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lunes, 06 de diciembre del 2021

Baile de máscaras

El gran simulacro que vive Guatemala y la necesidad del análisis crí­tico

Me equivoqué al pensar que la actual pugna intraoligárquica por el control del Plan para la Prosperidad (PP) y, en consecuencia, por liderar la restauración oligárquica en marcha mediante la “lucha contra la corrupción”, se acabarí­a con la muerte de Arzú y con el triunfo de la facción corporativa (dionisista) por encima de la fascista. No fue así­: la facción fascista de la oligarquí­a se encuentra muy activa buscando frenar la “guerra legal” (lawfare) que la geopolí­tica y la facción corporativa le hace por medio de la CICIG, el MP la PDH, el TSE, etc., para hacer prevalecer el designio geopolí­tico, mismo que ha escogido a los dionisistas (neoliberales noveles o derecha lila y progresí­as oenegistas o izquierda rosa) y no a los arzuistas (Fundación contra el terrorismo, Guatemala inmortal, etc.) para gobernar del 2019 en adelante.

Por eso está forzando la inscripción partidaria de la izquierda rosa y allanándole el camino mediante la lawfare para entronizarla en el Estado, junto a la derecha lila, a fin de que ambas pongan en escena el simulacro de una “revolución” izquierdoderechista que servirá como ejemplo a seguir ante las “rebeldes” Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Lo que quiere la atrasada facción fascista es una tajada del PP y del Estado, pero no se pone de acuerdo con la facción corporativa, cuyos monopolios se tragan la actividad económica.

Mientras tanto, a las masas desinformadas se les vende el simulacro de que se acabó la lucha de clases y que fue sustituida por la lucha entre quienes defienden la corrupción y quienes la combaten. Con lo que también se acabó, según ellos, la existencia misma de derechas e izquierdas. Y a esto le llaman pospolí­tica y “nueva polí­tica”, cuando sólo es pura posverdad y falsas noticias.

Hace falta una corriente de opinión y una fuerza polí­tica que parta las aguas de esta pugna intraoligárquica. Porque mientras las derechas pugnan entre sí­ por el control del futuro, lo que fue la izquierda mira desde la barrera el circo mediático o se alinea con la geopolí­tica y la “nueva polí­tica” desde el progresismo y el oenegismo. Los cuales no son sino ideologí­as rosadas que simulan representar intereses populares.

Somos objeto de una guerra de quinta generación (mediática) y de un gran simulacro. Hoy más que nunca necesitamos de la capacidad de análisis del pensamiento crí­tico para desnudar a los actores de este estrambótico baile de máscaras. Aunque el plan geopolí­tico se imponga con un gobierno rosalila pro-oligárquico en el 2019, las voces crí­ticas deben dejar constancia histórica de esta nueva estafa al pueblo. La anterior fue la de los acuerdos de paz, que sólo sirvieron para que se entronizara aquí­ el neoliberalismo, el cual ahora se restaura después de su evidente fracaso como sistema económico.

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www.mariorobertomorales.info
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