Por Alonso Rosales
El Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) abrirá al público un nuevo espacio cultural dedicado a Don Quijote de la Mancha el próximo 4 de marzo de 2026 a las seis de la tarde, en el marco de las actividades conmemorativas por su XXX aniversario (1996-2026). La inauguración contará con esculturas del maestro Alfredo Melara Farfán, donadas generosamente por su familia, y con una semblanza histórica a cargo de Fernando Fajardo.
La obra, creada por el artista autodidacta originario de Atiquizaya, Ahuachapán, Alfredo Melara Farfán (1911-2000), está inspirada en la célebre novela Don Quijote de la Mancha, escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra. Elaboradas con hierro forjado y materiales reciclados, las esculturas reafirman el sello creativo del artista y su apuesta por la resignificación de la materia como acto estético y ético.

El conjunto escultórico representa a Don Quijote junto a su inseparable caballo Rocinante, a Sancho Panza y su fiel burro Rucio. Más allá de su valor plástico, las piezas evocan símbolos universales: la persistencia frente a la adversidad, la amistad como sostén de los ideales y el pensamiento quijotesco entendido como fuerza transformadora.
El nuevo espacio no solo rinde homenaje a una de las figuras más influyentes de la literatura universal, sino que dialoga con la misión del museo de preservar la memoria histórica como un acto de dignidad y justicia. Así como el caballero andante enfrenta gigantes donde otros ven molinos, el ejercicio de la memoria desafía el olvido y reivindica las voces que la historia ha intentado silenciar.
Para el MUPI, la instalación de esta obra en el área de bienvenida —junto a la gigantografía de Monseñor Romero y la escultura de Prudencia Ayala— constituye un gesto cargado de simbolismo. El espíritu quijotesco acompañará a quienes crucen sus puertas, reafirmando el compromiso del museo con la palabra, la imagen y la memoria viva de El Salvador.
El museo está ubicado en la 27 avenida norte, Urbanización La Esperanza #1140, entre 19 y 21 calle poniente, en San Salvador, y continúa consolidándose como un referente cultural en el país a tres décadas de su fundación.


