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jueves, 23 de septiembre del 2021

Suiza planifica un abandono progresivo de restricciones por la pandemia hacia agosto próximo

Suiza intenta, al igual que España, Francia, Gran Bretaña y Bélgica, superar la segunda ola del coronavirus, manteniendo la convivencia con las cepas del agente patógeno.

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En nombre del Consejo Federal, el gobierno colegiado de siete miembros elegidos por el parlamento para gobernar la Confederación Helvética, el “ministro” de Salud, Alain Berset, presentó las etapas para desmontar las medidas de semi-confinamiento contra el SARS-CoV-2 de aquí a fines de agosto venidero, un plan de retorno a una normalidad que admite implícitamente cierta cohabitación futura con el coronavirus y sus variantes.

Al horizonte de junio que viene, continua a prueba el dispositivo actual, puesto en marcha esta semana, y que consiste en la rehabilitación de las terrazas de bares y restaurantes, con la debida separación entre las mesas de cuatro personas; y el aumento limitado de participantes en actividades culturales y deportivas (en sala, 50 personas, el doble al aire libre), y las aún tenues reaperturas de piscinas, cines, teatros y centros culturales, manteniendo cerradas discotecas y termas.

Para no volver atrás y reinstaurar restricciones, el gobierno pone como condición mantener un porcentaje bisemanal no mayor de 450 contagios cada 100 mil habitantes, que las hospitalizaciones no superen las 120 por semana; mientras deben mantenerse 300 camas semanalmente disponibles en la salas de cuidados intensivos de los hospitales para afrontar súbitos rebrotes, y una tasa de reproducción del virus inferior al 1,15, una cifra que decanta de un coctel de otros datos.

Con 2113 nuevos contagios de hoy, 7 fallecidos y 80 hospitalizaciones, el país se mantiene en un nivel de infectados alto y no muy por debajo de los indices antes señalados, una “fase de protección” que debe consolidarse hasta finalizar el mes de mayo que viene, para recién ahí pasar a la fase siguiente, de “estabilización”, destinada a ser la del apogeo de la vacunación, la cual no siendo obligatoria, resulta inestimable en la cantidad de personas que se sometan voluntariamente.

El gobierno sin embargo aspira a terminar de vacunar 5.300.000 habitantes, entre mayo y julio, alrededor del 60% de los 8.500.000 de ciudadanos y residentes con los que cuenta el país. Durante esos meses, si no hay retrocesos a causa de olas imprevisibles de la pandemia, tendrían que concretarse las reaperturas de los interiores bajo techo de bares y restaurantes, y el incremento significativo de la asistencia a cines, teatros y conciertos, de momento no más de 50 personas.

En el mes de agosto, sobrevendría la “fase de normalización”, en la perspectiva de ir abandonando los tapabocas en lugares de fuerte aglomeración de personas, no obstante con la reserva a definir para quienes hayan renunciado a vacunarse o hacerse tests, un tema que plantea dudas sobre el respeto de las libertades individuales, consagradas en la Constitución Federal. Asimismo implica los alcances del derecho privado de propietarios de bares, restaurantes y organizadores de conciertos de negarle la entrada a esas personas hostiles a vacunas y tests, empero con salud satisfactoria.

Siendo los meses de julio y agosto los del esparcimiento veraniego, los espectáculos culturales y deportivos abiertos podrían llegar a acoger 1000 personas, incluso 5000 en septiembre. Es el periodo de las vacaciones escolares y de la administración pública, y las autoridades esperan poder ofrecer con la suficiente antelación una “atestación”, personal e infalsificable, en papel y electrónica, de valides internacional, que contenga vacunas y tests.

Ente tanto, Swissmedic, el órgano de control de medicamentos, publicó un un informe sobre 1500 denuncias recibidas sobre efectos secundarios desagradables tras la aplicación de las dos vacunas que se inyectan en el país actualmente: Pfizer/BioNTech y Moderna, en el contexto que de ambas juntas se han proporcionado 2.778.000 de primeras dosis, y 843.459 de segundas dosis. Tomando en cuenta que en el mundo se habrían ya inoculado cerca de 1000 millones de dosis.

De las denuncias recabadas en Suiza antes consignadas, 706 conciernen a Pfizer/BioNTech, y 761 a Moderna, y no afectan la recomendación de proseguir vacunando, en base a la ecuación entre riesgos y beneficios. Al respecto se contabilizan 63,8% de efectos indeseables no graves y 36,2% graves. Se ha detectado fiebre (80 casos), dificultades respiratorias (39), dolores de cabeza (37), y reactivación del virus de la varicela (34). No obstante en menor cantidad también chuchos de frio, hipersensibilidad, nauseas, tirones musculares, malestares generalizados e hipertensión. Quienes sufrieron efectos indeseables graves tenían una media de 68,5 años. Entre ellos los fallecidos han sido 64, “concomitantes a la vacunación”, personas con una media de 82 años.

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Juan Gasparini
Corresponsal de ContraPunto en Suiza - ONU-DDHH, escritor y experto en Derechos Humanos. Ex preso político de la dictadura en Argentina
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