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viernes, 23 de julio del 2021

Asalto

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En el transcurso de la mañana del 8 del corriente, en ciudad Santa Tecla se desató una batalla campal, derivada del desalojo ordenado desde la Alcaldí­a Municipal hacia los vendedores informales que ocupan varias de las arterias de la ciudad.

Cabe subrayar el hecho de que al momento de iniciado el desalojo, la administración municipal no habí­a ofrecido alternativas para reubicarse a los vendedores, quienes dicho sea de paso, fueron sus colaboradores en las contiendas electorales pasadas, pues su condición de informales los mueve oportunistamente hacia quienes les ofertan la permanencia en estas, por la dinámicas derivadas del tráfico de ilí­citos, o la conservación de un estatus de ilegalidad ante el fisco, de lo que además se beneficia la propia alcaldí­a, negociando conveniencias con éste sector, mientras conserva una relación interesada a la que no contribuye a regularizar, para aprovecharla electivamente, fenómeno extendido por toda la república lamentablemente.

Del tal enfrentamiento entonces se derivan de acuerdo al responsable de la UMO – que tuvo que intervenir para recuperar el orden y luego que el CAM simplemente desbandara con sus acciones a los vendedores, y de que estos la emprendieran contra la propiedad privada y hasta con una de las ambulancias de la cruz roja que acudió a atender a los lesionados, lanzándole piedras – con 70 personas derivadas al hospital Zaldaña de la localidad, 50 supuestos vendedores y 20 miembros del CAM, más 12 lesionas por objetos contundentes y 1 más por munición de goma, lo que eleva la cifra a 83 personas las que resultaron heridas de dicho enfrentamiento.

Cabe subrayar el que la situación rápidamente perdió todo control, pues el CAM no negoció con los vendedores, sino que intentó imponer por la fuerza lo dictado por el concejo municipal tecleño, que hay que señalar ésta movido por razones estéticas, por lo que de ello podemos inferir que la intolerancia de las partes se impuso, lo que obligó a la UMO a intervenir.

Pero, ¿porque las personas defienden tan ferozmente esos puestos malolientes en la calle, donde están expuestos a los elementos, a los abusos de las autoridades locales y, peor aún, a las bandas delictivas que imponen sus desmanes?; pues simplemente porque de éste depende sus ingresos y sustento, por lo que el fenómeno se corresponde con el modelo económico, agotado y que sigue concentrando la riqueza en pocas, muy pocas manos, lo que se puede apreciar en el municipio en cuestión donde sencillamente conviven la riqueza en su manifiesto más extremo y la pobreza, también extrema y cruda.

La presencia de maleantes entre los vendedores así­ lo demuestra.

Es decir, es en el desorden, que no es atacado estructuralmente desde las medidas aplicadas por las autoridades tecleñas, en la que se encuentra la fuente del problema que apreciamos en las escenas que vemos en dicho enfrentamiento.

En ése caos encuentra nicho la desidia, el desinterés por transformar la realidad, y por supuesto, la perpetuación de las condiciones que generan dichos hechos.

Justo lo que en realidad se asegura acá.

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