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lunes, 02 de agosto del 2021

Comunicación pública

El periodista y académico Luis Miguel López me pregunta mi concepción personal de comunicación pública, para la discusión con sus alumnos en la clase de comunicación que imparte en el ITESO de Guadalajara, la universidad de los jesuitas, donde hace muchos años estudié por un año, antes de venir a la Ciudad de México. Les comparto mis notas. 

De entrada hay que reconocer que si existe una comunicación pública hay otra que es privada. La primera hace relación al espacio público y la segunda al privado. Una se pretende que se difunda y dé a conocer, que se haga pública, y la otra que se mantenga en la privacidad y en lo í­ntimo. 

Hoy buena parte de las redes sociales, las páginas de sociales en los periódicos y las revistas rosas se dedican a hacer pública la vida privada, que la convierten en información pública. Ahora hay una tendencia a publicar eventos reservados a la vida í­ntima, que serí­a propios de la comunicación entre familiares y amigos cercanos.  

La comunicación pública se propone producir y difundir información o mensajes dirigidos a los grandes públicos o audiencias a través de medios masivos tradicionales y de las nuevas tecnologí­as. Exige que la información o el mensaje sean de interés y signifique algo para los grandes públicos. 

En la comunicación pública distinguirí­a cuatro campos: el periodismo, la propaganda, la comunicación gubernamental y el arte. 

El periodismo se propone informar del acontecer de la realidad no de manera neutral y objetiva, cosa que no es posible, pero sí­ de manera veraz y profesional. Busca también develar lo falso y exponer al público lo que otros actores, públicos y privados, esconden, pero son de interés público. 

La propaganda pretende posicionar como valiosa y buena cierta información o mensajes, en el ámbito comercial o polí­tico, a través de las técnicas propias de la publicidad que la más de las veces trabajan sobre los sentimientos y las emociones. En raras ocasiones recurren a la razón y al dato.  

En el caso de la comunicación gubernamental se propone dar cuenta, hacer pública, la acción del gobierno (datos y razones) en forma transparente y en la lógica de la rendición de cuentas, en el marco de la obligación que tiene el gobierno de informar y el derecho que tienen los ciudadanos de ser informados.  

El arte y los artistas se proponen, con la creatividad, abrir nuevos espacios de conciencia y experiencias estética, privilegiando la reacción emocional, a través de las posibilidades que ofrecen las distintas disciplinas artí­sticas (pintura, escultura, música, danza, teatro…). Cada una tiene su peculiaridad y genera un particular tipo de comunicación.  

La pregunta de Luis Miguel incluye también el para qué sirve cada una de estas modalidades de la comunicación pública. Asumo que cada una tiene su propia racionalidad, lógica y propósito. Desde mi visión, el periodismo sirve para contribuir a conocer y entender la realidad de manera crí­tica y veraz. La propaganda, para obtener de los públicos la anuencia a tal o cual producto, idea o acción a través de despertar o hacer reaccionar la emoción.  

La comunicación gubernamental sirve, si funciona bien, para generar consenso y evitar disenso al gobierno y su trabajo a través de datos duros y creí­bles y argumentos razonables y veraces. El arte sirve para despertar, hacer vivir emociones, y mediante ellas elevar el espí­ritu.  

Pienso que los componentes básicos de estas modalidad, es también parte de la pregunta, son para el caso del periodismo la seriedad y veracidad de la información; en la propaganda despertar las emociones; en la comunicación gubernamental los datos duros y los argumentos, y en el arte la creatividad y la imaginación.

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