Por Alonso Rosales, analista internacional
La reciente oferta del exministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, para formar una coalición de unidad con Benjamin Netanyahu ha sido presentada como un intento de desbloquear un acuerdo para la liberación de rehenes en Gaza. Sin embargo, esta alianza, que evita a los aliados ultraderechistas, podría en la práctica prolongar una estrategia que ya ha sido ampliamente denunciada como genocida. La continuación del asedio, la negación del ingreso de alimentos y el uso del hambre como arma de guerra configuran un relato sombrío de complicidad en crímenes atroces.
Perspectiva desde el terreno
- El modelo de distribución de ayuda impulsado por Israel, en alianza con entidades como la Fundación Humanitaria de Gaza, ha sido severamente criticado por agravar el hambre como herramienta de control político
- El futuro cercano amenaza con empeorar: según la clasificación IPC de la ONU, ya se ha declarado una hambruna en Gaza, con más de 514,000 personas afectadas y proyecciones de hasta 641,000 para fines de septiembre
- Estas condiciones han sido calificadas como una forma de castigo colectivo y están siendo analizadas como posibles crímenes de guerra bajo el derecho internacional
Opinión de expertos jurídicos y observadores

- Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado que privar deliberadamente de agua y alimentos puede constituir genocidio, aplicando la Convención de 1948 e instrumentos jurídicos contemporáneos
- Según expertos como Alex de Waal y Luis Moreno Ocampo, estas políticas equivalen a alimentar una hambruna inducida para destruir una comunidad histórica, lo que entra dentro del concepto de genocidio
- Declaraciones públicas de altos funcionarios israelíes, como el ministro Gallant —«no hay electricidad, comida ni combustible»—, y el mensaje de Netanyahu sobre la construcción de una “zona humanitaria” para reubicar a los gazatíes, han sido interpretadas como incitación y evidencias de un plan sistemático de eliminación
El rol de EE. UU.
- A pesar de las denuncias, hubo acusaciones sobre la complicidad estadounidense, particularmente durante la administración Trump, quien habría permitido que la situación humanitaria se deteriorara sin intervención efectiva
¿Qué representa esta alianza?
La propuesta de Gantz, presentada como una solución humanitaria eventual, corre el riesgo de convertirse en una legitimación política de una campaña que muchos expertos encuadran como genocida. Las señales políticas y militares no ofrecen un camino hacia la paz, sino hacia una intensificación del sufrimiento.
Conclusión
La alianza entre Benny Gantz y Netanyahu, lejos de ser una vuelta moderada o conciliadora, parece ser —al menos según la interpretación de numerosos expertos en derecho internacional y derechos humanos— una continuación encubierta de políticas que han provocado una catástrofe humanitaria, y que podrían constituir genocidio bajo estándares jurídicos internacionales.
Fuentes consultadas:
- Modelo de ayuda y crisis humanitaria: Vox The Guardian
- Declaración de hambruna y consecuencias humanitarias: The Guardian
- Evaluaciones legales sobre genocidio y crímenes de guerra: Win Without Warbtselem.org Wikipedia+2Wikipedia+2
- Participación política de Gantz y contexto de coalición: The Times of Israel Arab News Wilson Center The Wall Street Journal
- Actitud de EE. UU. bajo Trump y deterioro humanitario: The New Yorker Wikipedia


