jueves, 23 mayo 2024
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El día más triste de mi vida

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"Hay diferentes intensidades de tristeza, me refiero a la prolongada a un grado cercano a la depresión, en donde no se ven soluciones ni salidas a los males que nos aquejan": Gabriel Otero.

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Por Gabriel Otero


¿Cuál ha sido el día más triste de tu vida? Es sustancial esclarecer que hay una jerarquización de las emociones y de los momentos tristes o de las etapas que uno ha experimentado, aunque la tristeza sea el mismo producto invasivo que nos destroza la mente y el cuerpo.

Todos hemos vivido instantes terribles, devastación que parece nunca terminar, es ahí cuando “la cabeza cae, se desinfla la presión toráxica, el diafragma desciende, el pecho se colapsa y todas las cavidades se derrumban. Desaparece la esperanza, se produce el hundimiento interior y exterior, y hasta la moral se pierde”1.

Es la tristeza una emoción henchida de lágrimas en el mejor de los casos, porque es preferible ahogar al mar en los ojos que sentirse seco por dentro como las piedras redondas de río que jamás se resquebrajan.

Algunos nos volvemos fierro, solo derramamos la suficiente agua salada como para no recordar los cataclismos y también es cierto que la sensación de tristeza contribuye al crecimiento personal y a superar la adversidad.

Hay diferentes intensidades de tristeza, me refiero a la prolongada a un grado cercano a la depresión, en donde no se ven soluciones ni salidas a los males que nos aquejan.

A veces hay rachas de sucesos externos que nos ponen a prueba: una cadena de muertes de familiares cercanos, rupturas amorosas, fracasos profesionales o despidos laborales.

Personalmente, entre 1989 y 1990, navegué en el diluvio, en el transcurso de un año fallecieron mi padre y mi madre, en riguroso orden cronológico, quedar huérfano fue una experiencia aleccionadora en lo creativo y en lo profesional, el resultado fue la fundación de un suplemento, el Tres Mil de Diario Latino y la publicación de una serie de poemas que llamé Los Epitafios, esos versos los escribí con la mente destrozada y el corazón en llamas y ahí me despedí de mis demonios.

Ese fue no solo el día sino el año más triste de mi vida y cada vez que lo recuerdo de las cenizas brotan gusanos.

___________________

(1) Anatomía de la tristeza: así la expresa tu cuerpo, Tomàs Álvaro Naranjo

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Gabriel Otero
Gabriel Otero
Escritor, editor y gestor cultural salvadoreño-mexicano, columnista y analista de ContraPunto, con amplia experiencia en administración cultural.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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