jueves, 30 mayo 2024
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Digitalización del mundo

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"Las clases virtuales demostraron las falencias de las universidades para innovar pedagógicamente": Rodrigo Barba.

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Por Rodrigo Barba.

Negar la transformación cultural del mundo sería un grave error. Mucho más cuando nos encontramos con que las relaciones sociales, las dinámicas laborales y nuestra conexión con el arte y la educación han cambiado de plataforma e instrumentos para la interacción. 

Hay quienes le llaman revolución digital, como si pudiera reducirse a eso la transfiguración de la humanidad a formas cibernéticas.

El asunto es más complejo que la enunciación de unos cuantos conceptos como metaverso, programación, Inteligencia Artificial, criptomonedas o internet. 

Lo que está sucediendo es la ruptura de los intermediarios en los procesos de reproducción social, las criptomonedas lo demuestran frente al sistema bancario tradicional.

Antes, los espacios de socialización se daban en el ámbito público, en púlpitos, escuelas, iglesias, plazas, parques, pero ahora hay una intromisión, más no una sustitución plena, de las redes sociales alojadas en el metaverso donde es posible crear vivencias cibernéticas, conexiones con otras personas, empresas, industrias, servicios, sueños, fantasías, movimientos digitales, incluso romances. 

Similar a lo que sucede con el trabajo. La pandemia fue la activación del teletrabajo a nivel global, fue también una efectiva forma de simplificar funciones, optimizar procesos, computarizar la vida, automatizar líneas de producción implementando cibernética para acelerar el consumo y, por supuesto —lo que más le encanta a las empresas y corporaciones—, recortar costos.

De pronto volvimos a la que en su momento se llamó ‘La Nueva Realidad pos COVID19’, algunas empresas e instituciones gubernamentales optaron por la innovación en las dinámicas laborales, otras, decidieron volver años o hasta décadas atrás antes de la pandemia y puede que esa sea una de las consecuencias económicas de una crisis de salud pública conducida desde Twitter por la OMS, los gobiernos del mundo y las grandes corporaciones, donde todo desemboca en desempleo, recesión, inflación, estancamiento, conflictos políticos y pobreza.

También nuestra conexión con la experiencia artística fue digitalizada a través de los canales de expresión que, de una forma simple, podemos denominar ‘pantallas’, donde se proyectan imágenes, sonidos, palabras, movimientos, happenings en tiempo real, streaming.

Todo aquello que no pueda transformarse a códigos binarios desaparecerá, decía mi maestro Jean-François Lyotard y no está lejos de la verdad.

Y si hablamos de la mutación que ha sucedido con la educación es indispensable recalcar que los sistemas educativos han sido hasta ahora centros de adoctrinamiento moral, intelectivo y espiritual. Donde se prepara a las juventudes para seguir órdenes, como la Inteligencia Artificial o cualquier software

El magisterio se ha convertido en mera instrucción de una secuencia de comandos.

Los estudiantes fácilmente pueden ser sustituidos por robots que, aunque tengan dificultades motrices, son capaces del procesamiento de datos a una velocidad inigualable y de llevar a cabo, sin rechistar, cualquier comando que esté en su programación.

Las clases virtuales demostraron las falencias de las universidades para innovar pedagógicamente y encontrarle solución al problema epistemológico de la transmisión de información por canales cibernéticos.

Entonces, en los últimos años hemos cultivado a ciudadanos capaces de seguir órdenes sin cuestionarse el por qué, el para dónde…

La realidad ha cambiado así como el Universo se mueve y vibra ultrasónicamente solo ante los registros de máquinas, cuerpos de silicio y personas dedicadas a la ciencia escondidas en la Antártida.

Negar la transformación cultural del mundo sería un grave error, pero aún peor error sería no prestar atención a las palabras de este cyberpunk.

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Rodrigo Barba
Rodrigo Barba
Analista local

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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