Por Alonso Rosales
Los recortes del Programa Mundial de Alimentos reducirán la cobertura humanitaria de 1,6 millones a 1,1 millones de personas. La medida llega en medio de una crisis alimentaria persistente, desplazamientos masivos y la proximidad del invierno.
19 de octubre de 2026. La crisis humanitaria en la Franja de Gaza amenaza con agravarse después de que el Programa Mundial de Alimentos (PMA), organismo de las Naciones Unidas, anunciara una reducción de su asistencia por falta de financiación. La medida dejará a unas 500.000 personas sin la ayuda mensual que recibían, mientras millones de palestinos continúan dependiendo de la asistencia humanitaria para sobrevivir.
De acuerdo con información publicada por France 24, con datos de Reuters y EFE, el PMA atenderá ahora a aproximadamente 1,1 millones de personas, frente a los 1,6 millones beneficiados el mes anterior. La decisión no solo reduce el número de personas atendidas, sino también la cantidad de alimentos y comidas preparadas que reciben las familias más vulnerables.
El recorte se produce en un territorio devastado por la guerra, donde numerosos hogares sobreviven en tiendas de campaña y refugios provisionales, con acceso limitado a agua potable, servicios sanitarios y otros recursos esenciales.
Menos alimentos para una población que sigue dependiendo de la ayuda

Las medidas adoptadas por el PMA reflejan la gravedad de las dificultades financieras que enfrentan las organizaciones humanitarias. La distribución diaria de comidas calientes pasó de 250.000 a 150.000, una reducción del 40 % que limita la capacidad de atender a personas desplazadas y familias sin medios suficientes para preparar sus propios alimentos.
Asimismo, los hogares reciben ahora un paquete de alimentos en lugar de dos, mientras que las bolsas de harina de trigo son más pequeñas. La asistencia económica destinada a unas 75.000 familias también ha sido reducida.
En algunas comunidades de difícil acceso, especialmente en zonas próximas a posiciones militares israelíes, la frecuencia de entrega de comidas calientes pasó de una diaria a una cada dos días.
Estas modificaciones pueden tener consecuencias especialmente graves para los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades o desnutrición. Para muchas familias, la ayuda humanitaria representa una de las principales fuentes de alimentos disponibles.
El PMA necesita 450 millones de dólares
El organismo de Naciones Unidas calcula que necesita 450 millones de dólares para mantener sus operaciones en Gaza y Cisjordania durante los próximos seis meses.
Según los datos citados en el informe, la financiación recibida durante 2026 para las operaciones en Palestina fue inferior a la mitad de los recursos disponibles en años anteriores. Esta brecha presupuestaria obliga a priorizar la asistencia y reducir las raciones, incluso cuando las necesidades humanitarias continúan siendo elevadas.
Carl Skau, director ejecutivo interino del PMA, advirtió en declaraciones a Reuters que las condiciones de vida en Gaza siguen siendo extremadamente difíciles, debido a la falta de refugios adecuados, servicios básicos y seguridad.
La advertencia cobra mayor importancia ante la llegada de otro invierno, cuando las bajas temperaturas y las lluvias pueden empeorar las condiciones de quienes viven en tiendas de campaña o alojamientos improvisados.
El llamamiento financiero del PMA plantea una cuestión fundamental para la comunidad internacional: cómo sostener las operaciones de emergencia cuando las necesidades de la población superan los recursos disponibles.
1,4 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda
Las cifras humanitarias citadas por el PMA indican que alrededor de 1,4 millones de personas, equivalentes al 67 % de la población de Gaza, afrontan niveles de inseguridad alimentaria considerados de crisis o peores. De ese total, aproximadamente 200.000 personas se encuentran en condiciones de emergencia.
Aunque algunos indicadores han mejorado respecto a los niveles registrados a finales de 2025, la situación continúa siendo alarmante. La reducción de la ayuda puede dificultar el acceso regular a alimentos y aumentar la presión sobre las familias que ya carecen de ingresos, viviendas estables y servicios esenciales.
En agosto de 2025, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) confirmó condiciones de hambruna en la gobernación de Gaza, incluida la capital, que afectaban a más de medio millón de personas, según el reporte citado por France 24.
La situación actual debe analizarse teniendo en cuenta que la inseguridad alimentaria no depende únicamente de la disponibilidad de productos. También influyen el acceso humanitario, la capacidad de distribución, el poder adquisitivo de las familias y las condiciones de seguridad para transportar y entregar los suministros.
Desplazamiento, destrucción y un futuro incierto
Más de dos millones de palestinos viven en la Franja de Gaza, muchos de ellos desplazados por las operaciones militares y la destrucción de sus hogares. Las condiciones sobre el terreno continúan dificultando la recuperación de la infraestructura y la prestación de servicios esenciales.
El acuerdo de alto el fuego impulsado por Estados Unidos contemplaba una perspectiva de reconstrucción, pero, según la información publicada por Reuters, persisten obstáculos para aplicar plenamente sus disposiciones, incluidas las relacionadas con el desarme de Hamás y la retirada de las fuerzas israelíes.
En este contexto, la oficina de medios del Gobierno de Gaza, administrado por Hamás, calificó de catastrófico el anuncio de los recortes del PMA y advirtió sobre el riesgo de un deterioro de la situación alimentaria.
Para las familias desplazadas, la reducción de las raciones representa una nueva dificultad en una crisis marcada por la pérdida de viviendas, la separación de comunidades y la dependencia prolongada de la asistencia exterior.
La responsabilidad de la comunidad internacional
El anuncio del PMA evidencia que la respuesta humanitaria en Gaza no depende exclusivamente de la llegada de alimentos, sino también de la continuidad de los recursos económicos necesarios para comprarlos, transportarlos y distribuirlos.
La financiación insuficiente amenaza con reducir la cobertura justo cuando la población se prepara para afrontar condiciones climáticas más difíciles. Por ello, el organismo ha pedido a los países donantes que mantengan y refuercen sus aportaciones para evitar un mayor deterioro de la situación.
La crisis plantea también un desafío político y humanitario: garantizar el acceso seguro y sostenido de la ayuda, proteger a la población civil y crear condiciones que permitan recuperar los servicios básicos.
Mientras no se asegure una financiación suficiente y una distribución humanitaria estable, cientos de miles de palestinos corren el riesgo de perder una de las pocas fuentes de apoyo con las que cuentan para cubrir sus necesidades alimentarias.
Fuentes: France 24, con información de Reuters y EFE; Programa Mundial de Alimentos (PMA); Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC).


