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domingo, 16 de mayo del 2021

Cuestión de interlocutores

Entre la dignidad soberana y la tradición entreguista.

¿Por qué ­si Estados Unidos tiene un plan geopolí­tico de desarrollo para la región, debe recurrir a la misma oligarquí­a atrasada de siempre y no a sectores más democráticos? Pues porque la oligarquí­a es el único interlocutor organizado que tiene en el paí­s. Ni la pequeña ni la gran burguesí­a no-oligárquicas, ni las capas medias asalariadas, han sido capaces de crear un instrumento polí­tico alternativo a la hegemoní­a feudal, racista y de raí­do pedigrí­ colonial de la inculta élite intrafamiliar oligárquica.

La izquierda rosa ­â€•esa que se justifica diciendo que por fortuna los intereses de Estados Unidos coinciden en este momento histórico con las aspiraciones democráticas de Guatemala, y que por eso apoya ―junto a los neoliberales y los oligarcas― el Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica ―siguiendo con ello la tradición entreguista de los polí­ticos clasemedieros locales (excepción hecha de Arévalo, Arbenz, Colom Argueta, Fito Mijangos y otros)―, no opta por crear ese instrumento polí­tico alternativo, sino por pegársele al poder reaccionario en nombre de la realpolitik y de la retórica posmoderna de hacer una revolución cultural y moral anulando al Estado y fortaleciendo la alianza oligárquica con el capital corporativo transnacional. Y, además, trabajando para el actual gobierno mediante cuadros incrustados en él, con lo que ya se vio obligada a renunciar a su amada indignación placera.

Por su parte, las capas medias que se oponen a que el éxito de la economí­a se mida por la cantidad de mineras, cementeras, hidroeléctricas, palma africana y caña de azúcar en el territorio, y que la seguridad interna se agote en legiones de soldados cuidando estas inversiones y atajando a migrantes salvadoreños, hondureños y guatemaltecos, se encuentran dispersas y no se esfuerzan por reunirse para crear un instrumento polí­tico alternativo que nos permita dialogar con nuestro vecino y socio inevitable en términos de mayor dignidad y soberaní­a nacionales. Las organizaciones campesinas que son capaces de poner a miles de personas en la calle sin financiamientos externos, y que ya tienen incluso un plan de paí­s y de gobierno, no se han pronunciado según el papel histórico que les toca jugar en esta coyuntura, a saber, liderar un movimiento nacional-popular convergente, que aglutine a pequeños y grandes empresarios no-oligárquicos, capas medias asalariadas, estudiantes, indí­genas, mujeres y sectores populares urbanos y rurales, no para oponerse frontalmente al designio geopolí­tico regional, sino para convertirnos en interlocutores válidos frente a él, en términos de soberaní­a y dignidad nacionales.

Es necesaria una fuerza polí­tica que actúe en lo local con visión global, tal como en la región lo hacen ―cada uno a su manera― Nicaragua y Costa Rica, y superar la chata visión localista según la cual todo lo que aquí­ ocurre se mueve en una burbuja aislada y sin ví­nculos con el juego de poder de las potencias que protagonizan la multipolaridad global que vivimos. No se trata de conspirar contra Estados Unidos, sino de romper la hegemoní­a y la dominación oligárquica en razón de una democratización posible del capitalismo local, impulsando la pequeña y mediana empresa, la igualdad de oportunidades, la libre competencia, el control de monopolios y el pago equitativo de impuestos. Para ello, debemos manejar el Estado volviéndolo eficiente, probo y pequeño, pero muy poderoso.

www.mariorobertomorales.info

Mario Roberto Morales
Mario Roberto Morales
Escritor, periodista y catedrático guatemalteco; ha sido Premio Nacional de Literatura de Guatemala. Ha escrito novelas, cuentos y ensayos

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