Por Redacción ContraPunto
El futuro de aproximadamente 200,000 salvadoreños que viven en Estados Unidos bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) volvió a quedar en incertidumbre después de que la Casa Blanca frenara, según una investigación de POLITICO, un proceso que dentro del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ya estaba encaminado para terminar las protecciones.
El TPS permite a ciudadanos de determinados países permanecer legalmente en Estados Unidos cuando las condiciones de su país de origen impiden un retorno seguro. En el caso de El Salvador, la protección tiene una historia que se remonta a los terremotos de 2001 y ha sido renovada durante más de dos décadas.
La Casa Blanca frena el proceso
De acuerdo con la investigación publicada por POLITICO el 29 de septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional había dado luz verde a una notificación para terminar el TPS de aproximadamente 200,000 salvadoreños.
La notificación, sin embargo, no llegó a publicarse. Según POLITICO, la Casa Blanca intervino y “pumped brakes” —frenó— el proceso, de acuerdo con un funcionario de la administración y otras tres personas cercanas al gobierno.
Esto significa que, hasta el momento, la situación no equivale a una nueva cancelación del TPS ni a una nueva extensión formal anunciada públicamente. El proceso de terminación quedó detenido mientras la administración evalúa qué hacer.
El Departamento de Seguridad Nacional ya había dicho anteriormente que realizaría un anuncio sobre el TPS de El Salvador “en el momento apropiado” y que, hasta entonces, los salvadoreños bajo TPS mantenían su protección.
Trump y la política migratoria
El caso salvadoreño ocurre en medio de una política migratoria de la administración de Donald Trump que ha terminado o iniciado procesos para terminar el TPS de ciudadanos de numerosos países.
Funcionarios de la administración han argumentado que las condiciones de algunos países han cambiado y que las protecciones temporales ya no serían necesarias. En septiembre, el gobierno mantenía en incertidumbre a los salvadoreños mientras se acercaba la fecha prevista para la terminación del programa.
El TPS salvadoreño tiene además una característica particular: muchos de sus beneficiarios llevan décadas viviendo en Estados Unidos. Algunos llegaron siendo niños y han formado allí sus familias, desarrollado carreras profesionales y adquirido viviendas.
La eventual pérdida del TPS también tiene consecuencias laborales. Organizaciones y medios estadounidenses han documentado despidos y preocupación entre empresas de construcción, restaurantes, hospitales y otros sectores que emplean a salvadoreños protegidos por el programa.
El papel de Nayib Bukele

El presidente salvadoreño Nayib Bukele mantiene una relación cercana con Donald Trump y su administración ha cooperado estrechamente con Washington en asuntos migratorios y de seguridad.
Bukele aliado de Trump y en El Salvador y su gobierno ha aceptado deportados enviados desde Estados Unidos. Ambos presidentes también se han reunido en Washington durante 2026.
En cuanto específicamente al TPS, existe un antecedente importante: durante el primer gobierno de Trump, en 2019, Bukele pidió que se mantuviera la protección para los salvadoreños. El TPS continuó posteriormente en medio de procesos judiciales.
En la situación actual, las informaciones disponibles indican que Bukele ha sido parte del contexto político alrededor del TPS, pero no existe evidencia pública suficiente para afirmar que él haya ordenado o conseguido directamente que la Casa Blanca frenara la terminación. Esa distinción es importante.
Un asunto que afecta también a El Salvador
El TPS no solamente tiene consecuencias para los salvadoreños que viven en Estados Unidos. También representa un asunto económico importante para El Salvador.
Los salvadoreños residentes en Estados Unidos enviaron miles de millones de dólares en remesas durante 2025. Según datos citados por medios estadounidenses a partir de información del Banco Central de Reserva de El Salvador, las remesas representaron aproximadamente una cuarta parte de la economía salvadoreña.
Una terminación definitiva del TPS podría afectar a familias que dependen de esos ingresos y aumentar la presión económica sobre quienes eventualmente regresen a El Salvador.
¿Qué pasa ahora?
Por el momento, la situación sigue abierta.
La información publicada por POLITICO indica que la Casa Blanca detuvo el proceso de terminación que ya estaba preparado, pero eso no equivale a una decisión definitiva de mantener el TPS de los salvadoreños.
Mientras no exista una nueva determinación oficial, los beneficiarios permanecen atentos a lo que decidan la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional.
Para las aproximadamente 200,000 personas afectadas, la incertidumbre no es solamente migratoria. Está relacionada con sus empleos, viviendas, familias y proyectos de vida construidos durante décadas en Estados Unidos.
El futuro del TPS salvadoreño, por ahora, permanece en manos de una administración que aún no ha hecho pública una decisión definitiva.


