Por Alonso Rosales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que su país podría optar por una “toma de control amistosa” de Cuba en medio de las crecientes tensiones entre Washington y La Habana, marcadas por el endurecimiento del bloqueo energético y las sanciones económicas impuestas por la Casa Blanca.
“No tienen nada ahora mismo, pero estamos hablando con ellos, están hablando con nosotros y quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba”, afirmó el mandatario ante medios de comunicación, en declaraciones que rápidamente generaron reacciones tanto en el ámbito diplomático como en la comunidad internacional.
Trump sostuvo que la isla atraviesa una crisis profunda. “Como saben, no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida y ahora mismo es una nación en serios problemas y quieren nuestra ayuda”, subrayó. El presidente agregó que Estados Unidos podría hacer “algo muy positivo para los ciudadanos cubanos en el exilio y los que todavía residen en el país”.
Las declaraciones se producen en un contexto de fuertes tensiones bilaterales, especialmente tras el reforzamiento de medidas económicas contra La Habana, que incluyen restricciones en el sector energético y financiero. El gobierno estadounidense ha argumentado que estas acciones buscan presionar por reformas políticas y económicas en la isla, mientras que el gobierno cubano ha denunciado el impacto humanitario de dichas medidas.
Negociaciones discretas
Fuentes cercanas a la administración estadounidense señalan que, paralelamente, se han mantenido contactos discretos con figuras vinculadas al entorno político cubano, incluido un nieto del expresidente Raúl Castro. Aunque no se han revelado detalles oficiales sobre el contenido de estas conversaciones, el propio Trump insinuó que existen canales abiertos de diálogo.
“Desde pequeño he oído hablar de Cuba. Todos querían un cambio y puedo ver que eso está sucediendo”, afirmó el mandatario, quien añadió que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido uno de los principales impulsores de una postura firme frente al gobierno cubano.
Reacciones y contexto regional
Analistas internacionales advierten que cualquier intento de “toma de control”, incluso bajo un enfoque diplomático o cooperativo, podría generar fricciones significativas en América Latina y reavivar debates históricos sobre soberanía e intervención extranjera en la región.
La comunidad cubana en el exilio, particularmente en Estados Unidos, ha mostrado posiciones divididas: mientras algunos sectores respaldan una mayor presión para acelerar cambios políticos en la isla, otros abogan por un enfoque más centrado en el diálogo y el alivio de sanciones para mitigar la crisis humanitaria.
Por su parte, autoridades en La Habana no han emitido una respuesta oficial inmediata a las declaraciones del presidente estadounidense. Sin embargo, en ocasiones anteriores, el gobierno cubano ha rechazado categóricamente cualquier insinuación de injerencia en sus asuntos internos.
Las palabras de Trump abren un nuevo capítulo en la compleja relación entre ambos países, marcada por décadas de confrontación, breves periodos de acercamiento y persistentes desacuerdos ideológicos. En medio de una situación económica delicada en la isla, el escenario diplomático podría evolucionar en las próximas semanas dependiendo del alcance real de los contactos y de la voluntad política de ambas partes.
Fuente TELEMUNDO


