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martes, 28 de septiembre del 2021

¿El gran salto de Bitcoin?

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El gran salto tiene una dirección, y es inversamente proporcional a la dirección de la banca tradicional. Bitcoin no hace más que subir a largo plazo, y eso no es bueno para las finanzas convencionales que están totalmente en contra de las <<fintech>>. Téngase en cuenta que el mejor invento de la banca en los últimos veinte años ha sido el cajero automático, y si la comparamos con las finanzas descentralizadas resulta obvia su preocupación. Ahora bien, ¿cuál es el gran salto que posiblemente está a punto de dar bitcoin y que nadie ha observado…?

El hecho de que Tesla de momento ya no acepte pagos en bitcoin, no quiere decir nada ya que Tesla tiene una gran diferencia con el resto de compañías automovilísticas: Tesla vive de vender promesas mientras que las demás compañías se sostienen por la venta de coches. Por lo anterior, resulta obvio que bitcoin sea el salvavidas de Tesla. Permitiendo así omitir el informe trimestral que reciben sus accionistas. Aunque lo verdaderamente importante es que bitcoin ya sirve como un <<medio de pago>> en muchos comercios del mundo.

Lo segundo es lo más conocido, y es que bitcoin desde hace algún tiempo es visto como un auténtico <<refugio de valor>>, ¿o no?, cualquier alegato en contra se basaría predeciblemente en su extrema volatilidad histórica. En absoluto, también el oro fue volátil en su momento.

Sabemos que en la década de los noventa se dio a conocer el famoso <<ajuste hedónico>> sobre el IPC, y que desde ese momento no es que haya bajado la inflación. Lo que realmente bajó, o cambió, fue la percepción con la que se calculaba. A día de hoy cualquier gestor de fondos o cualquier inversor particular serio se habrán dado cuenta que poco a poco el dólar, y en general, el dinero fiduciario, pierde valor. Contrariamente, y a largo plazo, bitcoin no hace más que crecer. Entonces… ¿Cómo es posible que todavía haya tanto escepticismo?

El tercer punto sería la llamativa tendencia estadounidense a controlar las criptomonedas en general, y principalmente, al rey de las criptos; o sea, al pionero del metaverso blockchain: bitcoin. Pero… ¿Eso debería alegrarnos? ¿O preocuparnos?, ¿acaso estamos viendo por separado ambas caras de una misma moneda…? En realidad, el hecho de que Estados Unidos muestre un interés tan grande en el bitcoin, y que además, ya tenga un interés confiscatorio sobre aquellos morosos de su administración tributaria puede darnos una pista acerca de qué pretenden. Más bien, pareciera que <<de facto>> se está admitiendo a bitcoin como <<unidad de cuenta>>; o sea, para fines tributarios. Entonces ya tenemos las tres características del dinero que debe ser un medio de pago, un refugio de valor y una unidad de cuenta.

Debido al interés por parte del capital institucional, ¿sería posible hablar ya de <<valor intrínseco>> en bitcoin a pesar de las críticas desde el value investing…? ¿Las instituciones financieras descubrieron por fin el valor disruptivo de bitcoin…? Si la respuesta fuera negativa habría que plantear la cuestión de cuál es el valor intrínseco del oro que, básicamente brilla mucho pero no paga dividendos, salvo en el caso de que se invierta en la segunda derivada para tratar de construir una especie de <<jugada apalancada>> aunque no es lo más recomendable en virtud de la clara tendencia bajista del oro y que claramente está repercutiendo en las compañías mineras. Paradójicamente, y contrario a lo que muchos inversores piensan, los verdaderos refugios en las crisis han sido los pares JPY/USD, CHF/EUR y USD/EUR del mercado Forex. Así que no es válido considerar al oro como un activo refugio.

Pero pongamos en perspectiva las cosas, ¿qué ha pasado recientemente que sacudió el mercado de las criptomonedas? El anuncio de que Tesla ya no aceptaría pagos en bitcoin y el revés a los criptoactivos por parte de China. Lo anterior desencadenó liquidación de las posiciones largas extremadamente apalancadas. El otro suceso fue la creación del reciente <<Consejo Minero de Bitcoin>> por iniciativa del <<dogefather>>. Esto último levantó las alarmas al considerarlo una especie de retroceso a la centralización de la red.

En realidad, este consejo no es más que la remontada de Estados Unidos aprovechando el hueco en la minería que al parecer está dejando China. Además, ya pertenece a la vox populi el anuncio de que Ray Dalio posee bitcoin. Este gran inversor temía por la <<ilegalización>> de la criptomoneda pero ya sabemos que una cartera bien equilibrada debe tener una porcentaje en criptomonedas especialmente en bitcoin y ethereum. Al parecer pudo más el miedo a la inflación que el miedo a la ilegalización, en el caso de Dalio.

Por otra parte, notamos que bitcoin pareciera estancarse en algunos momentos, aunque lo que nadie está viendo es una estabilización de precios en el largo plazo. Los traders extremadamente apalancados hablan de correcciones bestiales. Pero si somos racionales, eso construye un ascenso orgánico del precio, pero porcentualmente la volatilidad de bitcoin está disminuyendo.

Y bitcoin seguirá creciendo siempre y cuando los bancos continúen con una política monetaria expansiva, creando medios fiduciarios como <<oferentes artificiales>> de crédito adicional sin respaldo alguno, con los tipos de interés al mínimo, y quién sabe si en algún punto, en territorio negativo, basándose puramente en la <<confianza>>, erosionando el poder adquisitivo del ahorrante y subvencionando al endeudado. Ante ese escenario tan oscuro del futuro que otra pregunta podemos hacernos sino la siguiente: Bitcoin… ¿Hodl?

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Marlon Calidonio
Analista, abogado y economista. Columnista de ContraPunto
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