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sábado, 27 de noviembre del 2021

Alcohólicos

La violencia que vive el paí­s se manifiesta de múltiples maneras. Y los accidentes viales son una de las expresiones más duras de esa violencia.

El Salvador es un paí­s en donde el consumo nocivo de alcohol va en aumento. Por esto, diversas instituciones gubernamentales, como la Comisión Nacional Antidrogas (CNA) o el MINSAL, se han dado a la tarea de investigar el grado de consumo de alcohol a nivel nacional.

El estudio de la CNA Informe Nacional Sobre Drogas, El Salvador 2016, afirma que “dentro de las drogas de impacto, por grupos de edad, el uso de alcohol se constituye como primera causa de consulta”. Otro dato revelador ‒retomado de los indicadores del MINSAL‒ muestra que del total de pacientes que se atienden en la red hospitalaria por consumo de sustancias psicoactivas, durante el 2016, “el 99.7% de las muertes fueron debido al uso de alcohol”.

Una de las causas que más provocaron accidentes el año pasado fue la ingesta de alcohol, con un total 476 accidentes causados por estado de ebriedad u otras drogas, según las estadí­sticas de la División de Tránsito Terrestre de la PNC.

Al ver estas cifras, cualquiera se preguntará: ¿Por qué la población salvadoreña bebe tanto alcohol? Culturalmente en El Salvador existe una tendencia a inducir a los jóvenes a que consuman bebidas embriagantes, desde las amistades, la misma familia y la publicidad. Beber es sinónimo de “compartir con los amigos”, de “ser felices”, de “disfrutar la vida”.

Además el acceso al alcohol en el paí­s es prácticamente irrestricto y su costo económico es relativamente bajo. Otro estudio de la CNA sobre consumo de drogas en escolares afirma que “existe una alta prevalencia de uso de bebidas alcohólicas en los escolares, a pesar de que legalmente está prohibida la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad”. La investigación consigna que la edad promedio de inicio de consumo de alcohol entre estudiantes es de 13 años.

Estudios como los antes expuestos les dan insumos a las instancias gubernamentales y de la sociedad civil para tratar el problema del consumo abusivo de alcohol. Al respecto, es de resaltar el papel que vienen realizando los grupos de autoayuda en el paí­s, oenegés que trabajan en la rehabilitación de personas afectas a drogas. También es importante el rol del Estado para atacar este problema, quién a través del MINSAL trabaja con los Centros de Tratamiento y Prevención de Adicciones. Además, desde hace tres años se viene capacitando a personal de salud en la atención a problemas de alcohol y otras drogas.

Si bien ya existe un camino recorrido por la sociedad civil y el Estado en el combate de la ingesta problemática de alcohol, hay más por hacer: Crear legislaciones más duras para la venta y consumo de alcohol; fortalecer la prevención del consumo de alcohol en niños, niñas y adolescentes; retomar el rol de los padres como modelo de ejemplo para los hijos e hijas; reforzar las leyes que restringen el consumo de alcohol en menores de edad y endurecer las penas a quien conduce en estado de ebriedad.

En lo que va del 2017 se han registrado 260 accidentes de tránsito producto de conductores alcoholizados; si no queremos que más familias sufran la muerte de un ser amado, que el Estado gaste más de 13 millones de dólares en atenciones hospitalarias y que la violencia que nos afecta no disminuya, debemos tomar medidas insoslayables. De lo contrario, corremos el riesgo de convertirnos en un paí­s de alcohólicos.

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