Redacción ContraPunto |
Cuando se piensa en Pink Floyd, lo habitual es que vengan a la mente álbumes fundamentales como The Dark Side of the Moon, Wish You Were Here o The Wall. Sin embargo, detrás de esa obra monumental existió un largo historial de tensiones internas que marcaron profundamente la relación entre sus integrantes y terminaron fracturando a la banda.
La relación entre David Gilmour y Roger Waters fue especialmente conflictiva, sobre todo cuando Waters asumió un control creativo cada vez más dominante dentro del grupo. Lo que comenzó como diferencias artísticas derivó con los años en disputas por créditos, enfrentamientos personales y acusaciones que trascendieron lo estrictamente musical.
Una de esas controversias involucró a Roy Harper, guitarrista, poeta y cantautor de folk, contemporáneo de Pink Floyd y cercano al grupo durante sus primeros años. Harper compartió sello discográfico, estudios de grabación y vínculos personales con la banda en un período clave para el desarrollo del sonido psicodélico británico.
“Obviamente éramos amigos”, recordó Harper en declaraciones a Classic Rock. “Grabábamos en el mismo lugar y al mismo tiempo. Teníamos la sensación de que estábamos en la misma onda. Yo canté en su disco y ellos tocaron en el mío”. Esa cercanía lo expuso de primera mano a las tensiones internas del grupo.
“Eso empezó hace mucho tiempo”, añadió. “Estábamos en la misma escuela musical al mismo tiempo, y era inevitable que aprendiéramos el uno del otro. Pero David acusó abiertamente a Roger, dos veces delante mío, de copiarme”.


