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lunes, 19 octubre 2026

El 98.96% de las remesas recibidas en El Salvador se destina al consumo de los hogares

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Redacción ContraPunto

San Salvador. Casi la totalidad de las remesas familiares recibidas por El Salvador durante los primeros ocho meses de 2026 se destinó al consumo de los hogares, mientras que una proporción mínima fue utilizada para inversiones, según datos del Banco Central de Reserva (BCR).

De acuerdo con las cifras correspondientes al período comprendido entre enero y agosto, el país recibió $6,788.28 millones en remesas, de los cuales $6,717.96 millones se destinaron a cubrir gastos cotidianos de las familias salvadoreñas. Esta cantidad representa el 98.96% del total recibido.

En contraste, apenas el 1.04% de los recursos, equivalente a aproximadamente $70.29 millones, se dirigió a actividades de inversión, como la compra o remodelación de inmuebles, así como al establecimiento, mantenimiento y ampliación de negocios.

Los datos reflejan la importancia de las remesas como fuente de ingresos para miles de hogares, especialmente aquellos que dependen del dinero enviado por familiares que residen en Estados Unidos y otros países.

Alimentos, servicios y necesidades básicas

La mayor parte de estos recursos se utiliza para comprar alimentos, vestuario, medicamentos y otros bienes esenciales. También contribuye al pago de servicios como educación, atención médica, electricidad, agua potable y telefonía.

Este patrón de utilización evidencia que las remesas cumplen principalmente una función de sostenimiento familiar y representan un respaldo económico para los hogares que reciben estos ingresos.

Al mismo tiempo, el dinero enviado desde el exterior se incorpora a la economía nacional mediante el consumo. Los recursos destinados a compras y servicios generan movimiento comercial y contribuyen a mantener la demanda interna.

Sin embargo, la reducida proporción destinada a inversiones productivas también plantea interrogantes sobre la capacidad de transformar una parte de estos ingresos en actividades económicas que generen empleos, amplíen los negocios y produzcan fuentes de ingresos a largo plazo.

Menor crecimiento de las remesas en 2026

Aunque el ingreso de remesas continúa aumentando, su ritmo de crecimiento se ha desacelerado respecto al año anterior.

Según los datos del BCR citados en el informe publicado por El Diario de Hoy, el crecimiento interanual pasó del 18.4% al 3.8%. Pese a esta desaceleración, el monto acumulado hasta agosto de 2026 superó en más de $279 millones el registrado durante el mismo período de 2025.

El comportamiento de estos ingresos está relacionado, en buena medida, con la situación económica y laboral de los salvadoreños que viven en el exterior, particularmente en Estados Unidos, principal país de origen de las remesas.

Las políticas migratorias estadounidenses, las condiciones del mercado laboral y la incertidumbre sobre el futuro de los programas migratorios que benefician a parte de la población salvadoreña figuran entre los factores que podrían influir en los envíos de dinero.

Incertidumbre para 2027

Las perspectivas para el próximo año generan preocupación. Un análisis de la organización Diálogo Interamericano citado en la publicación original proyecta un crecimiento del 0% de las remesas hacia El Salvador en 2027.

Esta previsión apunta a un posible estancamiento de los envíos, en un contexto en el que algunos migrantes podrían estar recurriendo a sus ahorros para mantener el apoyo económico a sus familias, mientras otros reducen las cantidades que envían.

De confirmarse este escenario, los hogares que dependen de las remesas podrían enfrentar mayores dificultades para cubrir sus gastos, especialmente si aumentan los precios de los alimentos, los servicios y otros productos básicos.

Además, una desaceleración prolongada podría afectar el dinamismo del comercio y de otros sectores que dependen del consumo de las familias receptoras.

Un pilar económico con desafíos pendientes

Las remesas continúan siendo una fuente fundamental de ingresos para numerosos hogares salvadoreños y un componente importante de la actividad económica nacional. Su contribución permite financiar necesidades esenciales y sostiene una parte significativa del consumo interno.

No obstante, las cifras de 2026 muestran que casi todo el dinero recibido se utiliza para gastos corrientes, mientras que una fracción muy pequeña se destina a inversiones.

El desafío para El Salvador consiste en mantener las condiciones que permitan a la diáspora continuar apoyando a sus familias y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades para que una parte de esos recursos pueda convertirse en ahorro, emprendimientos y actividades productivas.

La evolución de las remesas durante los próximos meses será clave para determinar si el crecimiento se recupera o si el país deberá prepararse para un período de estancamiento de uno de sus principales flujos de ingresos externos.

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Redacción ContraPunto
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Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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