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Sin perdón para las mujeres: Zully Pinchi y el hipermachismo peruano

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"Solo unidas podemos erradicar está violencia machista": Zully Pinchi, después de denunciar violencia de género en redes sociales, tras la filtración de chats entre el ex presidente Martin Vizcarra

Misoginia, noticiarios políticos convertidos en farándula, un presunto affaire, un ex presidente bastante turbio, exposición mediática, acoso en redes y un poema que acabó convirtiéndose en un trend de Tiktok cuando ni un solo poema de César Vallejo ha sido jamás tendencia. Esta es una crónica de la noticia más relevante en dos semanas en Perú, está vez sin Pedro Castillo de por medio.

Todo empezó cuando Panorama un programa de reportajes dominical soltó una presunta primicia de unos chats de WhatsApp entre el ex presidente Martin Vizcarra (el mismo que se vacuno a sí mismo y a su familia con las dosis de prueba en 2020 cuando miles de peruanos morían sin acceso a las vacunas) y Zully Pinchi, una analista política y ex candidata al congreso en 2021. Los supuestos chats revelarían más que un affaire la situación real de un país hambriento por el chisme, el espectáculo y el escándalo como demostraría que la primicia del programa político dominical pasaría sin importancia hasta que el día siguiente, el lunes dicho reportaje sería canibalizado por el programa de farándula más importante de Perú, Magaly TV, fue entonces que el escándalo estalló y que todo el país andino se enteró.

Cobertura en todos los medios, docenas de reportajes más, y por supuesto videos virales en tiktok haciendo escarnio del chisme. Durante días el supuesto affaire se volvió la noticia más importante en todo el Perú, dejando atrás la censura a una ministra de trabajo o el escándalo de plagio de la tesis del presidente Pedro Castillo. Todo eso podía esperar, pero no el chisme. En medio de eso apareció un audio en que Zully Pinchi recitaba un poema de su autoría, un poema romántico que fue tomado de manera arbitraria como un audio de amor al ex presidente, un audio cuya letra del poema fue convertido por los ingeniosos de Tiktok en el trend más popular de Perú que se haya hecho sobre un poema (solo 2.3 millones de vistos en el vídeo original y 8.6 millones en un trend en la cuenta de una influencer peruana, sin contar los Miles de videos haciendo el trend). Mientras tanto la imagen del cuestionado ex presidente peruano fue exaltado en los programas cómicos con toda la pompa machista propia de uno de los países con mayor tasa de feminicidios de la región. Para el índice Ley y orden de Gallup, en 2019 Perú alcanzó el cuestionable rango de ser uno de los diez países más inseguros para la mujer del mundo. 2021 cerro en Perú con 147 mujeres asesinadas y 5 mil desaparecidas. Los números son fríos y no mienten, tampoco lo que una persona puede vivir cuando toda la lapidación mediática de un supuesto escándalo de dos cae solo sobre una de estas, y precisamente por ser mujer. Porque en Perú ser mujer puede ser el peor de los pecados, dónde hasta los progresistas tiran piedras. Conversamos en exclusiva con la protagonista de la “noticia”, Zully Pinchi, una joven abogada, poeta y política peruana, acosada desde hace dos semanas por todos los medios, y no solo eso, también es víctima de llamadas de amenaza a su casa y miles de comentarios de haters en sus redes sociales. Porque en la era de las redes sociales el que lanza la primera piedra es el último en pedir perdón.

“En los momentos más difíciles conoces a los verdaderos amigos y como dice el dicho, el que te quiere no te pide explicaciones, y el que no te quiere así le des fundamentos, no te cree nunca”, me cuenta Zully en el café Habana de Miraflores, un lugar de encuentro de escritores limeños de moda. Zully tiene la mirada seria y en todo momento se muestra segura aunque a veces su voz denota indignación: “He recibido muchas amenazas, muchos improperios, muchos mensajes con denostación, misoginia, con un machismo exacerbado. He salido valientemente a leer todo lo que han dicho de mi en la prensa y en las redes, contra el consejo de mis abogados que me disuadían de leer todo lo que se decía sobre mi en estos días, pero yo también soy abogada y he tenido que ser fuerte y sentarme a leer uno por uno todo lo que se ha escrito, para analizarlo, para evaluarlo y en su momento refutarlo. Y creo que todo lo que he visto es el resultado de una sociedad que ha involucionado y que me da mucha pena, pero también me ha ofrecido tener empatía con mujeres como Santa Juana de Arco o María Magdalena, a quienes ahora entiendo, y a todas esas mujeres del siglo XVII o XVIII que lucharon al ser sindicadas de algo que no hicieron y ser a su vez expuestas al escarnio público, al oprobio y encono popular. Mirar como en pleno siglo XXI seguimos en esa precariedad del pensamiento humano propias del s. XVII o XVIII me entristece y avergüenza. Que triste ver cómo se exalta al hombre y como se desprecia a la mujer en situaciones como el amor por ejemplo. El amor es lo más bello de la vida, ¿por qué tenemos que ensuciarlo así, por qué venir a echarle un sabor de ajenjo amargo al amor? El amor no debe ser motivo de vergüenza, todo lo contrario. Lo que más me entristece es que pregunten ‘y tú ¿eres la amante de tal?’ Por qué no decir en cambio ‘fulano es el amante de zutana’. Somos tan machistas que hasta para formular nuestras preguntas retrocedemos a la era cavernaria cuando lo que se trata es de evaluar las cosas sin sacarlas fuera de contexto, y aquí lo único que se ha sacado fuera de contexto es el machismo puro y duro”.

De acuerdo con una encuesta realizada por el Instituto de Estadística de Perú, la violencia contra las mujeres ejercida alguna vez por el esposo o compañero en el año 2020 fue de 54.8%. Esta cifra evidencia que existe una disminución sostenida de la prevalencia de violencia en el Perú, siendo que en el año 2019 fue de 57.7%, y el 2018 de 63.2%. Sin embargo no existen mediciones estadísticas cualitativas sobre violencia estructural contra la mujer.

“Han sido días difíciles pero ni un día he dejado de trabajar, o ver mis temas de responsabilidad social, empresarial o de neuromarketing político”, me responde Zully quien ha sido investigada por la prensa del espectáculo hasta en su guardarropa. En palabras de la escritora Pilar Fonseca: “A eso le llaman periodismo de investigación en mi país. Van y comparan si son los mismos zapatos”, refiriéndose a una foto de Zully en una presentación de un libro comparada por la prensa con otra foto de alguien en un aeropuerto que ‘parecería’ ser ella por sus ¡Zapatos! En fin, la Hipotenusa.

He acompañado a Zully a lo largo de una tarde en su recorrido por la ciudad más chismosa de Perú, Lima, por suerte aún se usa mascarilla en las calles, de lo contrario las miradas de curiosidad y los cuchicheos ¿Cuán frecuentes serían para Zully aguantarlas en la Lima que le gusta mirar y hablar por la espalda? En el café, desde la calle, Zully nota que alguien se para largo rato mirándola y grabándola con una cámara. Quizá un curioso, un informante de la prensa o un hater. La sobreexposición mediática siempre es una circunstancia de peligro especialmente si se es mujer. Zully continúa diciéndome: “No me he permitido encerrarme a deprimirme o autoinfligirme, y tampoco me he permitido tomar esto y victimizarme, pero si me he permitido tener la empatía absoluta de entender como pueden sentirse otras mujeres que pasan por lo que yo he tenido que pasar. En España tienen como referente a Clara Canpoamor en defensa de los derechos de la mujer, aquí en Perú en cambio ¿A quien tenemos que haya luchado por la igualdad de género para que se respete a las mujeres en nuestro país?”

Desde que empezó a ser noticia casi nadie de la política ha venido a solidarizarse políticamente con Zully, ni privada ni mucho menos públicamente. De por sí lo único que la prensa política parece querer de ella es la confirmación de su morbo arrancándole una confesión, y el público ya casi parece exigir un arrepentimiento de la “pecadora” mientras la apedrea, incluidas, y en primer lugar, las propias mujeres. Sorprende saber que ninguna ONG o asociación en defensa de la mujer o grupo feminista se ha pronunciado ni menos solidarizado con el caso de Zully. Su silencio es acaso otra piedra, una más ruidosa y sucia. Mientras tanto El Comercio, el diario más importante e histórico del Perú aprovechando el escarnio se ha sumado sacando un recetario sobre cómo hacer un dulce peruano al que hace referencia el poema de Zully y que se ha vuelto un trend. Nada fuera de los normal en un ambiente periodístico plagado de gallinazos y hienas, dónde el chisme llega hasta a la columna de gastronomía.

Pero las preocupaciones de Zully son otras: “Hoy tenemos la situación de tener un mínimo de participación política de las mujeres. No todas las mujeres son valientes de meterse en política. La cuota de género en los partidos es bajísima, y solo las ponen a las mujeres por cumplir y no por darles el lugar que les corresponde. Aunque la gran pregunta no es tanto cuántas mujeres ingresan a la política, sino cuántas permanecen. No permanecen porque las expectoran, y es el círculo de la corrupción la que las expectora. La política significa que hay mujeres que tienen el don de servir y si en ese don de servir expectoran a las mujeres solo vamos a ser un mundo gobernado por hombres ¿Y dónde está la igualdad?”

“Solo unidas podemos erradicar está violencia machista. A veces creemos que la violencia es solo física, que te agarren a patadas o puñetes, pero no vemos que hay otra violencia, la violencia en masa, Fuenteovejuna todos a una, y ese es otro tipo de violencia que hay que erradicar, porque si esto me lo hacen a mi que tengo preparación y estoy en política, ¿qué les harán a las mujeres que no tienen respaldo económico o que no conocen sus propios derechos fundamentales? ¿Qué les espera a ellas, a mis compatriotas mujeres, incluso a mis propias compañeras políticas? ¿Esperan a que mañana las revienten?”

Contra todo pronóstico, Zully no ha cerrado sus redes sociales, todos los días tiene que gestionar el acoso de haters y llamadas de amenaza de desconocidos. “Siempre en una sociedad machista la más perjudicada es la mujer, porque a la mujer no se le perdona nada, no se le permite nada.”

Mientras tanto se vuelve más viral un vídeo en tiktok con la letra de uno de los poemas de Zully. “La noche que te soñé, se llama. Cualquiera lo puede ver es información pública. Es un poema de 2014 que declamé en el 2019 en la sala cultural del corte inglés de Madrid, en España al presentar el libro Imposible no comerse en el volcán de los amores canallas, una antología en que era la única latina entre varios autores españoles. Y declamé ese poema porque los mismos autores lo seleccionaron porque les gustó. Ahora dicen que eso yo se lo dediqué a Martin Vizcarra, y yo no sé lo dediqué a Martin Vizcarra, tampoco me preguntes a quien se lo dediqué, es de 2014 y yo se a quien se lo he dedicado y no es a Martin Vizcarra.” Precisamente ese silencio que tanto molesta a la prensa peruana es de lo que se trata esta noticia de dos semanas de vida: que lo único que parece interesar es la vida privada de personas adultas sin relevancia jurídica o política. Lo que si tiene relevancia es toda una cultura machista detrás que se desenvuelve con una naturalidad que asusta a los que venimos de fuera. Llevo 27 años en Perú y todavía no lo comprendo. Habría algo peor que entender, que es lo mismo que aceptar, podría haber nacido mujer, y eso en Perú no tiene perdón.

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto
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