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jueves, 06 de mayo del 2021

A una década del CAFTA en El Salvador

Pese a importantes avances en exportaciones e inversiones, persisten grandes retos y deudas tras 10 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio

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Diez años han pasado desde que entró en vigencia para El Salvador, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y los Estados Unidos, conocido como CAFTA – DR (por sus siglas en ingles).  Pese a que oficialmente se remarcan logros en materia de exportaciones e inversión, sopesan grandes retos entorno a la logí­stica, mercado laboral y a nivel macro en torno a la desigualdad de ingresos.

La viceministra de Economí­a, Luz Estrella Rodrí­guez, informó este lunes que tras diez años de  la suscripción al tratado el paí­s incrementó sus exportaciones hacia los Estados Unidos en un 42%, pasando de $2,809 millones en 2005 a $2,563 millones en 2015.  Sobre las importaciones desde el paí­s norteamericano, indicó que pasaron de $2,481 millones a $4,098 millones en el mismo periodo.

La funcionaria explicó que hay sectores que con el tratado se han fortalecido y son claves en el engranaje de la economí­a salvadoreña; entre ellos destacan  el de textiles, confección, manufacturas de cuero alimentos, bebidas y algunos productos agrí­colas.  Destacó además que el 97% de los productos exportados por El Salvador ingresaron a Estados Unidos sin pagar aranceles.

No obstante los logros, no todo ha sido color de rosa. Rodrí­guez también recordó algunos factores externos que han influido en la dinámica del tratado: la crisis financiera de 2008, el incremento del petróleo, el cambio climático y la burocracia en tramites y logí­stica son algunos de los obstáculos.  

Cuando se discutí­a la suscripción del paí­s al CAFTA – DR, organizaciones y movimientos sociales manifestaban la preocupación por el sector agrí­cola, las medianas y pequeñas empresas que podrí­an verse afectadas por el potenciamiento de la gran empresa y transnacionales.

La viceministra explicó que durante la actual gestión,  la apuesta está orientada a la Polí­tica de Fomento, Diversificación y Transformación Productiva que busca “coadyuvar con polí­ticas sectoriales para sentar las bases de un crecimiento económico sostenido, creando mejores condiciones para el aumento de exportaciones y empleo”.

La Consejera Comercial del Gobierno de los Estados Unidos, Aileen Andi, manifestó este lunes que es necesario ver más allá de los números y aseguró que tanto El Salvador como su paí­s aún no están aprovechando el tratado “en su totalidad”, por lo que es necesario revisar los pasos que se han dado y definir retos.

En tanto, el presidente del Banco Central del Reserva (BCR), Oscar Cabrera, remarcó que Estado Unidos se ha convertido en el principal mercado y desde 2006 las exportaciones han crecido  -como media- un 3.5% mientras que el resto de paí­ses de la región ha crecido en un 6.5% lo que refleja que aún se puede aprovechar de mejor manera el Tratado. Añadió que actualmente el 40% de las exportaciones nacionales va dirigido a los Estados Unidos.

Uno de los retos que tiene el paí­s de acuerdo con el funcionario, es diversificar las exportaciones y mejorar el valor agregado del sector agropecuario, diversificar el mercado y desarrollar una mejor polí­tica logí­stica.

Según el BCR, la inversión privada ha crecido a tasas del 8% y las cifras reflejan que este sector ha retomados niveles previos a la crisis del 2008. “Hay que continuar facilitando negocios y apoyando empresas”, acotó Cabrera.

¿Qué ganó El Salvador con el CAFTA ““ DR?

El CAFTA ““ DR fue negociado entre 2003 ““ 2004 y entró en vigencia en 2006 y es un tipo de tratado busca eliminar obstáculos al comercio y facilitar mayor circulación productores y comerciantes locales.

El economista Rigoberto Monje, recordó que en el pasado existí­a una fuerte preocupación  ante el tratado que incluso era visto como amenaza, sin embargo, tras diez años hay ganadores y sectores como el  industrial, textil y confección han logrado atraer inversión y exportar en mayores cantidades.

Los productos industriales están totalmente liberados, en cambio, algunos productos agrí­colas aún esperan el  doble de años para ser liberados de aranceles.

 Ante las ganancias, también hubo algunas proyecciones en exceso optimistas. Se estimaba que a partir de las nuevas inversiones,  se generarí­an entre 300 mil y 400 mil empleos, cosa que a juicio de Monje era “fácil de decir y difí­cil de cumplir”.  

El CAFTA ““ DR también puso en “jaque” al sector conservador y es que  por primera vez se introducí­an capí­tulos del mercado laboral relacionados con el respeto a las libertades de los trabajadores, el tema medio ambiental y el establecimiento de los tribunales en esta materia.

A juicio de Monje, aun es un reto para el paí­s asumir las obligaciones en estos temas y es necesario empujar polí­ticas internas para que el tema laboral y ambiental se anoten también como parte de la agenda productiva.

En contraste con lo expuesto  oficialmente, algunas investigaciones aseveran que pese a los avances, los números no lo dicen todo. En análisis anterior, el economista de la Universidad José Simeón Cañas (UCA),  Roberto Góchez asegura que este tratado buscaba la consolidación del modelo neoliberal y establecer una agenda geopolí­tica. La dinámica del comercio internacional, es similar a lo que pasa internamente.

 “Se vende como una visión idealizada de que todos pueden ingresar al comercio, sin embargo, no necesariamente habrá espacio para todos (“¦) los que tienen ventajas en costo, capacidad de ofertar son los que prevalecer y desplazan a los que no tienen”, explicó.

El problema de este tipo de tratado es que muchas veces “profundiza diferencias, difí­cilmente se equiparan”, explicó Góchez.  

Según la investigación Impacto de la Inversión Extranjera en la Reproducción de la Fuerza de Trabajo; caso CAFTA,  con la entrada en vigencia del TLC firmado entre El Salvador y Estados Unidos se proyectaba “mejorar en muchos aspectos económicos, comerciales, productivos y sociales”.

Sin embargo, para El Salvador no ha significado puesto que no mejoró sustancialmente la calidad de vida de la población, el paí­s ha entrado en un estancamiento económico y aunque se esperaba que los precios de los productos disminuyeran y que hubiera una mayor cantidad de mercancí­as para escoger y de mejor calidad “la realidad es que con la entrada en vigencia del TLC, el costo de la canasta básica alimentaria ha aumentado”, afirma el documento.

Con respecto a los productores se les vendí­a la idea que podrí­an exportar sus productos a un mercado grande y estable, sin tantas trabas.

Al mismo tiempo se hablaba de  más empleos e más ingresos, y la reducción considerablemente de la pobreza, pero no se pensó en que el problema tiene entre sus principales causas estructurales, la profunda y creciente desigualdad en el ingreso que predomina en el paí­s.

 

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