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lunes, 02 de agosto del 2021

¿Cómo ganar elecciones internas?

La apasionante carrera por el poder no se rige únicamente por la capacidad económica de concretizar distintas acciones que pretendan el triunfo electoral. Lo que permite pues resultar electo por la voluntad de los afiliados partidarios depende de tres variables que podrían atraer resultados convenientes si se ejecutan sagazmente: la formulación de una planificación estratégica audaz, la inteligencia de asignar tareas bien definidas a cada miembro voluntario y la sagacidad de evaluar el resultado de las actividades realizadas por cada miembro involucrado.

Es indiscutible que alcanzar el triunfo en las elecciones internas se define como el objetivo de millares de salvadoreños afiliados a los distintos partidos políticos que se han inscrito para competir por volverse los candidatos a cargos de elección popular. Sin embargo, este objetivo planteado no siempre suele contar con una planificación adecuada que responda a un análisis franco de quienes conforman un equipo de trabajo y compiten con miras a ganar. La complejidad e incertidumbre se vuelve mayor a medida en que las apuestas por no salir derrotado se limitan a realizar acciones mediocres e improvisadas. Es cierto que no puede existir un control absoluto de la campaña puesto que surgen día con día obstáculos que se escapan del análisis que conduce la formulación de la planificación estratégica de cara al triunfo. Pero es cierto además que abandonarse a la suerte del azar no es la mejor idea para competir.

Por otra parte, ningún candidato tendrá el camino fácil si no reúne a un equipo lo suficientemente motivado y comprometido para realizar las distintas tareas que implica convencer a los votantes. No todo recae en que la figura que se candidatea impulse a solas la motivación al voto. El encuentro con los electores reside en la asignación del trabajo previamente planeado en cada asistente involucrado a difundir las ideas del aspirante a candidato organizando las masas sostenible y cuidadosamente. No está demás sugerir que la capacitación en saber orientar a los electores y organizarlos es fundamental para quienes estén apoyando a quien desea impulsar una candidatura de elección popular.

Además de lo anterior, un tercer factor prudente a tomar en cuenta es la evaluación constante de cada actividad ejecutada. Creer que todo movimiento, discurso o encuentro en la campaña puede signarse al éxito es inducirse al engaño. La evaluación no debe someterse a factores enteramente subjetivos. Durante los encuentros de planificación, que deben ser permanentes, se debe construir instrumentos de evaluación que permitan considerar la solidificación de aquellos indicadores que se visualicen todavía endebles.

En la medida en que cada aspirante se entregue de lleno a considerar estos factores brevemente expuestos logrará allanar el camino a la victoria disminuyendo en gran medida la improvisación, los esfuerzos estériles y desorientados, las posibilidades de ruptura con sus allegados, jornadas de estrés sin sentido y, sobre todo, la ceguera que induce la fantasía de haber logrado un poder que depende del encanto de las masas.

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