Por Alonso Rosales, analista internacional
El conflicto en Ucrania, que ya supera dos años de violencia ininterrumpida, continúa proyectándose como una guerra de desgaste en la que los principales actores internacionales juegan papeles distintos, pero donde el desenlace depende, fundamentalmente, de un solo factor: la voluntad política y estratégica de Rusia.
Moscú y su lógica de poder

Los analistas coinciden en que Rusia no está dispuesta a ceder los territorios conquistados en Ucrania. Las anexiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia fueron presentadas por el Kremlin como decisiones “irreversibles” que forman parte de la Federación Rusa. Esto significa que, para Vladímir Putin, retroceder equivaldría no solo a una derrota militar, sino también a un colapso interno de su legitimidad política.
Rusia, pese a las sanciones occidentales, ha demostrado resiliencia económica. El apoyo de China, India y otros países no alineados le ha permitido redirigir sus exportaciones energéticas y sostener ingresos que amortiguan el golpe de las restricciones occidentales. Además, la maquinaria militar rusa sigue abasteciéndose a través de redes globales, a pesar de los esfuerzos de bloqueo tecnológico.
Ucrania: resistencia en desventaja
Europa, junto con Estados Unidos, ha destinado miles de millones de dólares en ayuda militar, humanitaria y financiera a Kiev. Sin embargo, los muertos y las pérdidas humanas las pone Ucrania, cuya población soporta el peso del conflicto. A pesar de su valentía y capacidad de resistencia, Ucrania enfrenta una desventaja estructural frente a Rusia: inferioridad demográfica, recursos limitados y dependencia absoluta de la ayuda exterior para sostener su aparato militar.

El tiempo es un factor que juega en contra de Kiev. Si bien Occidente puede prolongar el conflicto con asistencia, la fatiga política en Europa y en Estados Unidos —sobre todo en un contexto electoral— abre incertidumbres sobre la continuidad del apoyo en el largo plazo.
El rol de Trump y la geopolítica global
El presidente estadounidense Donald Trump ha insinuado que podría mediar en el conflicto, asegurando que “lo resolvería en 24 horas”. No obstante, en los hechos, cualquier negociación o tregua pasa por una sola figura: Vladímir Putin. Los exjefes de la CIA, el Pentágono y la OTAN consultados en distintos foros internacionales coinciden en que Moscú es quien determina los tiempos de la guerra.
Para Rusia, esta no es solo una guerra territorial, sino existencial. Putin ha definido la invasión como un enfrentamiento contra Occidente en su conjunto, un pulso geopolítico que busca redefinir el orden internacional y demostrar que Rusia no aceptará ser marginada como potencia.
Conclusión: Rusia decide el final

Las sanciones, la presión internacional y la diplomacia occidental han mostrado límites claros. Mientras Moscú mantenga la convicción de que puede resistir el aislamiento y sostener sus avances militares, el conflicto seguirá prolongándose.
Europa aporta recursos, Estados Unidos ejerce liderazgo político, Ucrania entrega vidas; pero la decisión sobre cuándo y cómo se pondrá fin a la guerra sigue en manos de una sola capital: Moscú. Rusia es, en definitiva, la clave para detener la guerra en Ucrania.
Fuentes consultadas
- Informe del Council on Foreign Relations (CFR) sobre el estado del conflicto en Ucrania (2024).
- Análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) sobre sanciones a Rusia (2024).
- Declaraciones de exdirectores de la CIA en el Aspen Security Forum (2023).
- Evaluaciones del Pentágono publicadas en Foreign Affairs (2024).
- Informes de la OTAN sobre el frente oriental y la capacidad de Ucrania (2023-2024).


