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viernes, 30 de julio del 2021

Derechos de las mujeres en El Salvador

En la época medieval prevalecí­a lo divino sobre lo humano; fue hasta el Renacimiento cuando renacieron las concepciones de la antigüedad clásica griega en que se valoró en toda su dimensión la calidad humana de las personas.

Pero la condición y situación de las mujeres fue en el pasado y aun es, generalmente invisibilizada por la tradición histórica oficialmente registrada, casi nada se dice sobre las desigualdades que ellas vivieron, y todaví­a viven en muchos lugares.

Las mujeres han tenido que ser insistentes, persistentes, audaces y transgresoras de los esquemas y valores impuestos por el patriarcado para que sean reconocidos sus Derechos Humanos DH, los que aun cuando ya estaban sistematizados en la declaración universal de 1948, en la realidad se obviaran los de ellas, se tuvo que esperar hasta 1993 cuando se da la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos en Viena para que se hiciera relevancia y se insistiera internacionalmente sobre el reconocimiento de los derechos Humanos como atributo innegable también de las mujeres.

Los DD.HH como adherencia de la persona no pueden ni deben ser reconocidos a medias, las interrelaciones e interdependencia de los mismos nos induce a comprender y a exigir que a las mujeres les sean reconocidos en toda su dimensión, no es posible que con argumentos religiosos y/o conservadores se siga limitando el derecho a decidir sobre su cuerpo, que es el espacio fí­sico donde las personas viven su sexualidad y su reproducción.

En sistemas sociopolí­ticos patriarcales como el nuestro; el dominio de su cuerpo esta criminalizado mediante leyes sancionatorias, que le coartan la libertad a decidir sobre si quieren o no ejerces su sexualidad y/o tener descendencia, la mayorí­a de hombres que piensan que las mujeres y las niñas son de ” su propiedad y objeto de su complacencia” , las violan, las embarazan y hasta las matan y generalmente no pasa nada, aun teniendo leyes especí­ficas (Ley Especial para una vida libre de violencia para las Mujeres. y Ley de Igualdad y Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres) que con esfuerzo, el movimiento de mujeres ha logrado posicionar como leyes de la Republica y que no siempre se han aplicado pronta y convenientemente como deberí­a de ser, los diversos gobiernos que hemos tenido han tenido déficit con los DD.HH. de las mujeres.

Actualmente, a pocos dí­as de una nueva elección presidencial, en donde según datos de La Prensa Gráfica, (Pág. 26 del 16/1/2019) tomados del tribunal Supremo Electoral “Las mujeres son más y votan más” ellas en la recién pasada elección de 2015 fueron el 54.9% quienes votaron, en relación a los hombres que fueron el 45,1 %, este indicador deberí­a ser tomado en cuenta por los partidos y sus aspirantes a dirigir el Ejecutivo para reconocer, respetar y cumplir a cabalidad los DD.HH. de las mujeres.

El desarrollo de los pueblos no solo se mide desde indicadores macroeconómicos, se debe valorar además por el bienestar humano, por el respeto de los inalienables D .H. de toda la ciudadaní­a y por el respeto a la institucionalidad del Estado.

Desde la anterior perspectiva las mujeres debemos demandar al futuro Presidente y su equipo gobernante:

1. Respetar y cumplir las leyes nacionales e internacionales que protegen los DD.HH. de las mujeres.

2. Avanzar y no retroceder en lo ganado con el esfuerzo y la constancia del movimiento de mujeres.

3. Tener claridad sobre la laicidad de nuestro Estado, para no confundir ordenamientos religiosos con principios republicanos.

4. Administrar y utilizar los fondos públicos correctamente para erradicar conductas corruptas en el funcionariado público

5. Nombrar en los cargos ministeriales y demás dependencias a personas idóneas, capaces y consientes de las condiciones de nuestro paí­s para no pedir o aceptar complementos de salarios ilegales que pagamos con los impuestos.

6. Canalizar su iniciativa de Ley para hacer las reformas que sean necesarias para no violar los DD.HH. de las mujeres.

7. Garantizar mediante acciones de Polí­ticas Públicas la equidad e igualdad en todos los ámbitos de la vida nacional para erradicar la marginación de las mujeres.

El cumplimiento de las anteriores demandas serí­a un espacio propicio para lograr que el futuro gobernante tomara en serio el desarrollo humano para todas y todos en nuestro paí­s.

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