Por Alonso Rosales
Hubo un momento en que el sueño parecía demasiado lejano. Una selección colombiana que no llegaba como una de las grandes favoritas del Mundial Femenino Sub-20 de Polonia terminó este domingo escribiendo una de las páginas más importantes de su historia: derrotó 1-0 a Nigeria en los cuartos de final y regresó a una semifinal mundialista después de 16 años.
La clasificación llegó de la manera más dramática posible. Cuando el partido parecía encaminado al tiempo suplementario, Valerín Loboa apareció en el minuto 90+2 para marcar el gol de la victoria, desatando la celebración de las jugadoras, del cuerpo técnico y de los aficionados colombianos presentes en Łódź.
Colombia vuelve así a estar entre las cuatro mejores selecciones del mundo en esta categoría. La última vez había ocurrido en Alemania 2010, precisamente un Mundial en el que Nigeria terminó eliminando a las colombianas. Dieciséis años después, el fútbol ofreció una especie de revancha deportiva: esta vez fueron las cafeteras las que dejaron fuera a las africanas.
Un partido de resistencia, paciencia y nervios
Nigeria comenzó mostrando por qué era considerada una selección peligrosa. Su potencia física, velocidad y juego vertical complicaron durante buena parte del encuentro a Colombia.
La arquera colombiana Luisa Agudelo tuvo intervenciones importantes para mantener el arco en cero. Nigeria incluso estrelló un balón en el travesaño durante el primer tiempo, mientras Colombia intentaba encontrar espacios para generar peligro.
El segundo tiempo presentó otra Colombia. Las dirigidas por Carlos Paniagua comenzaron a avanzar más y tuvieron oportunidades claras.
Mariana Silva tuvo una de las mejores ocasiones al quedar frente a la arquera nigeriana, pero no logró concretar. Posteriormente, Fernanda Viáfara también tuvo una oportunidad y Silva volvió a aparecer en el área rival. Sin embargo, el gol continuaba resistiéndose.
El partido dio un giro en el minuto 76. Kafayat Mafisere fue expulsada después de una fuerte infracción. La acción fue revisada por el VAR y la tarjeta roja se mantuvo, dejando a Nigeria con diez jugadoras. Colombia tenía entonces una ventaja numérica y los minutos finales se convirtieron en una auténtica prueba de paciencia.
Pero Nigeria resistía y Colombia parecía no encontrar el último pase.
Hasta que apareció Loboa.
El gol que cambió la historia
El reloj ya marcaba el tiempo añadido cuando Juana Ortegón recuperó el balón y se lo entregó a Isabel Weiner. La mediocampista filtró el pase para Valerín Loboa, quien ingresó al área y enfrentó a la arquera nigeriana.
El primer remate fue rechazado por la guardameta. Pero Loboa siguió la jugada, encontró el rebote y logró empujar la pelota al fondo de la red.
Gol de Colombia. 1-0. Minuto 90+2.

El banco colombiano explotó de alegría. Las jugadoras se abrazaron mientras las lágrimas aparecían en varios rostros. El partido que durante más de 90 minutos había parecido cerrado terminó resolviéndose en cuestión de segundos.
Para Loboa fue además su primer gol en este Mundial y llegó en el momento más importante posible.
No hubo tiempo para una reacción nigeriana. El pitazo final confirmó una clasificación que pocos podían imaginar al comienzo del torneo.
De una fase de grupos complicada a las semifinales
La historia de esta Colombia tiene un elemento particularmente llamativo.
El equipo no llegó a las rondas decisivas con el cartel de gran favorita. En la fase de grupos terminó avanzando como una de las mejores terceras, después de ganar a Costa Rica, empatar con Portugal y sufrir una derrota ante Corea del Norte.
Después vino la transformación.
En octavos de final eliminó a Polonia, anfitriona del campeonato, con otro desenlace agónico. Y ahora dejó en el camino a Nigeria, una selección que venía de derrotar 3-0 a Inglaterra.
Dos eliminaciones consecutivas y dos partidos resueltos en los últimos minutos han convertido a Colombia en una de las historias más llamativas del torneo.
No se trata solamente de ganar partidos. Es la capacidad de este grupo para mantenerse vivo cuando los encuentros parecen escaparse.
Paniagua: “Estos equipos africanos son muy fuertes”
El técnico colombiano Carlos Paniagua destacó precisamente la dificultad que representaba Nigeria y evitó minimizar el sufrimiento que tuvo su equipo.
“Estos equipos africanos son muy fuertes, desgastan mucho al rival y venían de ganarle a Inglaterra 3-0. Afortunadamente sacamos el partido adelante y estamos en semifinales”, declaró el entrenador después del encuentro.
Paniagua también habló de la dimensión emocional de regresar a una semifinal mundialista:
“Me siento muy feliz de estar de nuevo en una semifinal del mundo, tan lejos del país, pero tan cerca porque se siente mucho la energía que todos nos envían”, afirmó, destacando además que el grupo está feliz por volver a estar entre las cuatro mejores selecciones.
El técnico ya había advertido antes del partido sobre las características de Nigeria. La describió como una selección “muy física y vertical”, con jugadoras veloces y desequilibrantes.
El partido terminó confirmando ese diagnóstico.
Colombia vuelve a soñar en grande

La semifinal se jugará el 23 de septiembre y Colombia enfrentará al ganador del duelo entre Corea del Norte y Canadá.
El reto será especialmente significativo si el rival termina siendo Corea del Norte, porque las asiáticas derrotaron a Colombia 3-0 durante la fase de grupos. Pero una semifinal es otra historia: el equipo colombiano llega ahora después de eliminar a Polonia y Nigeria y con una confianza construida a partir de dos victorias consecutivas en partidos de eliminación directa.
La selección también tendrá que afrontar una baja importante: Juana Ortegón no podrá disputar la semifinal por acumulación de tarjetas amarillas. La delantera Maithé López tampoco estará disponible por lesión, mientras que Lina Arboleda regresará después de cumplir su sanción.

Lo que parecía al comienzo un recorrido difícil se ha transformado en una oportunidad histórica.
Colombia ya igualó su mejor actuación histórica en un Mundial Femenino Sub-20. Ahora tiene dos caminos: repetir el cuarto lugar de Alemania 2010 o escribir una página todavía más grande.
Por ahora, la única certeza es que aquella selección que no aparecía entre las principales candidatas está en semifinales.
Y llegó hasta allí a fuerza de resistencia, disciplina, paciencia y dos goles sobre la hora.
El último, el de Valerín Loboa contra Nigeria, puede terminar siendo recordado durante muchos años como el gol que abrió la puerta de una nueva generación dorada del fútbol femenino colombiano.


