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domingo, 01 de agosto del 2021

Se me ha perdido ayer, se fue: historia del unicornio azul de Silvio Rodríguez

El músico cubano compuso una de sus canciones más escuchadas con el recuerdo aún tibio de su amigo Roque Dalton, el poeta guerrillero asesinado por sus propios camaradas en El Salvador.

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Cuenta Silvio Rodríguez en la edición cubana de su disco Unicornio (Ojalá, 1982), que para fines de 1981 escribía canciones con las preocupaciones puestas en el mar.

Corrían días en que Estados Unidos realizaba amenazadoras maniobras navales alrededor de Cuba. “El pretexto de entonces era impedir un supuesto apoyo material de nuestro pueblo a la lucha de liberación de El Salvador, y en general a la secularmente sufrida Centroamérica”, anota el músico en una carta fechada en abril de 1982, en La Habana, donde explica el origen de su canción “Por quien merece amor”.

“Intenta eso”, dice el cantautor, “en el hipotético caso de que nuestra solidaridad hubiese sido cierta ¿cabría explicar el sentimiento que la alentaba?”.

Por esos años, el hombre de San Antonio de los Baños miraba con atención los movimientos del Ejército Revolucionario del Pueblo en El Salvador, que en 1975 habían dado muerte a su amigo, el poeta guerrillero Roque Dalton.

Precisamente, la estela de su recuerdo inspiraría su canción “Unicornio”, una de las más escuchadas del músico según los números de los servicios de streaming.

Mi unicornio y yo hicimos amistad

Nacido y criado en el ala más privilegiada de la sociedad salvadoreña, Roque Dalton era hijo de un empresario estadounidense a quien recién pudo conocer a los 17 años, aunque financió su educación básica y secundaria en los mejores colegios católicos de San Salvador.

Él mismo decidió enviarlo a estudiar Derecho a la Universidad Católica de Chile, una vez egresado. Sin embargo, al llegar a Santiago, en 1953, Roque Dalton prefirió dejar la religión de lado y estudiar en la entonces reformista Universidad de Chile. Allí se forjó, aunque más que en el Derecho, en el marxismo.

"Me puse en contacto con los comunistas, tuve amigos comunistas, y al principio sin saber que lo eran, luego con un poco más de conciencia, por lo menos di un paso de avance en Chile y de católico conservador que era pasé a ser un católico progresista, un social-cristiano; en ese momento, esa corriente de pensamiento en Chile me pareció sumamente atractiva", contaba Dalton sobre su viaje de formación.

Luego de sus años chilenos, regresó a El Salvador y se acercó al Partido Comunista mientras comenzaba a publicar sus primeros trabajos de poesía, influenciados por Pablo Neruda, y su país se hundía en una seguidilla de gobiernos militares con la guerra fría como paisaje.

“Roquito hacía reír hasta a las piedras, como lo escribió Eduardo Galeano. Hacía reír porque rompía los lugares comunes. Nadie menos solemne que Roque Dalton, nadie más capaz de hacer reír hasta las horas negras, más dispuesto a aventarse a pecho abierto contra el peligro, nadie más accidentado”, lo recuerda su amiga, la escritora mexicana Elena Poniatowska.

Varias veces arrestado, Dalton finalmente partió al exilio en México, desde donde viajó hacia los países del bloque soviético. Entonces su obra se volvió comprometida.

“Me parece que para nosotros latinoamericanos ha llegado el momento de estructurar lo mejor posible el problema del compromiso”, dice el propio escritor en una conversación que sostuvo con Mario Benedetti recogida por la revista Marcha, “en mi caso particular, considero que todo lo que escribo está comprometido con una manera de ver la literatura y la vida a partir de nuestra más importante labor como hombres: la lucha por la liberación de nuestros pueblos”.

Finalmente, se radicó en Cuba, donde entablaría amistad con el trovador Silvio Rodríguez, quien le escribiría una de sus más sentidas canciones.

Se me ha perdido ayer

Frente a la proeza de explicar el significado de una canción de alto vuelo lírico, Silvio Rodríguez hace frente con palabras desde el booklet de su disco Unicornio.

LEA TESTIMONIO DE JUAN JOSÉ DALTON SOBRE EL UNICORNIO

(*) Tomado de: Se me ha perdido ayer, se fue: historia del unicornio azul de Silvio Rodríguez 

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Baltasar Daza
Periodista Chileno
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