadoreños no sabemos ponernos un lí­mite. En todo caso, en un autobús es probable perder un celular o en medio del tráfico es posible que alguien insulte a otra persona.

Entonces, si no podemos ser libres, pero tenemos la independencia ¿qué debemos hacer? Lo más sencillo es usar la cabeza. Benito Juárez dijo: “el respeto al derecho ajeno es la paz”, si estamos en paz con los demás no requiere de mucha lógica saber que alguien respetará mi libertad. Como ya he dicho, vivimos en un “Orden Social Deseado” y este será lo que una mayorí­a deseé, pero lo mejor es saber pedir las cosas sabiamente, de modo que con lo que digamos no nos afectemos a nosotros mismos.

Finalizando todo esto, resumo lo anterior en que la persona que llegue al poder debe ser alguien muy moralista, pero desapegado de la religión. En sí­, el problema siempre ha sido, es y será la religión. Todos esperamos que se cumpla lo que nosotros creemos sin pensar en lo que otras personas puedan creer, de este modo, limitamos a muchos a hacer lo que consideran necesario. Repito mi idea de siempre, “nuestra libertad depende de no dañar la libertad de otros”, si queremos que nos respeten como personas debemos tratar a los demás de esa forma, de modo que todos seamos felices.

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