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lunes, 28 septiembre 2026

Suiza rechaza reforzar su neutralidad y mantiene abierta la puerta a las sanciones y la cooperación internacional

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Por Redacción ContraPunto

Los ciudadanos suizos rechazaron de forma contundente la iniciativa popular que pretendía redefinir constitucionalmente la tradicional política de neutralidad del país, en una votación que vuelve a colocar a Suiza ante una pregunta de fondo: ¿cómo preservar su histórica neutralidad sin quedar al margen de los grandes conflictos y desafíos internacionales?

El resultado definitivo fue claro: 70,15 % votó en contra y 29,85 % a favor, con una participación del 47,06 %. La iniciativa fue rechazada en los 26 cantones suizos, por lo que no consiguió ninguna de las mayorías necesarias para modificar la Constitución.

La propuesta había sido impulsada por Pro Suisse y sectores de la Unión Democrática de Centro (UDC) y planteaba convertir la neutralidad suiza en una política mucho más rígida. El texto pretendía consagrar en la Constitución que la neutralidad fuera “perpetua y armada”, impedir la incorporación del país a alianzas militares o de defensa y limitar su cooperación con organizaciones militares, salvo ante un ataque o una amenaza directa.

Además, habría restringido la capacidad de Suiza para imponer sanciones económicas o diplomáticas contra Estados involucrados en conflictos, excepto aquellas adoptadas por Naciones Unidas y algunas medidas destinadas a impedir la evasión de sanciones.

¿Por qué se realizó este referéndum?

La discusión no surgió de la nada. La neutralidad constituye uno de los elementos centrales de la identidad política suiza y está incorporada a la Constitución federal desde 1848. Tradicionalmente, Suiza ha evitado participar directamente en guerras entre terceros países y ha utilizado esa posición para presentarse como mediadora y sede de negociaciones internacionales.

Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania modificó profundamente el debate.

Después de la invasión de 2022, Suiza adoptó buena parte de las sanciones económicas de la Unión Europea contra Rusia. Para los sectores que promovían la iniciativa, esa decisión demostraba que Berna estaba alejándose de la neutralidad tradicional.

Para sus adversarios, en cambio, aceptar sanciones contra un Estado que viola el derecho internacional no significa necesariamente abandonar la neutralidad. El Gobierno suizo ha defendido precisamente esa interpretación: mantener la neutralidad militar no implica permanecer indiferente ante violaciones graves de las normas internacionales.

La propia Confederación argumentó durante el proceso que la neutralidad puede coexistir con la cooperación internacional, incluida la adopción de sanciones.

El dilema entre neutralidad y aislamiento

El punto central del referéndum era, por tanto, qué significado debe tener la neutralidad en el siglo XXI.

Los promotores defendían una interpretación más estricta: Suiza debía mantenerse al margen de las alianzas militares, evitar sanciones contra países en guerra y conservar una posición completamente independiente frente a los bloques internacionales.

Desde esa perspectiva, una neutralidad rígida permitiría a Suiza conservar credibilidad como mediadora y ofrecer sus buenos oficios en conflictos internacionales.

Pero los sectores que rechazaron la iniciativa sostenían que convertir esa interpretación en una obligación constitucional podía reducir el margen de maniobra del país en materia de seguridad, política exterior y cooperación internacional.

El resultado electoral mantiene precisamente ese margen de maniobra.

Suiza podrá continuar adoptando sanciones internacionales cuando el Gobierno y las instituciones competentes consideren que son compatibles con su política exterior. También podrá mantener mecanismos de cooperación en materia de seguridad sin que la Constitución establezca una prohibición general de trabajar con alianzas militares.

Ucrania y Rusia, en el centro de la discusión

Aunque la iniciativa no se refería exclusivamente a Rusia, la guerra de Ucrania fue uno de los principales escenarios en los que se enfrentaron las dos concepciones de neutralidad.

La decisión de Berna de adoptar sanciones europeas contra Moscú convirtió a Suiza en un caso particular: un país militarmente neutral que, al mismo tiempo, participa en medidas económicas internacionales contra un Estado considerado responsable de una agresión.

Los defensores de la iniciativa consideraban que esa política comprometía la credibilidad de Suiza como país neutral. Sus opositores argumentaban que la neutralidad no obliga a ignorar las violaciones del derecho internacional ni impide adoptar medidas económicas.

El resultado del referéndum deja vigente esta segunda interpretación institucional.

Un rechazo que atravesó todo el país

La contundencia del resultado también resulta significativa desde el punto de vista territorial.

Según los resultados oficiales, la iniciativa fue rechazada en todos los cantones. En Basilea-Ciudad, el rechazo alcanzó el 79,91 %, mientras que en Zúrich fue del 74,47 % y en Berna del 73,35 %.

Incluso en el Tesino, donde el apoyo a la iniciativa fue considerablemente mayor que en otras regiones, el resultado final fue contrario al texto: 51,75 % votó en contra.

Por regiones lingüísticas también hubo una mayoría contraria. En la Suiza alemana, el rechazo fue del 71,07 %; en la francófona, del 70,55 %; y en la italiana, del 51,61 %.

Estos datos muestran que el resultado no fue producto de una división estrictamente lingüística o regional. La propuesta encontró resistencia en prácticamente todo el territorio nacional.

¿Qué significa ahora el resultado?

El referéndum no elimina la neutralidad suiza. Al contrario, la neutralidad continúa formando parte de la política exterior y de la identidad institucional del país.

Lo que los votantes rechazaron fue convertir una interpretación más rígida de esa neutralidad en una obligación constitucional.

El resultado también permite al Gobierno suizo conservar flexibilidad frente a futuras crisis internacionales. Berna podrá seguir intentando desempeñar funciones de mediación, participar en mecanismos diplomáticos, colaborar con otros países en materia de seguridad y decidir, caso por caso, si adopta sanciones internacionales.

Para los promotores de la iniciativa, el resultado representa una derrota de su propuesta de establecer una neutralidad “perpetua y armada”. Para sus opositores, supone mantener una concepción de la neutralidad compatible con la cooperación internacional.

La discusión, sin embargo, difícilmente desaparecerá. La guerra en Ucrania, la creciente rivalidad entre potencias, las nuevas amenazas de seguridad en Europa y el debate sobre el papel de los países neutrales seguirán obligando a Suiza a definir hasta dónde puede participar en el escenario internacional sin dejar de considerarse neutral.

El voto del 27 de septiembre no puso fin a ese debate. Lo que hizo fue rechazar que una sola interpretación, más restrictiva, quedara fijada en la Constitución.

Fuentes: Confederación Suiza – resultados oficiales del referéndum · SWI swissinfo.ch – resultados y análisis del voto · Al Jazeera – cobertura internacional del referéndum


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Redacción ContraPunto
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Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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