Por Alonso Rosales
Más de un centenar de exdiplomáticos británicos y franceses han lanzado una de las críticas más contundentes contra la política del Gobierno israelí hacia los territorios palestinos, al pedir a Londres y París que pasen de las declaraciones diplomáticas a medidas concretas para presionar a Israel y preservar la posibilidad de un Estado palestino.
La carta, publicada este 22 de agosto de 2026 y dirigida al presidente francés, Emmanuel Macron, y al primer ministro británico, Andy Burnham, reúne las firmas de 102 antiguos diplomáticos: 52 franceses y 50 británicos, entre ellos exembajadores ante Naciones Unidas y antiguos responsables de Oriente Medio. El documento fue difundido simultáneamente por The Guardian y Le Monde.
El tono de la carta resulta excepcionalmente duro. Los firmantes sostienen que “Palestina se está borrando ante nuestros ojos” y acusan al Gobierno israelí de trabajar sistemáticamente para impedir la creación de un Estado palestino independiente. También califican de “limpieza étnica” determinadas prácticas en Jerusalén Este y Cisjordania y cuestionan la idea de que las políticas actuales puedan presentarse simplemente como medidas de seguridad.
De las condenas diplomáticas a las consecuencias
El punto central del documento no es únicamente denunciar la situación humanitaria, sino reclamar que Francia y Reino Unido utilicen su peso político y económico.
Los exdiplomáticos proponen suspender los acuerdos comerciales con Israel, incluyendo el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel y el acuerdo comercial y de asociación entre Londres y Jerusalén si se considera que existen incumplimientos de las disposiciones sobre derechos humanos.
También piden suspender las transferencias de armas hacia y desde Israel y la cooperación militar bilateral, además de exigir un acceso irrestricto de ayuda humanitaria a Gaza y facilitar la entrada de periodistas, diplomáticos y parlamentarios.
La propuesta más contundente en materia económica es prohibir el comercio relacionado con los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado, incluyendo bienes, inversiones, seguros y servicios financieros.
Los firmantes van todavía más lejos: solicitan advertir a las empresas que participen en la financiación o construcción del proyecto de asentamiento E1, al este de Jerusalén, que podrían sufrir consecuencias en sus relaciones comerciales con Francia y Reino Unido.
E1, la nueva línea roja
El proyecto E1 constituye uno de los elementos centrales de la controversia. Israel publicó licitaciones para la construcción de viviendas en esta zona de Cisjordania, un proyecto que gobiernos europeos han advertido que amenaza directamente la continuidad territorial de un futuro Estado palestino.
Francia, Reino Unido, Alemania y otros países europeos ya habían expresado su oposición al proyecto. Según los exdiplomáticos, las declaraciones por sí solas no son suficientes.
La lógica de la carta es clara: si las advertencias diplomáticas no modifican las decisiones israelíes, deben aparecer consecuencias económicas y políticas concretas.
Esta posición representa un desafío directo a la estrategia tradicional europea de combinar el respaldo a la seguridad de Israel con críticas a la expansión de los asentamientos y a las operaciones militares en Gaza.
Una acusación particularmente grave
Los exdiplomáticos no desconocen los crímenes cometidos por Hamás. La carta reconoce expresamente que el ataque del 7 de octubre de 2023 constituyó una atrocidad.
Pero precisamente ahí aparece uno de los argumentos políticos más importantes del documento: la condena a Hamás, sostienen, no puede convertirse en una justificación ilimitada para las acciones posteriores del Estado israelí.
Los autores afirman que la seguridad de los israelíes es una preocupación legítima, pero sostienen que esa seguridad no puede alcanzarse mediante la destrucción de las posibilidades de autodeterminación palestina.
La crítica es, por tanto, doble: contra Hamás por los crímenes cometidos contra civiles israelíes y contra el Gobierno de Benjamin Netanyahu por lo que los firmantes consideran una política sistemática de destrucción, ocupación y expansión territorial.
La crisis de la democracia israelí
Uno de los aspectos políticamente más explosivos de la carta es la afirmación de que el mundo ya no percibe a Israel como una democracia genuina.
Los exdiplomáticos argumentan que la democracia no puede reducirse a la existencia de elecciones dentro de las fronteras de Israel mientras, al mismo tiempo, millones de palestinos viven bajo ocupación y sin el mismo nivel de derechos políticos.
La afirmación es especialmente relevante porque procede de antiguos representantes de dos países europeos que durante décadas mantuvieron relaciones estratégicas con Israel.
No se trata, por tanto, de una declaración proveniente exclusivamente de organizaciones activistas o movimientos de solidaridad con Palestina. Son antiguos funcionarios de las cancillerías británica y francesa quienes están diciendo que la política actual amenaza la credibilidad internacional de sus propios gobiernos.
El problema de la doble vara internacional
La carta también coloca a Francia y Reino Unido frente a una contradicción.
Ambos países reconocieron el Estado palestino en 2025. Sin embargo, los antiguos diplomáticos sostienen que el reconocimiento será meramente simbólico si, simultáneamente, no existen medidas destinadas a impedir que la expansión de los asentamientos y la ocupación hagan inviable territorialmente ese Estado.
El argumento tiene una dimensión más amplia: Europa no puede defender el derecho internacional en Ucrania, África, Asia o cualquier otra región y aplicar un estándar diferente en Palestina.
Los firmantes recuerdan que Francia y Reino Unido son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que, por ello, tienen una responsabilidad particular en la defensa del sistema internacional basado en normas.
La colonización como obstáculo para los dos Estados
La expansión de los asentamientos constituye uno de los principales puntos de confrontación.
La propia diplomacia francesa reconoce oficialmente que los asentamientos israelíes en los territorios ocupados son contrarios al derecho internacional y que ponen en peligro la solución de dos Estados.
Desde esta perspectiva, el problema planteado por los exdiplomáticos no es únicamente humanitario. Es territorial y político.
Cada nuevo asentamiento, cada carretera que conecta comunidades israelíes y cada fragmentación del territorio palestino reduce el espacio disponible para construir un Estado palestino viable.
Por eso la carta considera el proyecto E1 particularmente peligroso: su desarrollo podría profundizar la fragmentación de Cisjordania y dificultar todavía más la continuidad territorial necesaria para un Estado palestino.
También reclaman reformas palestinas
La carta no presenta a la dirigencia palestina como ajena a responsabilidades.
Los antiguos diplomáticos reclaman que Palestina sea un Estado democrático, sujeto al Estado de derecho, y plantean la reunificación política, administrativa y económica de Gaza y Cisjordania.
También consideran necesarias elecciones que permitan una renovación democrática de la dirigencia palestina.
Esta parte del documento es importante porque muestra que su propuesta no consiste simplemente en trasladar toda la responsabilidad del conflicto a Israel. Su argumento es que los palestinos también deben construir instituciones democráticas, pero que esa tarea resulta prácticamente imposible mientras la ocupación y la expansión territorial continúen destruyendo las condiciones necesarias para la existencia de un Estado.
El dilema para Macron y Burnham
La carta coloca ahora a Macron y Burnham ante una decisión política.
Francia y Reino Unido pueden continuar condenando determinadas acciones israelíes mediante comunicados diplomáticos o pueden adoptar las medidas económicas y militares reclamadas por los exdiplomáticos.
El problema es que las sanciones tendrían consecuencias para las relaciones bilaterales, el comercio, la cooperación militar y la política europea hacia Oriente Medio.
Pero precisamente por eso los firmantes consideran que ha llegado el momento de actuar.
Su argumento puede resumirse de una manera sencilla: si las declaraciones no consiguen detener la expansión de los asentamientos ni garantizar los derechos palestinos, entonces dejan de ser una política exterior efectiva y se convierten en gestos simbólicos.
Una advertencia que trasciende a Israel y Palestina
La importancia de esta carta no reside únicamente en el número de firmas.
Su relevancia está en que antiguos responsables de la política exterior de dos de las principales potencias europeas están cuestionando públicamente la eficacia de la política occidental hacia Israel.
La crítica apunta a un problema mayor: la credibilidad del orden internacional.
Si las potencias occidentales defienden el derecho internacional como principio universal, pero no están dispuestas a utilizar instrumentos económicos, diplomáticos o jurídicos cuando un aliado es acusado de violarlo, la consecuencia puede ser una pérdida de legitimidad frente al resto del mundo.
Los exdiplomáticos británicos y franceses están diciendo precisamente eso: la defensa de las normas internacionales no puede depender de quién sea el Estado acusado de infringirlas.
El conflicto palestino-israelí ha llegado así a un punto en el que las palabras parecen insuficientes. La carta de los 102 antiguos diplomáticos plantea una pregunta incómoda para Europa: ¿seguirá limitándose a expresar preocupación mientras se deterioran las posibilidades de un Estado palestino, o utilizará realmente su influencia para intentar detener ese proceso?
La respuesta de París y Londres tendrá consecuencias no solamente para Israel y Palestina, sino también para la autoridad moral y política de Europa en el sistema internacional.
Fuentes: The Guardian, Patrick Wintour, 22 de agosto de 2026; Le Monde, carta conjunta de exdiplomáticos británicos y franceses, 22 de agosto de 2026; Euronews, 22 de agosto de 2026; Gobierno de Francia, France Diplomatie.
Artículo de The Guardian sobre la carta de los exdiplomáticos
Texto de la carta publicado por Campaign for Nuclear Disarmamen


