spot_img
spot_img
martes, 11 de mayo del 2021

¡Cobardí­a!

Así­ calificó el señor Trump el lunes 5, a los tiradores que el sábado 3 y en diferentes locaciones abatieran a 30 personas, en el más crudo despliegue de descarnada xenofobia que en el marco del proceso electoral por las presidenciales, y en contra de una minorí­a, se hubiera producido jamás. 

Ya en los tweets en los cuales el ejecutivo condenara ambos ataques, procuró además desmarcarse de cualquier relación con estos hechos, de los que es éticamente responsable dada la carga xenófoba de su retórica electorera, dirigida contra los hispanos, a quienes acusa de ser responsable de la violencia que azota a EU, los problemas fiscales, el desempleo y la baja económica en general. 

Olvida el señor Trump que las estadí­sticas demuestran que, de los aproximadamente 315 asesinatos diarios en EU, el 98% de los mismos son cometidos por ciudadanos estadounidenses, con un sub registro de 73% ejecutados por caucásicos. 

Pasa además por alto el señor Trump, que los problemas de í­ndole fiscal y económico en general se corresponde con la maní­a de aumentar la deuda nación – que a la fecha supera los 144, 000 millardos de $´s – que son impagables y para los que el estado responde aumentando año con año el techo de la deuda, posponiendo su solución y derivando en el aumento de los tipos interés y fiscales, obligando la compensación del déficit, derivando en la incertidumbre de los mercados, sobre los cuales la comunidad hispana carece de ninguna influencia, pero cumpliendo sí­ con sus obligaciones fiscales (en el ejercicio fiscal 2017/2018, los hispanos aportaron 86,000 millones de $´s, es decir, el 18% de los impuestos recaudados por el estado en ése perí­odo, pagando casi $1800 dólares más por persona, que los beneficios obtenidos desde el estado para con nuestro grupo étnico – CNI/EU – , y siendo además la minorí­a que más atiende sus obligaciones para con el aparato de seguridad social estatal. 

En cuanto al desempleo, los tipos de interés promueven la migración empresarial, ya sea internamente, como además hacia el extranjero, buscando los inversionistas estadounidenses mejores opciones fiscales en territorios foráneos, favoreciéndolos con mano de obra barata y menos beneficios para los empleados, eliminando en el proceso las fuentes de empleo que ahora EU se queja por no tener, y que el señor Trump atribuye injustamente a los inmigrantes, que además huyen de sus regiones de origen precisamente por las condiciones generadas por estos arreglos entre estados.  

¿Sucederá de nuevo? 

Sin duda, pues se corresponde con una interpretación equivocada del denominado destino manifiesto, al cual algunos elementos de manera arbitraria atribuyen una interpretación exclusiva, pero también excluyente, en términos religiosos, que es lamentablemente reforzado por el discurso ejecutivo señalado. 

Los controles de armas propuestos por el señor Trump en este marco, servirán de poco, pues para algunos ciudadanos aquellos discursos legitiman sus prejuicios y, por tanto, acciones de este tipo.  

Entonces, el desafí­o para la administración consiste en anular ésta retórica, condenando al supremacismo, y movilizando su gestión hacia la paz social. 

Últimas entradas