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lunes, 26 de julio del 2021

Biden debe ir del dicho al hecho

Sanar a EEUU, y con ello influir en el mejoramiento de las relaciones internacionales, significa una vuelta de timón para dialogar sobre cómo detener el Cambio Climático, el narcotráfico y la corrupción, es esencial para enfrentar la pandemia actual y las que potencialmente puedan surgir

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El discurso del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, el sábado 7 de noviembre, debe ser guardado en la memoria de quienes votaron por él, y de quienes no votaron por él, sencillamente porque fue la oratoria de un estadista y defensor de la democracia liberal, todo lo contrario al presidente Donald Trump, quien en su derrota saca a relucir su empeño "nacionalpopulista", lleno de odio y soberbia sinigual.

Biden se muestra humilde en su triunfo, en vez de exaltar su victoria, ganada palmo a palmo, pero que no deja dudas (con mayoría de colegios electorales y el voto popular), prometió sanar EEUU, llama a la unidad y a la cooperación entre los estadounidenses y promete volver al multilateralismo internacional.

El mundo está enfrentando una pandemia, que amenaza la salud de millones de personas, incluso en los mismos EEUU y en Europa, cuyos sistemas de salud han probado ser desiguales e ineficientes para detener la reciente amenaza que ha confinado al mundo y avizora múltiples crisis.

Sin dejar de ser serios, debemos señalar, como dice el popular dicho latinoamericano: el horno no está para pastelitos y hay que ponerse las pilas.

Biden tendrá que enfrentar seriamente a un país dividido, donde en cuatro años de exacerbó la xenofobia y el atropello a las libertades democráticas y ciudadanas. Sanar a EEUU, y con ello influir en el mejoramiento de las relaciones internacionales, significa una vuelta de timón para dialogar sobre cómo detener el Cambio Climático, el narcotráfico y la corrupción; ello es esencial para enfrentar la pandemia actual y las que potencialmente puedan surgir, así como otros males del mundo.

Del lado latinoamericano y de nuestros hermanos migrantes, Biden tendrá que cumplir su promesa de impulsar una profunda reforma que conlleve a la protección a largo plazo de millones de personas que deberían regularizar su estatus para que continúen su esfuerzo de dignificar sus vidas y seguir aportando al país donde residen y a sus países de origen.

Latinoamérica también necesita sanaciones permanentes ante problemas graves como el narco, la desigualdad social, la corrupción, la arbitrariedad política y el irrespeto a los derechos humanos, ante lo cual EEUU puede cooperar esencialmente, respetando la soberanía de los pueblos, e impulsando al máximo el diálogo y la cooperación al desarrollo, base la armonía regional y global.

Nada nunca ha sido fácil en momentos de cambios; sin embargo Biden y Kamala prometen una nueva era, por lo que hay que pasar del dicho al hecho, y edificar la Historia.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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