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sábado, 12 septiembre 2026

BRICS llama a la “máxima contención” en Medio Oriente y evita una condena directa a Estados Unidos e Israel

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Por Alonso Rosales

La cumbre de los BRICS en Nueva Delhi dejó este 12 de septiembre una señal política cuidadosamente calculada: sus once países miembros lograron aprobar por unanimidad una declaración conjunta sobre la guerra en Medio Oriente, pero evitaron convertir el documento en una condena directa contra Estados Unidos o Israel. El resultado refleja tanto la búsqueda de una posición común como las profundas diferencias existentes dentro del bloque.

La denominada Declaración de Nueva Delhi expresa una “profunda preocupación” por la escalada de las tensiones en Medio Oriente y llama a ejercer la “máxima contención”, además de evitar acciones que puedan agravar todavía más el conflicto. Los gobiernos también reiteraron que las disputas internacionales deben resolverse mediante el diálogo, la consulta y la diplomacia.

El lenguaje empleado resulta especialmente significativo porque el BRICS reúne a países con posiciones muy diferentes frente al conflicto. Irán forma parte del bloque, mientras que Emiratos Árabes Unidos mantiene una estrecha relación estratégica con Estados Unidos. India, por su parte, intenta conservar sus vínculos históricos con Rusia e Irán al mismo tiempo que profundiza sus relaciones económicas y estratégicas con Washington y Europa.

Una crítica indirecta a los ataques contra instalaciones nucleares

Uno de los puntos más delicados de la declaración fue la preocupación expresada por los ataques contra infraestructura civil e instalaciones nucleares utilizadas con fines pacíficos y sometidas a las salvaguardias internacionales.

Aunque el documento no menciona directamente a Estados Unidos ni a Israel, la referencia fue interpretada como una crítica indirecta a las operaciones militares contra instalaciones nucleares iraníes. El texto insiste en que la seguridad nuclear debe ser protegida incluso durante conflictos armados.

La decisión de evitar nombres propios demuestra el delicado equilibrio alcanzado en Nueva Delhi. Una condena explícita habría dificultado la construcción del consenso, especialmente para India y Emiratos Árabes Unidos, países que mantienen relaciones estratégicas con Estados Unidos.

Putin impulsa un mundo más multipolar

El presidente ruso, Vladímir Putin, aprovechó la cumbre para defender una transformación del sistema internacional y reclamar una mayor representación de Asia, África y América Latina en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Putin sostuvo que el avance hacia un mundo multipolar enfrenta la resistencia de países acostumbrados a ejercer una posición dominante y cuestionó el uso de aranceles, sanciones y presión económica como instrumentos para contener a otras potencias.

Esta posición coincide con uno de los objetivos políticos que Rusia y China han promovido dentro de los BRICS: aumentar el peso de las economías emergentes en las instituciones internacionales y reducir la dependencia de estructuras financieras y comerciales dominadas históricamente por Occidente.

Irán busca respaldo político y económico

Para Teherán, la reunión de Nueva Delhi representa también una oportunidad para fortalecer sus relaciones con las economías emergentes en momentos de fuerte presión estadounidense.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, defendió una mayor utilización de monedas nacionales en el comercio entre los integrantes del BRICS, una propuesta que apunta a reducir la dependencia del dólar y de los mecanismos financieros occidentales.

Pezeshkian también afirmó que Medio Oriente no necesita un “policía” externo y sostuvo que la seguridad regional debe estar en manos de los países de la propia región.

Sin embargo, la presencia iraní no significa que el BRICS haya adoptado una política común de apoyo a Teherán. Precisamente la redacción moderada de la declaración demuestra que el bloque todavía funciona más como una plataforma de coordinación política y económica que como una alianza militar.

China apuesta por la diplomacia

El presidente chino, Xi Jinping, también llamó a contener la escalada. Según su posición expresada durante la cumbre, la guerra en Medio Oriente está provocando graves pérdidas humanas y no responde a los intereses comunes de la comunidad internacional.

China ha buscado presentarse como defensor del multilateralismo y de una solución negociada a los conflictos internacionales. Al mismo tiempo, su creciente influencia económica dentro de los BRICS genera inquietudes entre algunos socios, particularmente India, que mantiene una relación de cooperación y competencia con Pekín.

La reunión entre Xi y el primer ministro indio, Narendra Modi, adquiere por ello una importancia adicional. Ambos gobiernos buscan reducir las tensiones derivadas de sus disputas fronterizas y, al mismo tiempo, preservar sus respectivas posiciones estratégicas en un escenario internacional cada vez más competitivo. AP destacó que ambos dirigentes discutieron la necesidad de mantener la paz en la frontera y avanzar en una relación estratégica de largo plazo.

El verdadero desafío: mantener unido al BRICS

La declaración de Nueva Delhi puede interpretarse como un ejercicio de diplomacia de máxima contención. El bloque consiguió hablar con una sola voz sobre Medio Oriente, pero lo hizo utilizando términos suficientemente amplios para que gobiernos con intereses contrapuestos pudieran suscribir el documento.

Reuters señaló que la presencia simultánea de Irán y Emiratos Árabes Unidos hacía particularmente difícil alcanzar un consenso. AFP, por su parte, destacó que los miembros superaron divisiones anteriores y consiguieron emitir una declaración conjunta después de que las diferencias sobre la guerra habían dificultado acuerdos previos.

El resultado, por tanto, no debe interpretarse como una ruptura del BRICS con Occidente ni como una alianza formal contra Estados Unidos. Es, más bien, una demostración de que el llamado Sur Global intenta aumentar su margen de maniobra frente a un sistema internacional marcado por guerras, sanciones, disputas comerciales y una creciente competencia entre grandes potencias.

La declaración evita escoger un bando de manera explícita, pero deja clara una preocupación: la prolongación de la guerra en Medio Oriente amenaza la estabilidad regional, la seguridad energética, el comercio internacional y la arquitectura de seguridad mundial.

En ese sentido, la “máxima contención” puede ser menos una expresión diplomática que una necesidad estratégica. El BRICS sabe que, si pretende convertirse en un actor relevante de la nueva estructura multipolar, primero necesita demostrar que puede mantener unido a un grupo de países cuyos intereses no siempre coinciden.

Fuentes consultadas: AP, Reuters y AFP.

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