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miércoles, 12 de mayo del 2021

Vulnerables

El pasado viernes 13 de abril asistí­ a la presentación de la primer Encuesta Nacional de Violencia Contra la Mujer*, publicada por la Dirección de Estadí­sticas y Censos (DIGESTYC), con el apoyo del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública y la Asamblea Legislativa. La importancia de este documento radica, entre otras cosas, en la visibilización de una problemática que cada vez más incide en nuestra sociedad: La violencia de género, entendida como la fuerza ejercida por parte de un hombre hacia una mujer solo por el hecho de serlo. Se trata de una agresión que tiene a la base un problema de desigualdad.

En esta encuesta encontramos las cifras oficiales de la violencia que sufren las mujeres en el paí­s, ya sea violencia fí­sica, sicológica, sexual, económica, patrimonial y/o feminicida. Dicho estudio se realizó a un total de 2.6 millones de mujeres, desde la temprana edad de quince años y que residen en los catorce departamentos del paí­s.

Entre los diversos datos que arroja la encuesta, quisiera destacar los siguientes: 5 de cada 10 mujeres han experimentado violencia psicológica a lo largo de la vida. Un 25.5% de las mujeres encuestadas han sufrido violencia fí­sica a lo largo de la vida. 4 de cada 10 mujeres han sufrido violencia sexual a lo largo de la vida. Respecto a las denuncias o búsqueda de apoyo, la encuesta consigna que solo 6 de cada 100 mujeres agredidas denunciaron o buscaron apoyo. Es decir, de 100 mujeres, 94 no denunciaron porque pensaban que no les creerí­an, por vergüenza o por miedo a represalias, entre otras razonas presentadas en la encuesta.

Este estudio cobra una relevancia tal para un paí­s que está matando a sus hijas. Un dí­a después esta presentación, conocimos conmovidos del feminicidio de la periodista Karla Turcios, una joven mujer que viene a engrosar la lista de mujeres que han sido asesinadas, siendo esta (la violencia feminicida) el último peldaño de los diferentes tipos de violencia realizados en contra la mujer.

Según estudios sociológicos, a la vulnerabilidad se le ha definido como “el resultado de la acumulación de desventajas y una mayor posibilidad de presentar un daño, derivado de un conjunto de causas sociales y de algunas caracterí­sticas personales y/o culturales, pero también de una diferencia de trato social”. Al enterarnos de algunos detalles de la investigación, resalta la vulnerabilidad en que las mujeres salvadoreñas viven.

Siempre la mujer se ve como un blanco fácil para ejercer cualquier tipo de violencia. Vemos cómo las mujeres están en permanente vulnerabilidad por el simple hecho de eso: ser mujeres. Las salvadoreñas son fáciles de atacar, secuestrar, robar, insultar, violar, matar, a menos que vayan acompañadas de un hombre. Esto nos indica que, como personas, las mujeres no tienen ni se pueden sentir seguras en el paí­s. ¿Por qué las mujeres son respetadas solo si tienen un hombre al lado? Por eso se habla de violencia de género, que es una violencia ejercida en contra de la mujer por causa de su género.

En esto, los hombres debemos sincerarnos: las mujeres viven la violencia de una forma que nosotros nunca vamos a vivir, por eso la violencia de género demanda una especial atención y un abordaje distinto. Las mujeres, tradicionalmente, han tenido siempre una posición desventajosa dentro de la sociedad. Esa situación de desigualdad y desatención hace particularmente vulnerables a las mujeres, de ahí­ que, por ejemplo, exista en el paí­s una Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para Las Mujeres (LEIV)**. Además, las circunstancias especí­ficas del paí­s afectan de manera diferente a las mujeres que a los hombres. La desigualdad, las condiciones sociales, y la violencia no permiten generar los espacios adecuados para que las mujeres se desarrollen de forma plena.

Por todo lo anterior, estudios como la Encuesta Nacional de Violencia Contra la Mujer son aportes sumamente importantes para visibilizar este problema. Hoy más que nunca se debe hacer visible esta grave situación, se debe escribir más al respecto, se deben hacer más investigaciones académicas, periodí­sticas, no con el morbo amarillista, sino con el interés de crear herramientas de concientización y educación.

Nuestras hijas, parejas, madres y amigas nos lo demandan y mientras sigan muriendo más mujeres, tenemos que seguir dando la batalla por cambiar paradigmas, visiones y cultura. Es lo menos que podemos a hacer.

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*http://aplicaciones.digestyc.gob.sv/observatorio.genero/
**http://www.pgr.gob.sv/genero/descargas/ley%20especial%20integral%20para%20una%20vida%20libre%20de%20violencia%20para%20las%20mujeres_web.pdf
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Manuel Vicente Henríquez
Columnista de ContraPunto https://twitter.com/Pregonero_SV

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