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viernes, 22 de octubre del 2021

Autoexiliados del juego electoral

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Dentro de la polémica electoral, se observan similitudes con un famoso juego, el ajedrez, en donde se tiene un rey a quien proteger para ganar. Como peones se nos presentan las propuestas que los candidatos eximen, provocando escándalos públicos a manera de ataques que van y vienen entre sí­, derrochando los recursos como si nada en campañas de difamación sin contenido para exponer, ignorando su ejercicio polí­tico y su propia campaña de proposiciones, perdiendo de vista el objetivo primordial: ganar votos a través de su propio proyecto polí­tico.

Al margen de esto, un fenómeno importante que se ha obviado se desarrolla, y sus consecuencias se verán reflejadas en el corto plazo; hablamos de la trascendencia de los autoexiliados.

El fenómeno de los autoexiliados – con esto hago referencia a los grupos de personas que últimamente han emprendido viaje en caravana hacia los Estados Unidos ““ de donde del total de participes un 16% son salvadoreños, y según el estudio del Colef (Colegio de la Frontera Norte de Tijuana) más de la mitad son jóvenes entre los 18 y 29 años de edad pertenecientes a la PEA (Población Económicamente Activa), siendo una cifra inquietante. Estas personas han emprendido dicho viaje por la situación de violencia, pobreza y desempleo que se está viviendo en el paí­s, sin embargo el contexto en que lo han hecho resulta curioso; contexto próximo a una reorganización polí­tica-empresarial, y con esto me refiero a las elecciones, ya que estas personas más que sentirse afectadas por la situación, han perdido la credibilidad tanto en los lideres actuales como en los futuros. Ellacurí­a hablaba sobre “Un pueblo crucificado” y “La cruz de la historia” – Se entiende aquí­ por pueblo crucificado aquella colectividad que siendo la mayorí­a de la humanidad debe su situación de crucifixión a un ordenamiento social promovido y sostenido por una minorí­a, que ejerce su dominio en función de un conjunto de factores, que como conjunto y dada su concreta efectividad histórica, debe estimarse como pecado” [1] .- Estas personas están demostrando que cargan con la cruz de la realidad histórica, pero una historia que les ha marcado y les está imposibilitando volver a creer en el famoso Cambio del que se habla cuando las elecciones se aproximan, como consecuencia, estas personas emprenden este viaje, autoexiliándose de participar en este juego electoral, con la esperanza de que a través de este viaje, aun con sus grandes dificultades, cambiarán sus vidas y obtendrán la paz y felicidad que tanto anhelan.

Tratando las posibles consecuencias que ejerza el fenómeno en el corto plazo, cabe resaltar su vistosidad en el paí­s entero; por lo que para aquellos que son incapaces de escapar, genera cierto recelo polí­tico y ahonda en la indiferencia social, manifestándose en acciones como no ir a votar pese que estos sean conscientes sobre que los resultados de dichas elecciones les llegarán a afectar. Por otra parte, contrastando con estudios realizados por el Colef, nos damos cuenta que estamos perdiendo población valiosa, y es que la mayorí­a de migrantes son parte de la PEA, es decir, cedemos cuantí­as en calidad en humana que aporta a entornos ajenos, cuando es el gobierno quien deberí­a de garantizar su satisfactoria estadí­a, promoviendo así­ el mismo desarrollo nacional gracias al aporte de los mismos.

El Salvador está pasando por un escándalo electoral, los candidatos se concentran más en atacarse y los jubilados en limpiar sus cabos sueltos antes de abandonar sus sillas, en lugar de recuperar la credibilidad de la población y limpiar la institución del gobierno.

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[1] I. Ellacurí­a, “El pueblo crucificado. Ensayo de soteriologí­a histórica”, en Escritos teológicos II, óp. cit., pp. 152 y s
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