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miércoles, 10 junio 2026

Despedida en Barcelona

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Por Alonso Rosales

I
Barcelona nos guarda en su memoria,
como un susurro tibio entre la brisa,
tres años dibujando nuestra historia
con piel, con luz, con vértigo y sonrisa.

II
Ivette, en tu mirar hallé el destino,
sin jaulas, sin promesas de frontera,
amor abierto, libre en su camino,
como la noche al borde de la esfera.

III
Tu casa fue refugio y territorio,
de encuentros que el silencio bendecía,
y en cada gesto leve, casi etéreo,
la piel nos revelaba su poesía.

IV
Las horas se tendían en la sombra,
como un laurel ardiente entre las manos,
y el tiempo, dócil, nunca nos nombra
culpables de querernos tan humanos.

V
Sábanas de seda, leve incendio,
donde el deseo hablaba sin estruendo,
y el roce, más que cuerpo, era un compendio
de almas en secreto floreciendo.

VI
No hubo cadenas, sólo la armonía
de dos que eligen siempre reencontrarse,
ni amor herido, ni melancolía,
sino el arte profundo de entregarse.

VII
Amores bonitos, los que perduran
sin poseer, sin miedo, sin medida,
los que en silencio eterno se aseguran
un sitio intacto al fondo de la vida.

VIII
Hoy parto, pero queda en tu latido
la huella de este amor sin despedida,
porque lo nuestro nunca se ha ido:
sólo aprendió a llamarse eterna herida.

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