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lunes, 25 de octubre del 2021

Sobre polí­tica instantánea y caprichos mesiánicos

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Cuando a un niño le dieron todo fácil en la vida, de adulto espera recibir todo de igual forma y al no conseguir lo que quiere todo se vuelve capricho y berrinche.

Pues así­ es, en resumen, la conducta polí­tica del candidato del partido derechista GANA, nunca buscó empleo, nunca anduvo en bus, no terminó de estudiar y su fortuna se la regaló su papi. Es decir, no le costó nada la vida. No sabe nada de la vida. No sabe obtener nada por su propio esfuerzo. No sabe la realidad de las inmensas mayorí­as de salvadoreños/as, comunes y corrientes. Ni siquiera sabe manejar sus emociones en público y se vio esa triste exhibición en un programa del carrusel de entrevistas televisivas matutinas el 19 de septiembre de 2018. Es decir, al parecer si no consigue lo que quiere (con o sin chasquidos) se convierte en capricho y en obsesión.

Mientras otros empeñaban la vida por transformar al paí­s, el candidato del derechista partido GANA pasó su juventud administrando los placeres propios del imaginario del “jet set “capitalino.

El actual candidato del otrora partido naranja, ahora celeste, cuyo emblema es una golondrina extraí­da y copiada de una serie transmitida en internet, inició su carrera polí­tica comprando la candidatura a alcalde de un pequeño municipio bajo la bandera del partido FMLN explotando la relación personal que sostuvieron su papi con Schafik Handal, lí­der histórico de esa formación de izquierdas. Con la venia de algún dirigente del FMLN seducido por las cuentas millonarias del "joven", casi se toma ese partido y lo destruye polí­tica e ideológicamente, desde adentro. Finalmente fue expulsado de esa formación polí­tica.

El candidato del partido escindido de ARENA, es un polí­tico "instantáneo", como la sopa de fideos en vaso desechable. Así­ se lo exige la posmodernidad. Lo breve e instantáneo es bien ponderado. El ex alcalde capitalino exhibe su transfuguismo polí­tico electoral que ha sabido sortear por subterfugios legalistas hasta lograr su obsesivo propósito: ser candidato a la presidencia de la República.

Comenzó en el partido FMLN (izquierdas), no logró lo que querí­a y provocó su expulsión. Fundó su movimiento celeste, no logró lo que querí­a y se pasó al partido CD (centro izquierda). Tampoco logró lo que querí­a y en un trámite “exprés” apareció como candidato de GANA (derecha) aunque previamente dijo en sus redes sociales que jamás serí­a miembro de ese partido.

El ex alcalde, acostumbrado a tenerlo todo, rápido, instantáneo y sin esfuerzo, no sabe de procesos polí­ticos ni de construcciones colectivas. No conoce la paciencia, ni el temple que deberí­a gobernar el alma de alguien que aspira a regir los rumbos del órgano ejecutivo salvadoreño.

Una sucesión de lamentables incidentes protagonizados por el ex alcalde capitalino dan cuenta de un factor común, su visible falta de control ante circunstancias adversas y su evidente incongruencia polí­tica.

Manejar un paí­s requiere caracterí­sticas de personalidad imprescindibles que se construyen con tiempo, experiencia, esfuerzo individual y colectivo. Un/a estadista requiere cualidades que a su vez son resultado de procesos polí­ticos ideológicos y no de la propaganda breve, instantánea en redes sociales.

Gobernar un paí­s, administrar la cosa pública, no es lo mismo que administrar las empresas iniciadas con capital regalado por papá. El ámbito público es abismalmente distinto a la gerencia privada en donde puede imponerse a pie juntillas el capricho o la voluntad del accionista mayoritario.

Finalmente, la sopa de fideos instantánea resuelve un apuro, pero es letal para el riñón y corazón por su altí­simo contenido de sodio. Mejor no las consuma. Entonces, prepárese un buen sopón con ingredientes naturales, le tomará más tiempo, pero es ¡saludable y mejor!

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Herbert Vargas
Colaborador
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