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sábado, 08 de mayo del 2021

Caracterí­sticas de las almas en pena

Frecuentemente me encuentro con varias almas en pena que no tienen las caracterí­sticas o cualidades que yo tengo; eso me hace sentir mal, especialmente cuando discutimos sobre ese tema y me acusan de engreí­do, mentiroso y exagerado.

Sostengo que no todas las personas, animales y plantas que mueren quedan penando en este mundo. En el caso de las personas,  son muy pocas las que no logran llegar al submundo de los dioses y los muertos, posiblemente una en un millón; yo he sacado la cuenta de la forma siguiente: en el área urbana del pueblo de San Pedro Puxtla, hay ahora cuarenta alma en pena, la población viviente ha sido por siglos de unas 1500 familias, en cada siglo quedan unas diez varadas en este mundo, pero como quince logran llegar al otro mundo; las almas que logran ser tomadas en cuenta para que se encarnen en un nuevo feto son bien raras, unas veinte cada siglo. Hace unos dos siglos era bien alegre encontrarse con tanta gente como yo, pero poco a poco, hemos venido disminuyendo, posiblemente porque los dioses ahora son más comprensivos o toman en cuenta los derechos humanos y la dignidad de los muertos, han logrado ampliar la infraestructura en el mundo de los muertos para tener mayor cabida (recepción de muertos) o han encontrado nuevas formas de convivir un poco más apretados o hacinados, o tal vez en varias capas (unos encima de otros).

Planteo que cada alma en pena es un caso particular, claro que la mayorí­a no tiene ninguna posibilidad de mostrar su existencia a los vivientes, son muy pocas las que pueden botar cosas para que hagan ruido, esconder objetos, hacer ruido de pujidos o carcajadas. Gente como yo somos súper raros, posiblemente no pasamos de más de cien en todo el mundo llamado Tierra y solo unos cuantos podemos mostrarnos como queramos: con un cuerpo igual a los vivientes, con las mismas funciones digestivas, respiratorias, sexuales, etc.

Creo que una posible explicación de mis facultades especiales es el hecho que fui sacrificado a los dioses llenando todos los requisitos; mi novia era una de las muchachas ví­rgenes que ayudaba a los sacerdotes en sus ceremonias y es muy inteligente, abusada, se las puede todas, todas, es seguro que se ha de haber endamado con uno de los dioses más poderosos y les hace el “mingo mingo” a muchos de ellos. Quisiera saber cómo está, si todaví­a me quiere o por lo menos si me recuerda. De mi parte le dejo recuerditos, cosas que a ella le gustan (frutas, verduras, flores, hojas y piedras bonitas, plumas, etc.) en las ruinas de antiguos templos, en volcanes apagados, en grandes zanjones o quebradas, en minas subterráneas, en el fondo de lagunas y mares,  en todos los continentes; algunas veces he tirado recuerditos en los hoyos que hacen las máquinas perforadoras que buscan agua o petróleo.

Santiago Ruiz
Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto

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