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viernes, 07 de mayo del 2021

De los Acuerdos de Paz a la generación comepapeletas (Parte I)

Casi 9 años han pasado desde que el FMLN ganó las elecciones presidenciales con Mauricio Funes, 17 años posterior a los Acuerdos de Paz, en los que la entonces guerrilla decidí­a incorporarse al “sistema democrático” vigente de la época, situación marcada internacionalmente por la caí­da del muro de Berlí­n y por el agudizamiento de las reformas neoliberales; e internamente por el nacimiento/reestructuración de un conjunto de instituciones infiltradas y controladas por la oligarquí­a salvadoreña más recalcitrante, instituciones que los Acuerdos no pudieron permear totalmente.

Así­, muchos y muchas panfleteábamos con la idea de tener el primer gobierno de izquierda de El Salvador, ondeando la bandera roja, pero tení­amos claro que el camino al Ejecutivo llevó un proceso de amplias alianzas, empezando con mismo candidato; sumado a la asignación de cuotas con una retahí­la de personajes que hasta entonces estaban lejanos a los idearios fundacionales del Frente y en algunos casos, con mucha cercaní­a a la gran empresa privada; concluí­amos entonces, que el Frente solo tendrí­a control sobre una parte del aparato burocrático, y que tendrí­a que moverse cuidadosa y calculadamente y que dichas alianzas tendrí­an costos asegurados.

En 2014 se repite la victoria del FMLN, con un candidato interno: Sánchez Cerén, sin embargo, el contexto no habí­a cambiado tanto, el Frente mantení­a una amplia alianza, aunque ahora, algunos ministerios claves pasan a ser administrados por alguien de “la casa”, pero otros ministerios y otras instancias seguí­an siendo cuotas.

La necesidad de las alianzas encuentra su explicación, por un lado, en un paí­s en el que la mayor parte de la población vota históricamente a la derecha, tanto para las legislativas, en los que actualmente ARENA, PDC, PCN y GANA tienen mayor número de curules en la Asamblea (51/84), así­ como para las municipales en la que el FMLN solo gobierna en 86 (33%) de los municipios. Y por otro lado, recibiendo un Estado debilitado, producto del saqueo constante de los gobiernos anteriores, y particularmente por las reformas neoliberales de los 80´s y 90´s en las que el Estado perdió gran parte de su “poder hacer”; y finalmente, recibiendo los efectos de una escalada de intervencionismo en la región, en los que el uso de las instituciones judiciales en defensa de los intereses de los grupos de poder se ha vuelto habitual.

El análisis de las alianzas es necesario para entender lo que Z. Bauman señala: la diferencia entre Polí­tica: “la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse"; y Poder: “ser capaz de hacer cosas".

Las alianzas es un tema que generalmente no se toca, y se suele observar al ejecutivo y al mismo FMLN como unas especies de monolitos í­ntegros que se mueven a un mismo son, sin embargo la evidencia muestra lo contrario, las luchas de poder, tanto dentro como fuera de sí­, generan negociaciones constantes, ceder y renegociar; las negociaciones se extienden además en el ámbito geopolí­tico respondiendo a la constante injerencia externa. Dichas alianzas han llevado tras de sí­, la inevitable decisión de ceder y/o posponer.

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Adalberto Blanco
Tribuna libre

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