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lunes, 19 octubre 2026

Irán se prepara para una guerra prolongada y advierte a Estados Unidos: “El mundo quedará asombrado”

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Por Alonso Rosales

Los mandos militares iraníes aseguran que cuentan con nuevos arsenales y amenazan con ampliar sus objetivos si Washington reanuda las hostilidades. Mientras crece la tensión entre ambos países, la población iraní vive bajo el temor de nuevos bombardeos y la posibilidad de una escalada que alcance a Europa.

Irán ha intensificado sus advertencias militares contra Estados Unidos y sus aliados, en medio de la incertidumbre sobre el futuro de un conflicto que, tras meses de enfrentamientos, mantiene en alerta a la región y amenaza con provocar nuevas repercusiones económicas y geopolíticas a escala mundial.

Los principales mandos militares iraníes aseguran que sus fuerzas se preparan para una guerra prolongada y que disponen de nuevos arsenales que podrían utilizarse si Washington decide reanudar las operaciones militares. Las amenazas de Teherán también apuntan a una ampliación de los objetivos, que podrían incluir infraestructuras energéticas, centros de datos vinculados con inteligencia artificial y cables submarinos de internet.

“El mundo quedará asombrado”, declaró Hossein Mohebbi, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, al advertir que su país cuenta con objetivos que todavía no han sido atacados.

“La guerra no ha terminado”, afirmó el portavoz, al sostener que las fuerzas iraníes se encuentran preparadas para afrontar un enfrentamiento de larga duración.

Las declaraciones reflejan la intención de Teherán de elevar el costo de una eventual nueva ofensiva estadounidense y disuadir al presidente Donald Trump de ordenar el regreso a las operaciones de combate.

Un conflicto estancado y sin una salida clara

La confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán ha entrado en una etapa de incertidumbre, marcada por las afirmaciones de victoria de ambos bandos y la ausencia de una solución definitiva.

Mientras las autoridades iraníes presentan la supervivencia de su estructura política y militar como una señal de resistencia, Washington sostiene que sus operaciones han causado daños significativos al aparato del régimen.

Sin embargo, las medidas militares y económicas impulsadas por la administración Trump no han conseguido, según el panorama descrito por CNN, que Teherán acepte las condiciones estadounidenses.

La posibilidad de nuevos ataques mantiene abierta la perspectiva de una escalada que podría afectar no solo a Oriente Medio, sino también a las rutas comerciales, los mercados energéticos y las infraestructuras digitales de las que depende buena parte de la economía mundial.

Aunque Trump ha manifestado públicamente que no adoptaría nuevas medidas antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato, previstas para el 3 de noviembre, funcionarios estadounidenses consultados por CNN señalaron que dentro de la Casa Blanca persiste la incertidumbre sobre si esa decisión se mantendrá.

Irán amenaza con ampliar el campo de batalla

Uno de los elementos más preocupantes de las recientes advertencias iraníes es la posibilidad de extender las represalias más allá de los objetivos militares convencionales.

Entre los escenarios mencionados figuran ataques contra instalaciones regionales de petróleo y gas, centros de datos de inteligencia artificial y cables submarinos que transportan grandes cantidades de información entre continentes.

Una ofensiva contra este tipo de infraestructuras podría generar consecuencias que trasciendan el ámbito militar. Los daños a las instalaciones energéticas afectarían el suministro y los precios internacionales, mientras que una interrupción grave de las comunicaciones digitales podría perjudicar servicios financieros, empresas tecnológicas y redes de telecomunicaciones.

No obstante, las amenazas públicas no confirman que Irán haya decidido ejecutar esos ataques ni que disponga de la capacidad operativa necesaria para llevar a cabo todos los escenarios mencionados.

La advertencia central de Teherán es que una nueva ofensiva estadounidense podría desencadenar una respuesta de mayor alcance y elevar considerablemente los riesgos para los países involucrados.

Preparativos militares y ejercicios con misiles

Las señales de preparación militar también se han intensificado dentro de Irán. Según el reporte de CNN, cuentas vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informaron de ejercicios realizados en distintas partes del país, incluido el lanzamiento simultáneo de 30 misiles balísticos.

Estas actividades se producen en un contexto en el que los mandos iraníes han proyectado una doctrina potencialmente más ofensiva, que contempla la posibilidad de no limitarse a responder después de recibir un ataque.

La perspectiva de operaciones preventivas incrementa la preocupación de que un error de cálculo, una amenaza interpretada como inminente o una acción militar limitada pueda desencadenar una confrontación mucho más amplia.

Por su parte, Estados Unidos estaría revisando nuevos planes de ataque que contemplan el posible empleo de la GBU-43/B, conocida como la “madre de todas las bombas”. Se trata de una potente bomba convencional de explosión aérea, considerada la más grande de su tipo en el arsenal estadounidense.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por CNN, los planes podrían contemplar ataques contra infraestructuras energéticas y emplazamientos nucleares iraníes si Trump ordena reanudar las operaciones militares.

La eventual utilización de este armamento representaría una escalada considerable, aunque su inclusión en los planes no significa que exista una decisión definitiva de emplearlo.

Desde el Ejército iraní, el comandante Alireza Sheikh rechazó las amenazas estadounidenses y afirmó que forman parte de una estrategia de intimidación. En respuesta a las referencias a la potente bomba, declaró: “El pueblo iraní es el padre de todas las bombas”.

Europa entra en el horizonte de las amenazas

La posibilidad de que el conflicto se extienda hacia territorio europeo constituye otro motivo de preocupación para los gobiernos occidentales.

Farzin Nadimi, investigador principal de The Washington Institute y especialista en asuntos militares y política regional, señaló a CNN que, en un escenario de escalada extrema, Irán podría considerar objetivos vinculados con la presencia militar estadounidense en Europa.

Entre las instalaciones mencionadas figuran las bases aéreas estadounidenses en Inglaterra y la base aérea de Ramstein, en Alemania, uno de los principales centros logísticos militares de Estados Unidos fuera de su territorio.

Sin embargo, el especialista advirtió que Teherán probablemente reservaría una acción de esa naturaleza para una fase de máxima escalada.

La preocupación se produce después de que Estados Unidos trasladara a comienzos de octubre sus bombarderos de largo alcance estacionados en el Reino Unido de regreso a bases estadounidenses, según funcionarios citados por CNN.

Días antes, las autoridades británicas habían detenido a varias personas en relación con una presunta conspiración iraní para atacar la base aérea donde se encontraban desplegados los bombarderos estadounidenses. Los detalles de ese caso y el alcance de las acusaciones son relevantes para evaluar el nivel real de amenaza, sin asumir que una responsabilidad iraní haya quedado demostrada en todos sus aspectos.

La población iraní vive bajo el temor de nuevos bombardeos

Mientras los mandos militares intercambian advertencias, la población civil enfrenta las consecuencias de la incertidumbre y el temor a que se reanuden los ataques.

Un residente de Teherán de 70 años relató a CNN que ha comenzado a almacenar agua y cargar baterías portátiles ante la posibilidad de nuevos bombardeos.

“Todos los días y todas las noches esperamos que comiencen de nuevo los bombardeos”, expresó.

Una madre de dos hijos describió la angustia que experimenta al enviar a sus niños a la escuela mientras continúan visibles las fuerzas de seguridad y permanecen activas las instalaciones militares.

La mujer cuestionó el propósito de una nueva guerra, después de los daños sufridos y de la falta de una solución negociada.

Otros residentes consultados por CNN afirmaron que la posibilidad de nuevos ataques se ha convertido en una preocupación constante en sus vidas cotidianas. Los testimonios fueron recogidos bajo condición de anonimato para proteger a las personas que expresaron sus temores.

La situación ilustra cómo la amenaza de una nueva ofensiva repercute en la vida de millones de ciudadanos, que deben convivir con la inseguridad, la presión económica y la incertidumbre sobre el futuro inmediato.

Un riesgo para la economía mundial

Una reanudación de las hostilidades podría tener consecuencias que irían mucho más allá de las fronteras iraníes.

La región de Oriente Medio ocupa una posición estratégica para el comercio internacional de hidrocarburos. Cualquier alteración grave en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo, podría afectar los suministros y generar nuevas presiones sobre los precios de la energía.

A ello se sumaría el riesgo de ataques contra infraestructuras digitales y centros tecnológicos, que abrirían un nuevo frente en el que los daños podrían extenderse a países que no participen directamente en las operaciones militares.

La combinación de amenazas contra instalaciones energéticas, posibles objetivos europeos y advertencias sobre nuevos sistemas de armas eleva la preocupación internacional por la posibilidad de que el conflicto adquiera una dimensión más amplia.

La incertidumbre sobre el próximo movimiento de Washington

Por ahora, el desenlace depende en buena medida de las decisiones que adopten Washington y Teherán durante las próximas semanas.

Estados Unidos mantiene opciones militares sobre la mesa, mientras Irán intenta demostrar que está preparado para responder y que una nueva ofensiva no garantizaría una victoria rápida para sus adversarios.

Las declaraciones de los comandantes iraníes buscan proyectar fortaleza y disuadir a la administración Trump. Sin embargo, también pueden contribuir a aumentar la tensión y reducir el margen político para una salida negociada.

El principal interrogante es si las amenazas servirán para contener una nueva ofensiva o si terminarán alimentando una dinámica de represalias que conduzca a una escalada de consecuencias imprevisibles.

Por el momento, no existe certeza de que la guerra vaya a reanudarse ni de que se ejecuten los escenarios militares descritos. Lo que sí refleja el panorama presentado por CNN es que las fuerzas iraníes aseguran prepararse para un enfrentamiento prolongado, mientras Estados Unidos mantiene abiertas distintas opciones y la población civil continúa viviendo bajo la sombra de una nueva ofensiva.

La advertencia de Teherán es contundente: una nueva guerra, según sus mandos militares, no se limitaría necesariamente a los escenarios conocidos. La respuesta de Washington determinará si estas declaraciones permanecen en el terreno de la disuasión o si se convierten en el preludio de una nueva fase del conflicto.

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