Por Guillermo Rivera
Se asume desde no sé cuándo,
me sumo
Que tener buena palabra,
es saber cumplirla,
me uno
Mucha gente actúa,
firme de convencimiento,
veo
No importa el tamaño,
cumple fiel su compromiso,
creo
Décadas en retroceso,
sucedió aquel pacto,
en el acto
Sin papel por medio,
hicieron el trance, mi
padre y su padre
Era lo acordado,
sacar uno al otro,
pase lo que pase pase,
decía mi padre…
Eran ebrios socios,
testigo la calle y,
el amargo trago,
tenían un trato
Su progenitor y mi tata,
los dos deambulaban,
eran los sesentas,
Iban siempre medio a riata
Los ojos cerrados,
la cara arrugada,
después de un buen trago,
vagaban a pata
Zigzagueando calles,
calles empedradas,
siempre ojo al cristo,
iban bien pendientes
De no ser cazados
por la “choricera”,
pues iban al bote,
o pagar multa
que eran 6 veinte
Socazon constante,
Vivían mis viejos,
era su rutina…
Todas las mañanas,
Aquel hijo y tata,
después de un cruel zope
y de una consiga
Su afán cabuda,
era lo ordinario,
completa lipidia,
por una cañita
Ese plan etílico
consuetudinario,
la hora de verse,
viene la sorpresa
quiso el curso un día,
luego de unos tragos
de una goma fina
el Padre el hijo,
en sitio distinto,
blanco de redada,
otras dos personas
presas son enviadas
a celdas distintas
lugar diferente,
lanzando miradas
hacia todos lados
Diciendo por dentro
ese par de cuates,
pa salir del hoyo,
estoy a un paso
remembrando pacto
más tiempo, en pausa,
horas masticaban
sin presión al caso
Cruzaban las ascuas
por el par de mentes,
todos engomados,
Tiempo como agua, de rio,
lo pasaron presos,
barriendo las calles,
y los parques limpios
Transcurrió en la sombra,
no hubo 6 veinte, de multa
Al salir del bote,
era cada tramo,
era cada paso, acuse,
echándose culpa
Ya sobrios los dos,
mi abuelo y mi tata,
ambos reclamaban,
el no haber cumplido
El mentado el trato
Más luego de un chupe
de un par de jocotes,
y haberse empinado
rico flor de caña,
reían por trazo,
dándose un abrazo
Es una pasada,
de vida un retazo
que oí de mi viejo…
Disculpen que no siga,
pues mi padre
el que cuenta,
ladea la vista,
mirando hayel cielo
con ojos vidriosos,
quizá, me imagino,
recuerda a su viejo…
su tata,mi abuelo!


