Por Alonso Rosales
Noruega inició este viernes una nueva etapa de su historia monárquica tras la muerte del rey Harald V, quien falleció a los 89 años en el Hospital Universitario de Oslo a las 6:35 de la mañana, después de varios días ingresado por una enfermedad sanguínea.
Su hijo, el hasta entonces príncipe heredero Haakon, de 53 años, asumió automáticamente el trono y adoptó el nombre de Haakon VIII, convirtiéndose en el nuevo rey de Noruega. La sucesión se produjo de manera inmediata, tal como establece la Constitución noruega, que garantiza que el país nunca quede sin monarca.
Haakon comunicó formalmente la muerte de su padre al Gobierno durante un Consejo de Estado extraordinario celebrado en el Palacio Real. También confirmó que mantendrá el lema histórico utilizado por su padre, su abuelo y su bisabuelo: “Todo por Noruega”. En los próximos días deberá prestar juramento ante el Parlamento noruego, el Storting.
La princesa Ingrid Alexandra, hija de Haakon, pasa ahora a ser la heredera del trono y podrá ejercer como regente en determinadas circunstancias.
Una monarquía en horas de duelo
El Gobierno noruego declaró un período de duelo nacional desde el día de la muerte de Harald hasta después de su funeral. Por el momento, las autoridades no han establecido un número concreto de días, debido a que la fecha de las exequias todavía no ha sido anunciada.
Durante este período, las banderas ondearán a media asta en las residencias reales, edificios gubernamentales y establecimientos militares. También se han habilitado espacios para depositar flores y encender velas, mientras que ciudadanos de todo el país pueden firmar libros de condolencias.
El Gobierno ha aclarado que Noruega continuará funcionando con normalidad y que no existe una obligación general de suspender actividades comerciales o servicios públicos. Sin embargo, se recomienda que las actividades y actos celebrados durante el duelo mantengan un carácter respetuoso.
La Iglesia de Noruega celebrará además servicios conmemorativos en todo el país durante los primeros días posteriores al fallecimiento.
¿Cómo será el funeral de Harald V?
El funeral tendrá lugar en la Catedral de Oslo, aunque la fecha y la hora todavía no han sido anunciadas oficialmente. El Gobierno noruego confirmó que será una ceremonia de Estado marcada por los tradicionales honores a un monarca.
Antes del funeral, el féretro de Harald será trasladado desde el hospital hasta el Palacio Real. La Casa Real informó que el traslado será acompañado por el rey Haakon, la reina Mette-Marit, la princesa heredera Ingrid Alexandra, la reina Sonja, el príncipe Sverre Magnus y la princesa Märtha Louise.
Posteriormente, el público podrá acudir a la capilla del Palacio Real para presentar sus respetos ante el féretro del antiguo monarca. Miles de noruegos ya se han congregado en las inmediaciones del Palacio para depositar flores, mensajes y banderas nacionales.
La ceremonia principal tendrá lugar en la Catedral de Oslo y, posteriormente, Harald será enterrado en el mausoleo real de la fortaleza de Akershus, donde descansan otros miembros de la familia real noruega.
El día del funeral tampoco será considerado un día festivo oficial. Sin embargo, las autoridades han pedido que durante la ceremonia se suspendan actividades ruidosas y se facilite que ciudadanos, estudiantes y trabajadores puedan seguir las exequias por televisión.
Uno de los momentos centrales será un minuto de silencio nacional entre las 13:00 y las 13:01 horas. El silencio comenzará con tres campanadas de las iglesias de todo el país y finalizará con otras tres.
El final de un reinado de 35 años
Harald V llegó al trono en enero de 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Durante más de tres décadas se convirtió en una de las figuras más populares y respetadas del país.
AFP destacó su imagen como un monarca cercano, sobrio y capaz de unir a una sociedad que experimentó profundas transformaciones durante su reinado. Para muchos noruegos, Harald era una figura de estabilidad y un símbolo de una monarquía alejada de la pompa de otras casas reales europeas.
Su reinado, sin embargo, terminó en un momento particularmente difícil para la familia real.
Haakon, el nuevo rostro de una monarquía golpeada
El nuevo rey Haakon VIII llega al trono con una imagen personal diferente a la de los monarcas tradicionales. Nacido el 20 de julio de 1973, creció en escuelas públicas y pasó tres años en la Marina noruega antes de estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley, y realizar una maestría en Política Internacional en la London School of Economics.
Haakon ha construido durante años una imagen asociada con el medio ambiente, la igualdad, la lucha contra el racismo y los derechos de la comunidad LGBT.
Pero su llegada al trono ocurre mientras la familia real enfrenta una de las etapas más complicadas de su historia reciente.
Su esposa, ahora reina Mette-Marit, ha estado en el centro de la polémica por sus vínculos con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein. Documentos publicados este año revelaron contactos frecuentes entre ambos a comienzos de la década de 2010, cuando Epstein ya había sido condenado por delitos sexuales.
Mette-Marit reconoció posteriormente que había cometido un grave error de juicio y afirmó que lamentaba profundamente haber tenido contacto con Epstein. Durante el período de las revelaciones, Harald defendió públicamente a su nuera y sostuvo que ella no había cometido ningún delito.
La reina también atraviesa una delicada situación personal. Después de años padeciendo fibrosis pulmonar, fue sometida recientemente a un trasplante de pulmón, lo que la mantiene alejada temporalmente de buena parte de sus obligaciones públicas.
A este escándalo se suma el caso de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior y considerado por Haakon como parte de su familia. Marius fue condenado en junio de 2026 a cuatro años de prisión por violación y agresión, sentencia que ha apelado. Aunque no pertenece formalmente a la Casa Real, el caso ha afectado directamente la imagen de la monarquía.
También la hermana del nuevo rey, la princesa Märtha Louise, ha provocado controversia por su actividad vinculada con terapias alternativas y por su matrimonio con el estadounidense Durek Verrett, quien se presenta como chamán.
El desafío de Haakon VIII
AFP describe al nuevo monarca como la nueva cara de una institución que durante décadas fue presentada como una de las monarquías más modernas y austeras de Europa, pero cuya reputación ha sufrido un desgaste en los últimos años.
Una encuesta publicada por la televisión pública NRK en febrero situó el respaldo a la monarquía en alrededor del 60 %, uno de sus niveles más bajos registrados.
Haakon tendrá ahora la tarea de preservar el legado de su padre y, al mismo tiempo, recuperar la confianza de una sociedad que observa con creciente atención los problemas personales que han rodeado a la familia real.
La muerte de Harald cierra así un reinado marcado por la estabilidad, la cercanía con los ciudadanos y una imagen de sencillez. Su hijo comienza ahora un nuevo capítulo para la Corona noruega, pero lo hace bajo una enorme presión: mantener la popularidad de la institución mientras intenta separar el futuro de la monarquía de los escándalos que han marcado los últimos años.
Fuentes: AFP, Reuters, Gobierno de Noruega y France 24.


