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miércoles, 12 de mayo del 2021

Somos los que estamos y estamos los que somos en Colombia

A los puños tuvieron que entrar al teatro. En los más recientes acontecimientos profundos en el país, está no solo la captura de la excongresista Merlano en Venezuela, prófuga de la justicia; también la reunión de delegados y delegadas de movimientos sociales, juntas de acción comunal y personas inquietas por cambios sociales en el teatro Gaitán, en Bogotá el pasado 30 y 31 de enero. Pero para que toda la gente que viajó pudiera participar del encuentro hubo la necesidad de sonar algunos mocos y recordar la mamá de otros.

Así es, la izquierda movilizada en el paro nacional que inició el pasado 21 de Noviembre tuvo esta pelea en plena calle debido a que un sector pretendía limitar los cupos al teatro por medio de carnets. Esto subió los ánimos y al final el teatro se llenó, pero los debates políticos no se dieron. Para terminar el día con la noticia de dos encuentros sobre el mismo tema, continuación del Paro Nacional. Así fue, las centrales obreras se reunieron en un auditorio, para nada barato y el movimiento social junto a algunos miembros de esas centrales obreras se encontró en la concha acústica de la Universidad Nacional, de carácter pública. Hablaré un poco extremo en este artículo, pero hay reflexiones que no se profundizan todavía.

En la historia de revueltas, levantamientos populares, paros, huelgas generales y demás revolcones hechos por los pobres, ha existido entre sus toldas aquellos sectores que también se broncean al marchar, lloran con los gases lacrimógenos o incluso ponen una que otra gota de sangre; no obstante, sus ojos los tienen puestos en mejorar sus condiciones de vida sin importar la del resto de descalzos/as. Por ende, establecen puentes con los gobiernos y pactan acuerdos bajo mesa, buscan utilizar la revuelta general para terminar mostrándose como los salvadores. En el fondo, están imprimiendo los cheques que les firmarán o preparando las cuentas bancarias que serán llenadas con plata pública.

En el aspecto político, sus proyectos de nación están por encima de los intereses generales cuya prioridad en la consecución en un posible escenario de negociación tendrá lugar, harán cualquier jugada o trampa para que así suceda. Los rusos nos mostraron que los Mencheviques, no dudaron en señalar al sector revolucionario o bolcheviques y encarcelar a sus miembros cuando triunfó la revolución de octubre.

A Simón Bolívar le fueron corriendo la butaca cuando la guerra de independencia se logró en 1810, hasta terminar muerto en la miseria. Le ganaron aquellos convencidos del imperio de las leyes, cuyo trasfondo fue dividir el sueño del libertador en haciendas donde cada quien podría dominar, en nuestros días las conocemos como estados o naciones. La historia es como la mamá que siempre está recordando que los errores se pueden prevenir si se presta atención a la experiencia.

Parece que algunos paisanos no tienen en cuenta a la historia en materia de identificar aliados. Desde las elecciones presidenciales del 2018 se afianzó quienes están y quienes no están alineados con los intereses de las mayorías empobrecidas, en el amplio y multidiverso universo de la izquierda criolla; porque no soy nadie para decir quién es o no de izquierda, es la historia la que nos absolverá. El problema está, en que la historia se cansa de gritar a quienes absolvió, pero encuentra oídos sordos.

Creo que nuestras sociedades merecen cambios hasta los tuétanos para que vivamos felices, sin embargo, para cumplir ese sueño se deben llegar a escenarios posibles con sectores sociales que no comparten 100% esta idea, es respetable. Pero, sin dar algunas reflexiones abiertamente y con determinación como por ejemplo el expuesto arriba, no llegaremos ni siquiera a saber cómo se siente tener subsidio de transporte público para abuelos/as y estudiantes de secundaria. Se tenía que decir y se dijo.

Wilmar Harley Castillo
Wilmar Harley Castillo
Comunicador social, especialista en Política Pública para la Igualdad; comunicador de la Coordinadora Nacional Agrario de Colombia. Columnista y comunicador de ContraPunto

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