Zarko Pinkas-Ramírez |
La muestra reúne a destacados artistas salvadoreños en un ejercicio visual donde el grabado dialoga con la memoria histórica y la conciencia colectiva.
En el marco de la conmemoración del martirio de Óscar Arnulfo Romero, el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) alberga la Bienal del Grabado y la Memoria 2026, una exposición que convierte el arte en un territorio de reflexión, resistencia y evocación.
La muestra plantea un recorrido íntimo por distintas piezas de grabado que, desde sus lenguajes visuales, revalorizan la memoria como un espacio vivo, atravesado por la historia, la conciencia social y las heridas aún latentes del país. Lejos de la saturación, la curaduría opta por una disposición sobria: muros despejados, iluminación puntual y una narrativa visual que permite al espectador detenerse en cada obra sin distracciones, como si cada imagen reclamara su propio silencio.
Entre los artistas participantes destacan figuras fundamentales del arte salvadoreño como Zélie Lardé Arthés, Salarrué, Camilo Minero, Carlos Cañas y Alfredo Milián, junto a otros nombres como Antonio Bonilla, Cristina Medrano, Michael Román, Federico Paredes, Romeo Galdámez, Mauricio Valiente y Cristina Alcaine. La diversidad de estilos —desde lo figurativo hasta lo expresionista— evidencia cómo el grabado continúa siendo un medio vigente para explorar las tensiones entre pasado y presente.
Las piezas expuestas, muchas en blanco y negro y de fuerte carga simbólica, evocan rostros, cuerpos fragmentados y escenas que oscilan entre lo íntimo y lo político. En ellas, la memoria no aparece como un archivo estático, sino como una fuerza en constante reconstrucción, donde el dolor, la denuncia y la identidad se entrelazan.
Más que una simple exhibición, la Bienal se configura como un espacio de encuentro entre arte y memoria histórica, en sintonía con el legado de Monseñor Romero, cuya voz continúa resonando en los distintos lenguajes culturales del país. En este contexto, el grabado se reafirma no solo como técnica, sino como acto de resistencia: una huella que insiste en permanecer.















